Aprender a leer la etiqueta de cosméticos ayuda a identificar la función de sus ingredientes.
L&S.- La etiqueta de cosméticos puede parecer escrita para un químico: nombres en latín o inglés, términos difíciles de reconocer y una lista en la que rara vez se explica para qué sirve cada componente. Sin embargo, muchos de esos ingredientes pertenecen a unas pocas familias fáciles de identificar: emulsionantes, humectantes, emolientes, conservantes, espesantes, antioxidantes o perfumes. Aprender a reconocer algunos de sus nombres permite mirar una crema y entender bastante mejor qué estamos comprando.
No se trata de memorizar una lista interminable. Basta con saber qué función desempeñan los principales grupos de ingredientes y conocer algunos de los nombres INCI que aparecen con más frecuencia en las etiquetas.
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En la Unión Europea los ingredientes cosméticos se identifican mediante la nomenclatura INCI, un sistema internacional que permite utilizar nombres comunes independientemente del idioma en que se venda el producto. Por eso en la etiqueta no veremos normalmente “humectante”, “emulsionante” o “aceite de jojoba”, sino nombres como Glycerin, Glyceryl Stearate o Simmondsia Chinensis Seed Oil.
Los ingredientes aparecen generalmente ordenados de mayor a menor cantidad hasta aproximadamente el 1 %. A partir de ese nivel pueden figurar en distinto orden. Esto significa que no solo importa reconocer el nombre, sino también observar en qué zona de la lista aparece.
Si quieres profundizar en cómo funciona esta nomenclatura, puedes consultar nuestro artículo sobre ingredientes INCI.
Una crema suele contener una fase acuosa y otra grasa, dos componentes que tenderían a separarse. Los emulsionantes ayudan a mantenerlos unidos y proporcionan estabilidad a la fórmula. Sin ellos, muchas cremas acabarían formando dos capas.
En una etiqueta de cosméticos pueden aparecer como: Glyceryl Stearate, PEG-100 Stearate, Polysorbate 60, Sorbitan Stearate, Ceteareth-20, Lecithin o Cetearyl Alcohol.
Algunos de estos ingredientes pueden cumplir además otras funciones. El Cetearyl Alcohol, por ejemplo, puede actuar también como emoliente o espesante.
Los humectantes atraen y retienen agua en las capas superficiales de la piel. Son ingredientes habituales en cremas hidratantes, sérums y lociones.
En la etiqueta pueden aparecer como: Glycerin, Urea, Sodium PCA, Propylene Glycol, Butylene Glycol, Sorbitol, Hyaluronic Acid o Sodium Hyaluronate.
La glicerina, por ejemplo, es uno de los humectantes más utilizados y puede encontrarse tanto en productos sencillos como en formulaciones bastante complejas.
Los emolientes suavizan la superficie cutánea y mejoran el tacto de la piel. Pueden proceder de fuentes vegetales, minerales o sintéticas y no forman una familia determinada por su origen, sino por la función que desempeñan.
Nombres habituales: Caprylic/Capric Triglyceride, Coco-Caprylate/Caprate, Isopropyl Myristate, Squalane, Cetyl Alcohol o Cetearyl Alcohol. Entre los aceites vegetales podemos encontrar, por ejemplo, Prunus Amygdalus Dulcis Oil —aceite de almendras— o Simmondsia Chinensis Seed Oil —jojoba—.
Los oclusivos crean una película superficial que disminuye la evaporación del agua desde la piel. Por eso pueden mejorar la hidratación sin aportar agua directamente.
En una etiqueta de cosméticos podemos reconocer: Petrolatum, Paraffinum Liquidum, Mineral Oil, Dimethicone, Cera Alba o Lanolin, además de algunas mantecas y ceras.
Si quieres conocer mejor los derivados minerales, en Línea y Salud explicamos qué son la vaselina y la vaselina líquida o aceite mineral.
Estos ingredientes modifican la consistencia del producto y permiten obtener una crema, gel o loción con una textura estable. Generalmente no están ahí por un efecto directo sobre la piel, sino porque forman parte de la construcción física del cosmético.
Pueden aparecer como: Carbomer, Xanthan Gum, Hydroxyethylcellulose, Cellulose Gum, Magnesium Aluminum Silicate o Acrylates/C10-30 Alkyl Acrylate Crosspolymer.
Los cosméticos que contienen agua pueden convertirse en un medio adecuado para bacterias, hongos y levaduras. Los conservantes ayudan a mantener el producto microbiológicamente estable durante su vida útil.
En la etiqueta podemos encontrar: Phenoxyethanol, Sodium Benzoate, Potassium Sorbate, Benzyl Alcohol, Dehydroacetic Acid, Chlorphenesin, Methylparaben o Propylparaben.
Su presencia no significa automáticamente que la fórmula sea peor. Un producto que contiene agua necesita normalmente un sistema de conservación eficaz. Otra cuestión es qué conservante se utiliza, en qué concentración y cómo lo tolera cada piel. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre parabenos.
Determinados aceites y otros componentes pueden deteriorarse en contacto con el oxígeno, la luz o el calor. Los antioxidantes ayudan a retrasar ese proceso y a conservar mejor la fórmula.
Algunos nombres habituales son: Tocopherol, Tocopheryl Acetate, Ascorbyl Palmitate, BHT o BHA.
Que un ingrediente tenga función antioxidante dentro del cosmético no significa necesariamente que vaya a producir el mismo efecto biológico sobre la piel. A veces su principal función consiste simplemente en evitar que el propio producto se oxide.
Los perfumes proporcionan olor al producto y pueden estar formados por numerosas sustancias. En personas con piel sensible o alergias conocidas conviene prestarles especial atención.
En la etiqueta pueden aparecer términos como: Parfum o Aroma, además de determinados componentes de fragancia como Limonene, Linalool, Citral, Geraniol, Citronellol o Eugenol.
Los colorantes suelen identificarse mediante las letras CI seguidas de un número. Así podemos encontrar, por ejemplo, CI 77491, CI 77492, CI 77499 o CI 77891.
Su función suele ser visual: proporcionar o modificar el color del cosmético. Como ocurre con otros ingredientes, su presencia debe valorarse dentro de la fórmula completa y no de manera aislada.
Además de los ingredientes que construyen y conservan la fórmula, existen sustancias incorporadas porque se busca un determinado efecto sobre la piel. Entre ellas pueden encontrarse Niacinamide, Retinol, Salicylic Acid, Ascorbic Acid o distintos péptidos y extractos vegetales.
En estos casos no basta con comprobar que el nombre aparece en la etiqueta. También importan la concentración, la forma química, la estabilidad del ingrediente y el conjunto de la formulación.
Las categorías anteriores sirven para orientarnos, pero no son compartimentos cerrados. Un mismo ingrediente puede actuar como emoliente y espesante, como ocurre con algunos alcoholes grasos, o proporcionar suavidad y al mismo tiempo reducir la pérdida de agua.
Por eso una etiqueta de cosméticos no debe interpretarse buscando simplemente ingredientes “buenos” y “malos”. Lo útil es identificar qué sustancias aparecen, qué función pueden desempeñar y cómo encajan unas con otras dentro de la fórmula.
No hace falta reconocer todos los nombres. Si somos capaces de identificar algunos humectantes, emolientes, conservantes, perfumes y componentes principales, ya podemos hacernos una idea bastante aproximada de cómo está construido el producto.
La etiqueta tampoco nos cuenta absolutamente todo: no suele indicar la concentración exacta de cada ingrediente y por sí sola no permite valorar la calidad de una formulación. Pero sí nos da una herramienta mucho más útil que confiar únicamente en frases como “natural”, “ultrahidratante” o “con activos vegetales”.
Aprender a leer una etiqueta no consiste en memorizar química. Consiste en reconocer qué estamos comprando y poder decidir con más información.
Reglamento (CE) nº 1223/2009 sobre los productos cosméticos.
Scientific Committee on Consumer Safety (SCCS) — Comisión Europea.
Última revisión: Agosto de 2026
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.
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Fuentes : creeme we
pesimo articulo, con informacion falsa y sin argumentos
Estimado lector. Cuándo un estudiante de química como usted dice ser hace una afirmación tan categórica, debe dar los argumentos pertinentes. Nosotros siempre estamos abiertos a rectificar si fuera necesario, pero siempre en base a aclaraciones de expertos en cualquier materia.
Quedamos en espera de dicha rectificación.
por que los cosmeticos son dañinos