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L&S.- La gastritis es una condición inflamatoria de la mucosa estomacal que puede obedecer a numerosas causas. La principal de dichas causas es la acción de la bacteria Helicobacter Pylori. Es un problema que provoca dolor y malestar. Pero, ¿qué es la mucosa?
La mucosa estomacal es el recubrimiento protector interno del estómago. Esta mucosa tiene un rol protector. Protege al estómago en primer lugar de sus propios ácidos y en segundo lugar, también lo protege de las agresiones y patógenos procedentes del exterior. Por lo tanto, podemos decir que la gastritis no es una enfermedad en sí misma. Hay que tomarla como un síntoma de que algo no va bien.
Dado que es una de las causas más comunes de consulta médica, es importante conocer acerca de ella. No es de extrañar que así ocurra, pues como veremos el estrés es un desencadenante de este problema y también de otros muchos; y hoy en día todas las personas en mayor o menor grado lo sufren. Por eso es muy interesante informarse bien antes de asustarse. Asustarse conlleva estrés y por tanto los síntomas no mejorarían.
Aguda. Es cuándo esta dura un corto periodo de tiempo. Por norma general es una situación
La gastritis aguda tiene una duración corta en el tiempo. Los dolores que produce son intensos y persistentes.
Crónica. Es cuándo una gastritis dura meses o años. Es una condición que se va formando poco a poco en el tiempo. Generalmente no produce síntomas hasta que ya es una afección. En esta forma de inflamación los dolores suelen ser muy fuertes.
Hay varios factores que contribuyen. El principal, como hemos dicho anteriormente, es el estrés; pero además de ese, también podemos añadir una posible falta de orden en las comidas; malos horarios; comer con prisas o a deshoras y con ansiedad; espaciar demasiado entre comida y comida; saltárselas, etc.
Otros factores desencadenantes de una gastritis son la ingesta de fármacos como los AINE’s, aspirinas, etc.; abusar demasiado de comidas basura o precocinadas; el consumo de alcohol; café; tabaco; de ciertos alimentos; la acción de algunos parásitos; bacterias; virus; algunas intervenciones quirúrgicas, infección por bacterias como la Helicobacter Pylori o H. Pylori, etc.
La bacteria Helicobacter Pylori es de hecho una de las causantes de muchas patologías gástricas. Se supone precursora de úlcera gastroduodenal, cáncer gástrico y en muchos casos de la recurrente gastritis. Tras los últimos estudios, se estima que más del 50% de las personas tienen presencia de este microorganismo en el estómago.
Los síntomas más comunes de una gastritis suelen ser:
Para hacer un buen diagnóstico se debe abarcar también la posibilidad de que exista úlcera duodenal; una hernia de hiato; litiasis biliar; una pancreatitis crónica; o un síndrome de intestino irritable. Para ello se deben llevar a cabo pruebas séricas y gastroscopia.
Un EGD (eEsofagoGastroDuodeoscopia) es un examen utilizado en gastritis. Se realiza mediante un endoscopio con toma de tejidos (biopsia) para descartar otras posibles patologías. También para descartar una infección por Helicobacter Pylori o el cáncer de estómago. Permitirá también observar y valorar la mucosa. Con ello se confirmará una gastritis y/o se descartarán otras posibilidades de diagnóstico. La toma y posterior estudio del tejido nos dará una información clara de la presencia o no de Helicobacter pylori y de la morfología de la gastritis.
Además de la biopsia, el Helicobacter pylori puede determinarse también a través de una prueba de aliento con urea marcada o un test rápido de ureasa.
En el caso de gastritis crónica con atrofia gástrica deberán realizarse además, otras pruebas. Por ejemplo es conveniente determinar la gastrina sérica o niveles de la hormona gastrina en la sangre mediante una extracción. Esta hormona estimula la secreción del ácido gástrico por parte de las células que recubren las paredes del estómago. También se hará un conteo sanguíneo completo para buscar anemia u otro marcador. Además incluirá probablemente examen de heces a fin de determinar presencia de sangre.
Si alguien siente molestias estomacales que le hagan pensar que padece una gastritis, deberá tomar medidas. Primeramente ha de eliminar de su dieta ciertos alimentos. Por ejemplo café; té; chocolate; refrescos gaseosos; alimentos que contengan grasas; aliños fuertes o picantes; alcohol, tabaco; comidas demasiado copiosas o con mucha variedad de platos, etc. Y la mayoría de sus comidas deben basarse en ingredientes vegetales. Verduras, frutas, hortalizas, cereales integrales, frutos secos, etc. Deberá tomar poca carne o simplemente limitarla a un par de veces por semana.
El pronóstico siempre va a depender de qué es lo que está causando la inflamación. Aunque por norma general suele ser bueno.
Los tratamientos médicos para la gastritis incluyen fármacos. Protectores de estómago (inhibidores de la bomba de protones), antiácidos, etc. En el caso de que la gastritis o inflamación de la mucosa intestinal esté siendo causada por alguna patología o infección, se tratará también esta.
Dentro del tratamiento se incluye la dieta. Como hemso dicho, habrá que evitar algunos elementos irritantes, como algunos fármacos, algunas bebidas y ciertos alimentos.
El aloe vera es una gran ayuda. También la betaína y el fenogreco.
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