Las copas menstruales recogen el flujo en lugar de absorberlo y pueden reutilizarse durante años según el modelo y su conservación.
L&S.- Las copas menstruales son pequeños recipientes flexibles que se introducen en la vagina durante la regla para recoger el flujo menstrual. A diferencia de los tampones, no absorben la sangre: la recogen en su interior hasta que la copa se extrae, se vacía, se limpia y se vuelve a colocar.
Aunque durante mucho tiempo fueron un producto bastante desconocido, no son ningún invento reciente. Las primeras copas comenzaron a desarrollarse comercialmente durante la primera mitad del siglo XX. Lo que ha cambiado es su popularidad: hoy existen numerosas marcas, tamaños y grados de flexibilidad, y para muchas mujeres son una alternativa habitual a las compresas y los tampones.
Son reutilizables, generan pocos residuos y pueden resultar muy cómodas una vez aprendemos a utilizarlas. Pero tampoco son perfectas ni están exentas de precauciones. Elegir una talla adecuada, colocarla bien, mantener una higiene correcta y saber cómo retirarla son parte del asunto.
Contenidos
La copa menstrual suele tener forma de campana y está fabricada con un material flexible, con frecuencia silicona destinada a uso médico. Se pliega para introducirla en la vagina y, una vez dentro, recupera su forma y crea un sellado que permite recoger el flujo sin que se escape.
Se coloca dentro de la vagina, pero no llega al interior del útero. Tampoco funciona como un tapón que impida salir la menstruación: simplemente recoge el flujo a medida que este va descendiendo.
Existen además los llamados discos menstruales. También recogen el flujo, pero tienen otra forma y se colocan más arriba, cerca del cuello uterino. Por tanto, aunque a veces se agrupen bajo el mismo nombre, una copa menstrual y un disco menstrual no son exactamente el mismo producto.
La primera vez puede parecer bastante menos intuitiva de lo que muestran los dibujos del prospecto. Se dobla la copa, se introduce suavemente en la vagina y se deja que se abra en su interior. Cuando queda bien colocada, normalmente no debería doler ni resultar molesta.
Hay distintas formas de plegarla y ninguna tiene por qué ser la mejor para todas las mujeres. Lo importante es conseguir que se abra completamente y quede bien adaptada a las paredes vaginales.
Para retirarla conviene sujetar la base de la copa, presionarla suavemente para romper el sellado y extraerla poco a poco. No es buena idea tirar únicamente del rabito: sirve fundamentalmente para localizar la copa, no para arrancarla hacia fuera.
Después se vacía el contenido, se limpia siguiendo las instrucciones del fabricante y se vuelve a colocar.
El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) indica que las copas suelen retirarse y vaciarse aproximadamente cada 8-12 horas. En los días de mayor sangrado puede ser necesario hacerlo antes.
Es posiblemente la parte que menos aparece en la publicidad y una de las más útiles de contar: hay que aprender a usar una copa menstrual.
Durante los primeros ciclos puede haber pequeñas fugas porque no se ha desplegado completamente, porque la colocamos demasiado alta o demasiado baja, porque la talla no es adecuada o, sencillamente, porque todavía estamos descubriendo cómo se adapta a nuestro cuerpo.
Una revisión sistemática publicada en The Lancet Public Health encontró precisamente una fase de familiarización y una mayor aceptación de las copas a medida que aumentaba la experiencia de uso.
Es decir: si la primera mañana acaba con una pequeña escena del crimen en la ropa interior, no significa necesariamente que la copa no funcione. Puede significar simplemente que todavía no hemos hecho las paces con ella.
Una de sus principales ventajas es que muchas copas son reutilizables durante años, siempre que se conserven en buen estado y se sigan las recomendaciones del fabricante. Frente a un producto desechable que hay que reponer cada mes, esto puede representar un ahorro económico considerable a largo plazo.
También producen muchos menos residuos que las compresas o los tampones de un solo uso.
Otra diferencia es que recogen el flujo en lugar de absorberlo. Por ello no absorben simultáneamente las secreciones vaginales como puede hacerlo un tampón.
Entre sus ventajas prácticas pueden encontrarse:
En la revisión de The Lancet Public Health, las fugas fueron similares o menores que con compresas o tampones en los estudios que hicieron comparaciones directas, y alrededor de siete de cada diez participantes manifestaron que querían seguir utilizando la copa una vez terminado el estudio.
No debemos atribuirles propiedades que no tienen.
Durante años se afirmó con bastante alegría que utilizar una copa menstrual evitaba candidiasis, cistitis u otras infecciones porque determinados materiales eran inertes o porque la sangre no permanecía en contacto con una compresa.
No hay evidencia suficiente para afirmar que una copa menstrual prevenga esas infecciones.
Los datos disponibles sí indican que, utilizada correctamente, es una opción menstrual razonablemente segura y no se han observado alteraciones importantes de la flora vaginal en los estudios disponibles. Pero eso es diferente de decir que prevenga infecciones.
La higiene sigue siendo importante: hay que lavarse las manos antes de manipularla, mantener limpia la copa y seguir las instrucciones concretas del fabricante para su limpieza entre usos y entre ciclos.
El síndrome de shock tóxico (SST) es una complicación muy poco frecuente pero grave, provocada por toxinas producidas por determinadas bacterias. Es conocido especialmente por su asociación histórica con el uso de tampones.
Sin embargo, no es correcto afirmar que con las copas menstruales sea imposible.
Se han descrito casos aislados asociados al uso de copas. La FDA considera que, dado que permanecen durante horas dentro de la vagina, debe evaluarse también en ellas el posible riesgo de síndrome de shock tóxico, aunque este riesgo se considere bajo.
Por tanto, conviene respetar los tiempos de uso y las instrucciones de limpieza.
Una fiebre alta repentina acompañada de vómitos, diarrea, mareo intenso, desmayo, erupción cutánea o deterioro importante del estado general durante la menstruación requiere atención médica urgente.
Si llevas un dispositivo intrauterino o DIU, merece la pena prestar especial atención a la forma de retirar la copa.
Durante años se consideró que ambas cosas podían utilizarse juntas sin demasiadas consideraciones. Sin embargo, investigaciones posteriores han planteado una posible asociación entre el uso de copa menstrual y un mayor riesgo de expulsión o extracción accidental del DIU.
Una revisión sistemática publicada en 2023 encontró que existe una posible asociación, aunque los datos todavía son limitados y los diferentes estudios no ofrecen resultados completamente uniformes.
Un estudio posterior realizado con dos modelos de DIU de cobre encontró más expulsiones entre determinadas usuarias de copa y también más extracciones accidentales del DIU al retirar la copa. El riesgo no fue igual para todos los modelos de dispositivo.
Esto no significa automáticamente que una mujer con DIU no pueda utilizar una copa menstrual. Sí significa que conviene conocer el posible riesgo, comentarlo con el profesional que controla el DIU y, sobre todo, romper el sellado de la copa antes de extraerla en vez de tirar de ella directamente.
No existe evidencia sólida de que una copa menstrual consiga adelantar la menstruación ni hacer que dure menos por su efecto de succión.
La menstruación depende del ciclo hormonal y del desprendimiento del endometrio dentro del útero. La copa está en la vagina y su sellado sirve para evitar que el flujo se escape; no “aspira” el contenido del útero.
Algunas mujeres pueden percibir cambios de un ciclo a otro, pero atribuirlos al efecto de la copa sería ir más allá de lo que sabemos.
La menstruación y sus diferentes fases dependen de procesos hormonales que continúan ocurriendo independientemente del producto menstrual que utilicemos.
Otra pregunta muy frecuente es qué talla de copa menstrual comprar. Y aquí las etiquetas de “pequeña” y “grande” pueden engañar un poco, porque no existe una clasificación universal.
Cada fabricante establece sus propias tallas y puede tener en cuenta factores como edad, partos vaginales, cantidad de flujo o características anatómicas.
Pero también importan aspectos que no caben cómodamente en una casilla de edad: la altura del cuello uterino, la anatomía vaginal, el tono del suelo pélvico y la propia comodidad.
Además del tamaño existe otra variable: la firmeza. Una copa más firme suele desplegarse con facilidad, mientras que una muy blanda puede necesitar algo más de habilidad para abrirse. A cambio, algunas mujeres encuentran más cómodos los modelos flexibles.
Por eso puede ocurrir que la primera copa que compremos no resulte ser la copa de nuestra vida.
Como orientación general, muchas copas pueden permanecer colocadas durante varias horas y ACOG habla de intervalos de aproximadamente 8-12 horas para retirarlas y vaciarlas.
Eso no significa que todas las mujeres puedan esperar doce horas. Si tenemos un sangrado abundante, la copa puede llenarse mucho antes.
Durante los primeros ciclos resulta útil vaciarla con cierta frecuencia para conocer la propia cantidad de flujo. Después resulta bastante fácil saber qué margen tenemos en cada día de la regla.
Sí. En general puede utilizarse durante la noche siempre que el tiempo total de uso no supere las recomendaciones del fabricante.
Si tenemos menstruaciones abundantes, es prudente comprobar durante los primeros usos cuánto tarda en llenarse antes de confiarle ocho horas de sueño y unas sábanas recién puestas.
La limpieza exacta depende del modelo, así que las instrucciones del fabricante tienen prioridad.
En general hay que manipularla con las manos limpias, vaciarla y lavarla correctamente antes de volver a introducirla. Muchos fabricantes recomiendan además hervir o desinfectar la copa entre ciclos, siempre que el material permita ese procedimiento.
No hace falta convertir la menstruación en un quirófano, pero tampoco tiene sentido llevar durante horas dentro de la vagina un objeto mal lavado.
También conviene revisar periódicamente el estado de la copa y sustituirla si aparecen grietas, deterioro, deformaciones importantes o cualquier daño que pueda dificultar su correcta limpieza o utilización.
Este era uno de los inconvenientes más evidentes cuando las copas empezaron a popularizarse: no todos los aseos públicos tienen un lavabo dentro del mismo compartimento.
Si hay que vaciarla fuera de casa, las instrucciones del fabricante pueden indicar cómo proceder cuando no se dispone de agua corriente inmediatamente. Lo importante es mantener las manos limpias y realizar posteriormente una limpieza adecuada.
Como su capacidad suele permitir intervalos amplios entre vaciados, muchas usuarias pueden organizarse para hacerlo antes de salir o al regresar a casa, aunque naturalmente dependerá de la cantidad de flujo.
No necesariamente. Son otra opción.
Para algunas mujeres la copa supone olvidarse prácticamente de la menstruación durante varias horas. Otras no soportan introducirla, no consiguen colocarla cómodamente o sencillamente prefieren una compresa, ropa interior menstrual o un tampón.
Tampoco hay obligación de casarse con un único sistema. Puede utilizarse una copa unos días y otro producto en otros momentos.
Lo interesante es que hoy tenemos más opciones para elegir en función de nuestro cuerpo, nuestro flujo, la actividad que vayamos a realizar y, también, nuestras preferencias.
¿Puede perderse la copa menstrual dentro del cuerpo?
No. Puede subir y en algún momento resultar difícil de alcanzar, pero la vagina termina en el cuello uterino. La copa no puede atravesarlo y desaparecer dentro del abdomen.
¿Puedo usar una copa menstrual si nunca he mantenido relaciones sexuales?
Anatómicamente es posible. Sin embargo, introducirla puede resultar más difícil o incómodo para algunas adolescentes o mujeres. No existe ninguna obligación de utilizarla si no resulta confortable.
¿La copa menstrual sirve como anticonceptivo?
No. La copa menstrual no evita el embarazo y tampoco protege frente a las infecciones de transmisión sexual.
¿Cuánto dura una copa menstrual reutilizable?
Depende del fabricante, el material, la frecuencia de uso y su estado de conservación. No existe una duración universal para todas las copas. Hay que seguir las indicaciones del producto y sustituirlo cuando presente deterioro.
¿Por qué pierde sangre mi copa menstrual?
Las fugas suelen deberse a que la copa no se ha abierto completamente, no está bien colocada, se ha llenado o el tamaño o modelo no se adapta bien a nuestra anatomía. Durante los primeros ciclos son relativamente frecuentes mientras aprendemos a utilizarla.
Actualizado: septiembre de 2026.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si una copa produce dolor persistente, sangrado anormal, fiebre, dificultad para orinar o no puede retirarse con facilidad, conviene consultar.
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.
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Me encanta este invento
Buenos dias, yo llevo 1 ano usandola y es lo major que he probado en la vida, uso el diafragma menstrual, aun no me atrevo a usar la copa en forma de campana, me causa un poco de trabajo sacarla, pero la amo
Yo amo mi copa
Yo llego al rededor de 5 años usando mi copita y la amo!! es el mejor producto que he comprado para mi!! es mega fácil de usar y muy cómoda.
Vale cada peso invertido y más!!
:lol:
Copa
He usado la copa menstrual varios meses y me ha ido
muy bien.
Quizás Lou tenga problemas más serios, y debería consultar con un médico.
La uso y recomiendo
Llevo utilizando la copa menstrual desde hace 3 años y estoy fascinada con el producto, una vez que te acostumbras a su uso es una maravilla.
Copa
He probado la copa menstrual durante varios meses, ocho meses, y definitivamente la copa menstrual no me acaba de convencer. Ponerla es relativamente fácil, con mojarla con un poco de agua, y con un poquito de lubricante a la entrada de la vagina, entra bien. El problema es sacar la copa, me cuesta mucho, he seguido todos los consejos de internet, de los propios fabricantes de la copa, y no hay manera.
Seguiré con los tampones, quizás es que sea muy torpe, pero, la copa tiende a moverse. Y he probado a ponerme una copa de mi talla.
Hola
Hola me da mucho gusto poder encontrar este metodo q seguro es exelente y sin duda ayuda al medio amviente lastima q no todas las mujeres tengan conocimiento de esto, pronto m encargare unas