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Pubertad: cuándo empieza y qué cambios ocurren en niñas y niños

L&S.- La pubertad es la etapa en la que el cuerpo infantil comienza a transformarse hasta alcanzar la madurez sexual. No ocurre de un día para otro: es un proceso de varios años en el que cambian el cuerpo, las hormonas, la forma de pensar, la relación con los demás y también la percepción que cada adolescente tiene de sí mismo.

Aunque existen edades aproximadas, no todos los niños y niñas empiezan la pubertad al mismo tiempo ni atraviesan los cambios en el mismo orden. En general, puede comenzar entre los 8 y los 14 años, aunque hay diferencias importantes entre niñas y niños.

Entender qué ocurre durante esta etapa ayuda a distinguir los cambios normales de aquellas situaciones en las que conviene consultar a un profesional sanitario.

¿Qué es la pubertad?

Contenidos

La pubertad comienza cuando el cerebro activa una serie de señales hormonales que estimulan los ovarios o los testículos. A partir de ahí aumenta la producción de hormonas sexuales y aparecen progresivamente los llamados caracteres sexuales secundarios.

Eso incluye, entre otros cambios, el crecimiento de las mamas, el aumento del tamaño de los testículos y del pene, la aparición de vello púbico y axilar, los cambios en la voz, el estirón de crecimiento y el inicio de la capacidad reproductiva.

La pubertad forma parte de la adolescencia, pero no son exactamente lo mismo. La pubertad hace referencia sobre todo a la maduración física y sexual; la adolescencia es una etapa más amplia que incluye además cambios psicológicos, sociales y emocionales.

¿Cuándo empieza la pubertad?

No existe una edad exacta. El momento de inicio depende de factores genéticos, nutricionales, ambientales y de salud general.

De forma orientativa, los primeros signos suelen aparecer:

  • en las niñas, habitualmente entre los 8 y los 13 años;
  • en los niños, aproximadamente entre los 9 y los 14 años.

Estas edades son márgenes generales. Dos niños de la misma edad pueden encontrarse en etapas muy distintas y ambos desarrollarse con normalidad.

Cambios de la pubertad en las niñas

En muchas niñas, el primer signo visible de pubertad es el desarrollo de las mamas. Después van apareciendo otros cambios de forma gradual.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • crecimiento de las mamas;
  • aparición de vello púbico y axilar;
  • estirón de crecimiento;
  • cambios en la distribución de la grasa corporal;
  • ensanchamiento progresivo de las caderas;
  • mayor actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas;
  • aparición de flujo vaginal fisiológico;
  • inicio de la menstruación.

La primera menstruación recibe el nombre de menarquia. Suele aparecer después de que hayan comenzado otros cambios puberales y no significa que el desarrollo físico o emocional haya terminado.

Cambios de la pubertad en los niños

En los niños, uno de los primeros signos suele ser el aumento del tamaño de los testículos. A partir de ahí aparecen progresivamente otros cambios físicos.

Entre ellos:

  • aumento del tamaño de testículos y pene;
  • aparición de vello púbico, axilar y posteriormente facial;
  • estirón de crecimiento;
  • aumento de la masa muscular;
  • cambio progresivo de la voz;
  • mayor actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas;
  • inicio de las primeras eyaculaciones.

La primera eyaculación con espermatozoides recibe el nombre de espermarquia y forma parte del desarrollo normal de la pubertad masculina.

El estirón durante la pubertad

Uno de los cambios más visibles de la pubertad es el crecimiento acelerado. Durante un periodo relativamente corto puede aumentar mucho la estatura y cambiar la proporción entre piernas, tronco, brazos y resto del cuerpo.

El momento del estirón no es idéntico en todos. Suele aparecer antes en las niñas y algo más tarde en los niños.

Es frecuente que durante esta fase algunos adolescentes se sientan más torpes o descoordinados temporalmente. El cuerpo está cambiando deprisa y necesita un tiempo para adaptarse a sus nuevas proporciones.

Acné durante la pubertad

La actividad hormonal también estimula las glándulas sebáceas de la piel. Por eso durante la pubertad aumenta la producción de grasa y pueden aparecer puntos negros, espinillas y acné.

El acné no aparece porque la piel esté sucia. Intervienen la producción de sebo, la obstrucción de los folículos, determinadas bacterias y la inflamación.

En algunos adolescentes es leve y pasajero; en otros puede ser importante, dejar cicatrices o afectar mucho a la autoestima. En esos casos merece la pena tratarlo y no esperar simplemente a que “se pase con la edad”.

Cambios emocionales durante la pubertad

La pubertad no transforma únicamente el cuerpo. Coincide con una etapa de gran desarrollo cerebral y social en la que aumenta la importancia de la identidad, la imagen corporal, las amistades, la aceptación del grupo y la autonomía respecto a los adultos.

Es habitual que aparezcan cambios de humor, mayor sensibilidad, irritabilidad, vergüenza, inseguridad o necesidad de intimidad. Estos cambios no significan necesariamente que exista un problema.

También pueden aparecer nuevas preocupaciones relacionadas con el cuerpo: crecer antes o después que los compañeros, desarrollar más o menos pecho, ser más bajo, tener acné, ganar peso o sentir que el propio cuerpo no se parece al de los demás.

Compararse continuamente puede resultar especialmente duro en una etapa en la que cada persona se desarrolla a una velocidad distinta.

Adolescencia y depresión

Los cambios emocionales de la pubertad no deben confundirse automáticamente con una depresión. Sentirse triste algún día, enfadarse con facilidad o atravesar periodos de inseguridad puede formar parte de la adolescencia.

Pero la depresión no es simplemente “una fase de la pubertad”. La Organización Mundial de la Salud señala que la depresión y la ansiedad se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad durante la adolescencia.

Conviene prestar atención cuando el malestar es intenso o persistente y aparecen signos como:

  • tristeza o irritabilidad mantenidas;
  • pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables;
  • aislamiento social;
  • problemas importantes de sueño;
  • cambios marcados de apetito;
  • sensación de inutilidad o culpa;
  • dificultad para concentrarse;
  • caída importante del rendimiento escolar;
  • comentarios sobre muerte, desesperanza o hacerse daño.

Cuando estos síntomas duran semanas o interfieren claramente en la vida cotidiana, no conviene atribuirlos únicamente a las hormonas o a “cosas de adolescentes”. Escuchar sin ridiculizar, mantener una comunicación abierta y buscar ayuda profesional puede ser muy importante.

Pubertad y autoestima

Durante la pubertad el cuerpo cambia a una velocidad que no siempre coincide con la imagen que el adolescente tiene de sí mismo. Esto puede afectar a la autoestima.

El desarrollo temprano puede resultar incómodo para algunos niños y niñas, mientras que otros sufren precisamente porque sus cambios aparecen más tarde que los del resto del grupo.

La comparación con compañeros, redes sociales o determinados modelos corporales puede aumentar esa sensación de no encajar. Una actitud adulta tranquila y respetuosa ayuda mucho más que las bromas sobre el cuerpo, el peso, el pecho, el vello, la voz o la altura.

¿Qué es la pubertad precoz?

Se habla generalmente de pubertad precoz cuando aparecen signos claros de desarrollo sexual antes de los 8 años en las niñas o antes de los 9 años en los niños.

No todos los cambios aislados significan necesariamente pubertad precoz. Por ejemplo, puede aparecer vello o cierto olor corporal sin que se haya activado completamente el proceso puberal.

Sin embargo, cuando el desarrollo de las mamas, el crecimiento testicular u otros cambios avanzan claramente antes de esas edades, conviene realizar una valoración médica.

En muchos casos no existe una enfermedad grave, pero es importante comprobar el ritmo de crecimiento, la maduración ósea y posibles causas hormonales.

¿Cuándo hablamos de pubertad tardía?

También puede ocurrir que los cambios empiecen más tarde de lo esperado.

Debe valorarse especialmente cuando no aparecen signos de desarrollo mamario alrededor de los 13 años, cuando no hay desarrollo testicular hacia los 14 años o cuando el proceso comienza pero después parece detenerse.

En algunas familias existe simplemente una maduración constitucional tardía: padres o hermanos también se desarrollaron más tarde y posteriormente alcanzaron una evolución normal.

Pero otras veces puede haber factores nutricionales, enfermedades crónicas, alteraciones hormonales u otras causas que conviene estudiar.

No ocurre igual en todos los niños

El desarrollo humano no sigue un calendario exacto. Dos adolescentes pueden tener la misma edad cronológica y encontrarse en momentos muy distintos de pubertad sin que ninguno tenga un problema.

También existe una enorme variabilidad en la cantidad de vello, el tamaño de las mamas, la musculatura, la voz, el crecimiento o la edad de la primera menstruación.

Por eso es poco útil comparar continuamente a un niño con sus compañeros. Lo importante suele ser observar que exista una progresión normal y coherente a lo largo del tiempo.

Cuándo conviene consultar

Es recomendable consultar con el pediatra o médico cuando:

  • aparecen signos claros de pubertad demasiado pronto;
  • no aparecen cambios dentro de las edades esperadas;
  • el desarrollo comienza y posteriormente se detiene;
  • hay dolor, sangrados anormales u otros síntomas físicos preocupantes;
  • el crecimiento parece muy diferente del habitual;
  • los cambios físicos están provocando un sufrimiento emocional importante;
  • aparecen signos compatibles con ansiedad, depresión, trastornos alimentarios o autolesiones.

La pubertad es una transformación profunda y gradual. Con información, acompañamiento y espacio para hablar sin vergüenza, los cambios físicos y emocionales resultan mucho más fáciles de comprender y atravesar.


Referencias

Última revisión: septiembre de 2026.

Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.

Acerca de Beatriz

Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.

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Beatriz Puente

- Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL). - Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL. - Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios

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