Belleza

Caspa: tipos, causas y tratamientos para eliminarla

L&S.- La caspa es uno de los problemas más frecuentes del cuero cabelludo. Produce pequeñas escamas visibles entre el cabello o sobre los hombros y puede acompañarse de picor, sensación de grasa, irritación o, por el contrario, sequedad.

Aunque muchas veces se considera únicamente un problema estético, la caspa tiene una base biológica real. Puede aparecer por diferentes motivos y no siempre responde al mismo tratamiento. Por eso es importante distinguir qué tipo de descamación existe antes de elegir un champú o comenzar a aplicar remedios caseros.

¿Qué es exactamente la caspa?

Contenidos

Las células de la piel se renuevan continuamente. En condiciones normales, las células muertas del cuero cabelludo se desprenden en cantidades tan pequeñas que apenas las percibimos.

Cuando ese proceso se altera, las células pueden desprenderse agrupadas y formar las características escamas blancas o amarillentas que conocemos como caspa.

En muchos casos interviene Malassezia, un género de levaduras que forma parte habitualmente de la microbiota de la piel. No significa, por tanto, que la persona haya “contraído un hongo” del exterior. El problema aparece cuando la relación entre esta levadura, el sebo, la barrera cutánea y la respuesta individual del cuero cabelludo se desequilibra.

¿Por qué aparece la caspa?

No existe una única causa. Entre los factores que pueden favorecerla se encuentran una piel grasa, la dermatitis seborreica, una mayor sensibilidad a Malassezia, determinados productos capilares, lavados insuficientes en personas con cuero cabelludo muy graso o, por el contrario, irritación producida por un exceso de productos agresivos.

También puede empeorar en determinadas épocas del año y algunas personas observan brotes en periodos de estrés.

La sudoración excesiva, especialmente si permanece mucho tiempo sobre el cuero cabelludo, también puede contribuir a la irritación en personas predispuestas.

Tipos de caspa y qué tratamiento puede funcionar mejor

En el lenguaje cotidiano suele hablarse de caspa seca, grasa o seborreica. Estas denominaciones son útiles para orientarse, aunque no constituyen siempre diagnósticos médicos independientes.

Caspa seca

Suele presentarse como pequeñas escamas blancas, finas y sueltas que caen fácilmente sobre los hombros. El cuero cabelludo puede sentirse tirante o presentar cierto picor, pero no necesariamente está inflamado.

En estos casos conviene evitar champús excesivamente desengrasantes y comenzar con una higiene regular utilizando un producto suave. Si la descamación persiste, puede probarse un champú anticaspa con un activo específico.

El ácido salicílico puede resultar útil cuando existen escamas adheridas, ya que ayuda a desprender el exceso de células córneas. Sin embargo, en algunas personas puede resecar, por lo que interesa acompañarlo de un cuidado adecuado del cabello y seguir las indicaciones del producto.

Caspa grasa

Las escamas suelen ser algo más grandes, amarillentas y adherentes y pueden mezclarse con el sebo del cuero cabelludo.

En estos casos suele ser importante lavar el cabello con suficiente frecuencia para retirar grasa y escamas acumuladas. No existe ninguna ventaja en mantener el cuero cabelludo graso durante días con la idea de que lavarlo frecuentemente produce más sebo.

Los champús con ketoconazol, piritionato de zinc o sulfuro de selenio pueden resultar útiles porque actúan sobre microorganismos implicados en la caspa y reducen la descamación. La Academia Americana de Dermatología incluye estos activos entre los tratamientos habituales.

Caspa asociada a dermatitis seborreica

Cuando junto a las escamas existen enrojecimiento, grasa, picor e inflamación, puede tratarse de dermatitis seborreica.

No afecta únicamente al cuero cabelludo. También puede aparecer alrededor de las cejas, en los laterales de la nariz, detrás de las orejas, en la barba o en otras zonas ricas en glándulas sebáceas.

Los champús antifúngicos, especialmente los que contienen ketoconazol, se utilizan frecuentemente para controlar los brotes. En casos más inflamatorios el dermatólogo puede añadir temporalmente otros tratamientos tópicos. La dermatitis seborreica tiende a reaparecer, por lo que después de controlar el brote puede ser necesario un tratamiento de mantenimiento.

Descamación que no es realmente caspa

No toda descamación del cuero cabelludo es caspa.

Psoriasis, dermatitis de contacto, eccema, algunas infecciones o reacciones a tintes y cosméticos pueden producir escamas y picor que se confunden con ella.

Si existe inflamación intensa, placas gruesas, heridas, pérdida de cabello localizada o la descamación se extiende a otras zonas, conviene consultar a un dermatólogo antes de seguir probando productos.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la caspa?

No existe un único champú que sea el mejor para todas las personas. La elección depende del tipo de cuero cabelludo, de la intensidad de la caspa y del principio activo que mejor funcione en cada caso.

Entre los ingredientes más utilizados se encuentran:

  • Ketoconazol: antifúngico muy utilizado en caspa y dermatitis seborreica.
  • Piritionato de zinc: ayuda a controlar microorganismos relacionados con la descamación.
  • Sulfuro de selenio: reduce la descamación y la presencia de Malassezia.
  • Ácido salicílico: ayuda a desprender las escamas adheridas.
  • Alquitrán de hulla: reduce la proliferación excesiva de células, aunque actualmente se utiliza menos y puede tener inconvenientes cosméticos.

Un ensayo clínico en personas con caspa moderada o intensa encontró que tanto el ketoconazol al 2 % como el sulfuro de selenio al 2,5 % fueron superiores al placebo. Otro estudio comparó ketoconazol y piritionato de zinc y encontró mejoría con ambos tratamientos.

¿Cómo utilizar bien un champú anticaspa?

Uno de los motivos por los que un champú parece no funcionar es utilizarlo como un champú cosmético normal.

El producto debe aplicarse principalmente sobre el cuero cabelludo y, según el activo, puede necesitar permanecer varios minutos antes de aclararlo. Hay que seguir siempre las instrucciones del envase.

En algunos casos se utiliza dos o tres veces por semana durante una fase inicial y después se reduce la frecuencia como mantenimiento. Por ejemplo, el ketoconazol puede utilizarse durante varias semanas y posteriormente de manera más espaciada para reducir las recaídas. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

Si un principio activo deja de funcionar bien, puede ser útil alternar champús con mecanismos diferentes en lugar de utilizar cada vez más cantidad del mismo producto.

¿Hay que lavar menos el cabello si se tiene caspa?

No necesariamente. En personas con cabello fino o cuero cabelludo graso puede ser conveniente lavar el pelo con bastante frecuencia. En cabellos rizados o muy secos la frecuencia puede ser menor.

Lo importante es mantener el cuero cabelludo limpio sin irritarlo. La frecuencia debe adaptarse al tipo de cabello y a la producción de sebo.

¿Funcionan los remedios naturales?

Algunos extractos vegetales y aceites esenciales han mostrado actividad antifúngica en investigaciones experimentales y existen estudios sobre aceite de árbol del té, aloe vera y otras sustancias. Sin embargo, la evidencia es mucho menor que la disponible para los principales activos anticaspa. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

Además, “natural” no significa inocuo. Los aceites esenciales concentrados pueden producir irritación o dermatitis de contacto.

No es necesario acidificar la dieta, beber productos depurativos, cepillar intensamente el cuero cabelludo ni utilizar agua muy fría para “activar la circulación” y eliminar la caspa. Ninguna de estas medidas sustituye un tratamiento adecuado.

¿La caspa vuelve?

Con frecuencia sí. La caspa y la dermatitis seborreica suelen comportarse como problemas recurrentes.

Esto no significa que el champú haya producido un efecto rebote. Simplemente la predisposición continúa existiendo y, cuando se suspende el tratamiento, pueden volver a aparecer las condiciones que favorecen la descamación.

Por eso algunas personas necesitan utilizar periódicamente un champú de mantenimiento aunque el cuero cabelludo esté aparentemente bien.

La mayoría de los casos leves pueden controlarse con productos anticaspa. Conviene pedir valoración médica si después de varias semanas no existe mejoría, si el cuero cabelludo está muy rojo o inflamado, aparecen heridas o costras, existe dolor, caída llamativa del cabello o la descamación afecta también a cara u otras zonas del cuerpo.

En esos casos puede no tratarse de una caspa simple y es importante identificar correctamente el problema antes de continuar cambiando de productos.

Fuentes y referencias

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Beatriz Puente

- Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL). - Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL. - Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios

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