Enfermedades

Sarcoidosis: qué es, síntomas, causas y cómo afecta al sistema inmunitario

L&S.- La sarcoidosis es una enfermedad poco frecuente y bastante desconocida que puede afectar a diferentes órganos del cuerpo. Su característica principal es que determinadas células del sistema inmunitario se agrupan y forman pequeños cúmulos inflamatorios llamados granulomas.

Estos granulomas aparecen sobre todo en los pulmones y en los ganglios linfáticos del tórax, aunque pueden formarse prácticamente en cualquier órgano: piel, ojos, corazón, hígado, sistema nervioso, articulaciones o riñones.

Y aquí aparece una de las preguntas que más confusión produce: ¿la sarcoidosis es una enfermedad autoinmune? La respuesta corta es que no está clasificada de forma general como una enfermedad autoinmune clásica, aunque el sistema inmunitario está claramente implicado y existen importantes similitudes con las enfermedades autoinmunes.

¿Qué es la sarcoidosis explicado de forma sencilla?

Contenidos

Imaginemos que nuestro sistema inmunitario es un ejército.

Normalmente detecta una amenaza —un microorganismo, una sustancia extraña o un tejido lesionado—, envía células para combatirla y, cuando el problema termina, desactiva progresivamente la respuesta.

En la sarcoidosis, ese sistema defensivo se activa de forma anormal y algunas de sus células se concentran formando pequeñas estructuras inflamatorias llamadas granulomas.

El problema aparece cuando estos granulomas permanecen en los tejidos. Dependiendo de dónde se formen y de cuántos haya, pueden no causar ninguna molestia o alterar el funcionamiento del órgano afectado.

El National Heart, Lung, and Blood Institute de Estados Unidos explica que estos granulomas están formados por grupos de células del sistema inmunitario y que la enfermedad afecta con mayor frecuencia a pulmones y ganglios linfáticos del tórax.

¿La sarcoidosis es una enfermedad autoinmune?

Aquí merece la pena detenerse, porque la diferencia es importante.

En una enfermedad autoinmune clásica, el sistema inmunitario reconoce por error como extraño algún componente propio del organismo y dirige contra él su respuesta. Ocurre, por ejemplo, en enfermedades como el lupus, la artritis reumatoide o determinadas enfermedades de la tiroides.

En la sarcoidosis sabemos que existe una alteración de la respuesta inmunitaria, pero todavía no se ha identificado de forma convincente un único autoantígeno —una sustancia propia contra la que se dirija específicamente el ataque— que explique la enfermedad.

Por eso suele describirse como una enfermedad inflamatoria inmunomediada: el sistema inmunitario está claramente involucrado, pero el mecanismo no encaja perfectamente en el modelo clásico de autoinmunidad.

Entonces, ¿qué diferencia hay?

Podríamos resumirlo así:

  • Enfermedad autoinmune: las defensas identifican como enemigo una parte del propio cuerpo y la atacan.
  • Sarcoidosis: las defensas se activan de manera anormal, mantienen la inflamación y forman granulomas, pero todavía no sabemos exactamente qué estímulo inició esa respuesta ni si el objetivo es siempre una sustancia externa o alguna estructura propia.

Eso no significa que el sistema inmunitario “no funcione”. Al contrario: está funcionando demasiado o de una manera que no consigue regular correctamente.

La investigación actual muestra además que la sarcoidosis comparte mecanismos inmunológicos con enfermedades autoinmunes y que las personas con sarcoidosis presentan con mayor frecuencia algunas enfermedades inmunomediadas. Por eso sigue existiendo debate científico sobre dónde debe situarse exactamente dentro de las enfermedades del sistema inmunitario.

¿Qué son los granulomas?

Un granuloma es una pequeña agrupación organizada de células inflamatorias.

Podemos imaginarlo como una especie de “muro” que construye el sistema inmunitario alrededor de algo que considera difícil de eliminar.

Los granulomas no son exclusivos de la sarcoidosis. También pueden aparecer en algunas infecciones y otras enfermedades, razón por la que encontrarlos en una biopsia no basta por sí solo para diagnosticar sarcoidosis.

En esta enfermedad suelen ser granulomas no caseificantes, una expresión médica que simplemente indica determinadas características que presentan al observarlos al microscopio.

¿Por qué aparece la sarcoidosis?

La causa exacta continúa siendo desconocida.

La hipótesis más aceptada es que ciertas personas poseen una predisposición genética y que algún estímulo activa de forma anormal su sistema inmunitario.

Se han investigado posibles desencadenantes como:

  • microorganismos;
  • partículas ambientales;
  • polvo y determinadas exposiciones laborales;
  • sustancias inhaladas;
  • otros estímulos capaces de activar el sistema inmunitario.

Sin embargo, todavía no existe un único agente que explique todos los casos.

El NHLBI señala que determinados desencadenantes ambientales o infecciosos podrían activar la enfermedad en personas susceptibles.

¿La sarcoidosis es contagiosa?

No.

La sarcoidosis no se transmite de una persona a otra.

Aunque se estudia si determinadas infecciones pueden actuar como desencadenantes del sistema inmunitario, eso no significa que una persona con sarcoidosis pueda contagiar la enfermedad a otra.

¿Es cáncer?

No. La sarcoidosis no es un cáncer.

Los granulomas son acumulaciones de células inflamatorias, no tumores malignos.

Sin embargo, en radiografías o pruebas de imagen algunos ganglios aumentados de tamaño o determinadas lesiones pueden parecerse a otras enfermedades. Por eso es importante realizar un diagnóstico correcto y descartar infecciones, linfomas y otras causas capaces de producir imágenes similares.

¿Qué órganos puede afectar la sarcoidosis?

Puede afectar prácticamente cualquier parte del organismo, aunque existe una clara predilección por determinados órganos.

Pulmones y ganglios linfáticos

Son los órganos afectados con mayor frecuencia.

Pueden aparecer:

  • tos seca persistente;
  • falta de aire;
  • molestias o dolor en el pecho;
  • sibilancias;
  • aumento de tamaño de los ganglios del tórax.

Curiosamente, algunas personas presentan afectación pulmonar visible en una radiografía sin notar ningún síntoma.

Piel

La sarcoidosis puede provocar diferentes lesiones cutáneas.

Una de las más conocidas es el eritema nudoso, caracterizado por bultos rojizos y dolorosos, generalmente en las piernas.

Otra manifestación es el llamado lupus pernio, que puede afectar nariz, mejillas, labios u orejas. A pesar del nombre, no significa que la persona tenga lupus.

Ojos

Puede aparecer inflamación ocular o uveítis.

Los síntomas pueden incluir:

  • ojo rojo;
  • dolor;
  • visión borrosa;
  • molestia intensa ante la luz;
  • lagrimeo.

La afectación ocular debe controlarse porque una inflamación persistente puede dañar la visión.

Corazón

La sarcoidosis cardíaca es menos frecuente que la pulmonar, pero puede ser especialmente importante.

Los granulomas pueden alterar el sistema eléctrico del corazón o el músculo cardíaco y provocar:

  • palpitaciones;
  • arritmias;
  • mareos;
  • desmayos;
  • insuficiencia cardíaca en casos graves.

Por eso una persona con sarcoidosis que presenta síncopes, palpitaciones o determinados síntomas cardíacos necesita una valoración específica.

Sistema nervioso

Cuando afecta al cerebro, médula o nervios hablamos de neurosarcoidosis.

Puede causar síntomas muy diferentes dependiendo de la zona afectada, desde alteraciones de la sensibilidad hasta debilidad, problemas de visión, convulsiones o afectación de nervios craneales.

Hígado y bazo

Pueden aparecer granulomas y aumento de tamaño de estos órganos, aunque muchas veces no producen síntomas importantes.

Articulaciones y músculos

Dolor, rigidez o inflamación articular son relativamente frecuentes.

Existe incluso una forma de presentación clásica denominada síndrome de Löfgren, que combina habitualmente inflamación de ganglios del tórax, eritema nudoso, fiebre y síntomas articulares.

¿Cuáles son los síntomas generales?

No todas las personas experimentan los mismos síntomas y algunas no presentan ninguno.

Entre los síntomas generales pueden aparecer:

  • cansancio intenso;
  • malestar general;
  • fiebre;
  • pérdida de peso sin explicación;
  • dolores articulares;
  • ganglios aumentados de tamaño.

El NHLBI recoge además síntomas específicos dependiendo del órgano afectado.

¿Puede una persona tener sarcoidosis y encontrarse bien?

Sí.

Algunas personas descubren la enfermedad accidentalmente porque una radiografía realizada por otro motivo muestra ganglios aumentados de tamaño o alteraciones pulmonares.

En otros casos existe únicamente cansancio o síntomas tan poco específicos que pueden tardar bastante tiempo en relacionarse con la sarcoidosis.

¿Cómo se diagnostica?

No existe una única prueba que diga por sí sola: “esto es sarcoidosis”.

El diagnóstico suele construirse combinando:

  • historia clínica;
  • exploración;
  • radiografía o TAC;
  • pruebas respiratorias;
  • análisis de sangre;
  • electrocardiograma u otras pruebas cardíacas cuando están indicadas;
  • exploración ocular;
  • biopsia de un tejido afectado en muchos casos.

Una parte esencial del diagnóstico consiste en descartar otras enfermedades que también producen granulomas, especialmente algunas infecciones.

Puede consultar la explicación del proceso diagnóstico del National Heart, Lung, and Blood Institute.

¿La sarcoidosis tiene cura?

La evolución es muy variable.

En bastantes personas la enfermedad desaparece o entra en remisión sin dejar problemas importantes. Algunas ni siquiera necesitan tratamiento.

En otras puede persistir durante años, reaparecer o producir daño progresivo en algún órgano.

Por eso no se puede hablar de la sarcoidosis como si todos los pacientes tuvieran la misma enfermedad.

¿Siempre hay que tratarla?

No.

Si una persona tiene pocos síntomas, los órganos funcionan correctamente y la enfermedad parece estable, los médicos pueden optar simplemente por vigilar su evolución.

El objetivo no es tratar una radiografía, sino evitar daño y controlar los síntomas cuando sea necesario.

¿Cómo se trata la sarcoidosis?

Cuando la enfermedad produce síntomas importantes o amenaza el funcionamiento de un órgano, el tratamiento busca reducir la inflamación y frenar la respuesta inmunitaria excesiva.

Corticoides

La prednisona y otros corticosteroides han sido durante décadas el tratamiento más utilizado.

Pueden ser muy eficaces para controlar la inflamación, pero su utilización prolongada puede producir efectos secundarios, por lo que los médicos intentan utilizar la menor dosis necesaria durante el tiempo apropiado.

Otros medicamentos inmunomoduladores

Cuando los corticoides no son suficientes, provocan demasiados efectos adversos o se necesita reducir su dosis, pueden utilizarse otros tratamientos que modulan o disminuyen la actividad del sistema inmunitario.

Entre ellos se encuentran, dependiendo del caso:

  • metotrexato;
  • azatioprina;
  • leflunomida;
  • hidroxicloroquina;
  • determinados tratamientos biológicos como infliximab.

La elección depende del órgano afectado y de la gravedad de la enfermedad. El NHLBI recoge las principales opciones terapéuticas empleadas actualmente.

¿Por qué se utilizan medicamentos de enfermedades autoinmunes?

Esta pregunta es lógica: si la sarcoidosis no se considera estrictamente una enfermedad autoinmune clásica, ¿por qué se utilizan medicamentos que también se prescriben para artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes?

Porque todos ellos tienen algo en común: una respuesta inmunitaria excesiva o mal regulada está produciendo inflamación y daño.

El medicamento no necesita saber cómo llamamos a la enfermedad. Su función es frenar determinadas partes de esa respuesta inmunitaria.

¿Puede ser grave la sarcoidosis?

Sí, aunque muchos casos evolucionan favorablemente.

La gravedad depende fundamentalmente de qué órganos estén afectados y de cuánto daño produzca la inflamación.

Las situaciones más delicadas pueden aparecer cuando existe:

  • fibrosis pulmonar importante;
  • hipertensión pulmonar;
  • sarcoidosis cardíaca;
  • afectación neurológica;
  • daño ocular grave;
  • alteraciones importantes de otros órganos.

En una minoría de casos puede ocasionar complicaciones potencialmente mortales.

¿Qué es la fibrosis pulmonar?

Cuando una inflamación pulmonar persiste durante mucho tiempo puede producir cicatrices permanentes en el tejido pulmonar. Esa cicatrización se denomina fibrosis.

El pulmón pierde entonces parte de su elasticidad y puede resultar más difícil intercambiar correctamente oxígeno.

No todas las personas con sarcoidosis pulmonar desarrollan fibrosis.

¿Es hereditaria?

No se hereda de una forma sencilla como el grupo sanguíneo o algunas enfermedades genéticas.

Sin embargo, existen factores genéticos que influyen en la susceptibilidad. Tener familiares con sarcoidosis puede aumentar el riesgo, pero no significa que una persona vaya necesariamente a padecerla.

¿Puede desaparecer sola?

Sí.

Una característica llamativa de la enfermedad es que algunas personas entran espontáneamente en remisión.

Por eso, cuando la afectación es leve y no existe peligro para ningún órgano, puede ser más conveniente observar y controlar que comenzar inmediatamente un tratamiento.

¿Puede volver después de desaparecer?

Sí. Pueden producirse recaídas o exacerbaciones.

Por esa razón es importante mantener los controles médicos incluso después de una mejoría, especialmente cuando previamente ha existido afectación de órganos importantes.

Una enfermedad del sistema inmunitario todavía llena de preguntas

La sarcoidosis es un buen ejemplo de que nuestro sistema inmunitario es bastante más complejo que dividir las enfermedades simplemente entre “autoinmunes” y “no autoinmunes”.

No se considera de forma general una enfermedad autoinmune clásica, pero existen alteraciones claras de la inmunidad, comparte características con enfermedades autoinmunes y algunos investigadores consideran que futuras investigaciones podrían modificar incluso su clasificación.

Lo que sabemos con seguridad es que las células inmunitarias se activan, forman granulomas y pueden provocar inflamación en distintos órganos.

Lo que todavía tratamos de descubrir es qué pone en marcha exactamente esa reacción y por qué, en unas personas, desaparece y en otras se mantiene durante años.

¿Por qué se habla de sarcoidosis al mencionar al rey Mohamed VI de Marruecos?

La sarcoidosis ha recibido mayor atención pública en diferentes momentos porque diversos medios han relacionado esta enfermedad con la salud del rey Mohamed VI de Marruecos.

Conviene, sin embargo, diferenciar los hechos oficialmente comunicados sobre la salud del monarca de las informaciones periodísticas. Medios españoles publicaron hace años que fuentes médicas atribuían al rey un diagnóstico de sarcoidosis, mientras que investigaciones periodísticas más recientes continúan hablando de esta enfermedad basándose en fuentes próximas al entorno del monarca.

Le Monde, por ejemplo, señalaba en 2026 que varias fuentes consultadas atribuían sus problemas de salud a una sarcoidosis, pero lo hacía precisamente como una información procedente de fuentes que hablaban bajo anonimato, no como un nuevo diagnóstico oficial de la Casa Real.

Por tanto, esta referencia ayuda a explicar por qué muchas personas buscan actualmente información sobre la enfermedad, pero la sarcoidosis debe entenderse por sus características médicas y no a partir del caso particular de una persona cuya historia clínica completa no es pública.

Preguntas frecuentes sobre sarcoidosis

¿La sarcoidosis es autoinmune?

No está considerada de forma general una enfermedad autoinmune clásica. Es una enfermedad inflamatoria inmunomediada en la que existe una activación anormal del sistema inmunitario y formación de granulomas.

¿Es contagiosa?

No. Una persona con sarcoidosis no puede transmitir la enfermedad a otra.

¿Es cáncer?

No. Los granulomas son agrupaciones de células inflamatorias, no tumores cancerosos.

¿Afecta siempre a los pulmones?

No siempre, aunque pulmones y ganglios linfáticos del tórax son los órganos afectados con mayor frecuencia.

¿Puede afectar al corazón?

Sí. La sarcoidosis cardíaca puede alterar el ritmo del corazón y, en casos graves, su funcionamiento.

¿Puede curarse sola?

En muchas personas desaparece espontáneamente o entra en remisión. Otras desarrollan una enfermedad crónica que necesita seguimiento y tratamiento.

¿Todo el mundo necesita corticoides?

No. Algunas personas únicamente necesitan controles periódicos. El tratamiento depende de los síntomas, los órganos afectados y el riesgo de daño.

Referencias

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Beatriz Puente

- Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL). - Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL. - Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios

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Beatriz Puente
Etiquetas: enfermedad rara

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