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Células madre en cosmética: qué son y qué pueden hacer por la piel

L&S.- Las células madre en cosmética llevan años apareciendo en cremas, sérums y tratamientos antiedad. La expresión es llamativa y puede hacer pensar que dentro del cosmético existen células capaces de llegar a nuestra piel, reproducirse y regenerarla.

Pero eso no es lo que ocurre.

Cuando un cosmético habla de “células madre vegetales”, generalmente se refiere a extractos o sustancias obtenidas a partir de cultivos de células vegetales. Esos ingredientes pueden contener compuestos bioactivos interesantes para la piel, pero las células de una planta no se transforman en células humanas ni reconstruyen directamente nuestros tejidos.

¿Qué son las células madre vegetales?

Contenidos

Las plantas poseen células capaces de dividirse y originar diferentes tejidos vegetales. Gracias a ellas pueden formar nuevas raíces, hojas, tallos o flores y continuar creciendo durante toda su vida.

La biotecnología permite cultivar determinadas células vegetales en condiciones controladas y obtener posteriormente de esos cultivos sustancias que pueden incorporarse a formulaciones cosméticas.

Se han utilizado cultivos celulares procedentes de manzana, uva, arroz, jengibre, centella asiática, equinácea y otras muchas plantas.

Una de las ventajas de este sistema es que permite producir determinados compuestos vegetales en condiciones más controladas, independientemente de las estaciones, el clima o las variaciones propias de una planta cultivada en el campo.

¿Una crema contiene células madre vivas?

Habitualmente no.

Lo que encontramos en la formulación son extractos, fracciones celulares o determinados compuestos obtenidos mediante cultivos de células vegetales y posteriormente procesados para incorporarlos al cosmético.

Por tanto, resulta engañoso imaginar que unas células vegetales vivas penetran en nuestra cara y comienzan a “regenerar” células humanas.

La piel posee sus propios mecanismos de renovación y sus propias células madre. Una célula de manzana, uva o cualquier otra planta sigue siendo una célula vegetal y no puede convertirse en una célula de nuestra epidermis.

¿Para qué se utilizan entonces?

El interés cosmético está en los compuestos bioactivos que pueden obtenerse de los cultivos vegetales.

Dependiendo de la planta y del proceso empleado, estos extractos pueden aportar sustancias con actividad antioxidante, hidratante o relacionada con determinados mecanismos implicados en el envejecimiento de la piel.

Algunos trabajos experimentales han estudiado su capacidad para proteger células frente al estrés oxidativo, influir sobre determinados procesos inflamatorios o mejorar parámetros relacionados con hidratación, elasticidad y aspecto de la piel.

Eso permite desarrollar ingredientes interesantes para cremas y sérums faciales, pero no significa que cualquier producto anunciado como “cosmética con células madre” tenga automáticamente esos efectos.

¿Rejuvenecen realmente la piel?

Hay estudios prometedores, pero debemos separar la investigación de las grandes promesas publicitarias.

Existen ensayos con preparados elaborados a partir de células meristemáticas vegetales que han encontrado cambios en algunos parámetros cutáneos, como hidratación, elasticidad o características relacionadas con el colágeno.

Sin embargo, los estudios clínicos siguen siendo relativamente escasos y las formulaciones varían mucho de unas investigaciones a otras. No puede extrapolarse el resultado conseguido con un extracto concreto a todas las cremas que utilicen la expresión “células madre vegetales”.

Tampoco existe base para afirmar de forma general que estos cosméticos detengan el envejecimiento, devuelvan la piel a un estado juvenil o produzcan una “renovación celular constante”.

Células madre vegetales y células madre humanas no son lo mismo

Esta distinción es fundamental.

Las células madre adultas humanas participan en la renovación y reparación de determinados tejidos del organismo.

Las células madre vegetales pertenecen a plantas y tienen una biología completamente diferente.

Un cosmético obtenido mediante cultivos vegetales no introduce células madre humanas en la piel ni aumenta las células madre de nuestra médula ósea. Tampoco existe justificación para atribuirle efectos sobre enfermedades neurodegenerativas, cáncer u otras patologías.

Éste fue precisamente uno de los grandes problemas de los primeros años de esta tendencia cosmética: utilizar el prestigio científico de la investigación con células madre humanas para promocionar ingredientes vegetales que funcionan de una manera completamente distinta.

¿Y las algas AFA?

Algunos productos y suplementos relacionaron también el alga AFA (Aphanizomenon flos-aquae) con supuestos efectos sobre las células madre humanas.

Eso no debe confundirse con la tecnología actualmente utilizada para obtener ingredientes cosméticos mediante cultivos de células vegetales.

El hecho de que una sustancia vegetal pueda contener compuestos biológicamente activos no permite concluir que regenere tejidos humanos, aumente las células madre del organismo o trate enfermedades.

¿Cómo saber qué estamos comprando?

Más que quedarse con el reclamo “stem cells” o “células madre”, conviene mirar qué ingrediente contiene realmente el producto.

Interesa conocer la especie vegetal de la que procede, el tipo de extracto utilizado, qué otros ingredientes contiene la fórmula y si el fabricante dispone de estudios sobre el producto terminado o únicamente sobre una materia prima utilizada en laboratorio.

Un cosmético debe valorarse por su formulación completa y no por una sola palabra llamativa escrita en el envase.

Una tecnología interesante, pero no una regeneración milagrosa

La utilización de cultivos de células vegetales es una tecnología real y muy interesante para la industria cosmética. Permite obtener ingredientes de forma controlada y explorar nuevos compuestos con actividad antioxidante, protectora o relacionada con el envejecimiento cutáneo.

Lo que debemos evitar es dar un salto mucho mayor que la evidencia disponible.

Una crema con extractos de células madre vegetales puede ser un buen cosmético. Lo que no hace es plantar células nuevas en nuestra piel, sustituir nuestras células envejecidas ni detener el reloj biológico.

Fuentes y referencias

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Beatriz Puente

- Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL). - Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL. - Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios

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