El síndrome de Peyronie puede generar ansiedad, preocupación y un fuerte impacto emocional, además de afectar a la función sexual.
L&S.- Las causas del síndrome de Peyronie no siempre pueden identificarse con precisión. En algunos hombres existe el recuerdo de una lesión o un doblamiento del pene durante una relación sexual. En muchos otros, la enfermedad aparece sin que puedan señalar un momento concreto en el que comenzó.
Lo que sí sabemos es que Peyronie no consiste simplemente en que el pene esté curvado. Se produce una alteración de la cicatrización en la túnica albugínea, la envoltura resistente y elástica que rodea los cuerpos cavernosos.
Cuando una zona de esa túnica pierde elasticidad por la formación de tejido fibroso, durante la erección no se expande igual que el resto. El resultado puede ser una curvatura, un estrechamiento, una hendidura, pérdida de longitud o una deformidad más compleja.
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No existe una única causa demostrada.
La explicación actualmente más aceptada combina dos elementos: microtraumatismos del pene y una respuesta anormal de reparación de los tejidos.
Durante las relaciones sexuales pueden producirse pequeñas lesiones de la túnica albugínea, sobre todo si el pene erecto se dobla bruscamente. En la mayoría de los hombres esos pequeños daños cicatrizan sin consecuencias.
En determinadas personas, sin embargo, la respuesta inflamatoria y reparadora parece prolongarse o ser excesiva. Se acumulan colágeno y otras sustancias en la zona lesionada y se desarrolla una placa fibrosa.
Las investigaciones actuales implican en este proceso diferentes mediadores inflamatorios y profibróticos, entre ellos el factor de crecimiento transformante beta 1, conocido como TGF-?1. Esto ayuda a entender por qué dos hombres pueden sufrir traumatismos similares y solo uno desarrollar Peyronie.
Sí, aunque no siempre ocurre así.
Algunos hombres recuerdan una relación sexual en la que el pene se dobló de forma brusca y apareció dolor. Otros describen pequeños traumatismos repetidos y no un accidente concreto.
También puede ocurrir que el hombre no recuerde absolutamente ninguna lesión.
Por eso sería demasiado simplista decir que Peyronie aparece porque el hombre ha mantenido relaciones sexuales demasiado intensas o se ha masturbado de determinada manera. El traumatismo puede actuar como desencadenante, pero probablemente necesita coincidir con una determinada susceptibilidad de los tejidos.
Probablemente existe un componente genético o familiar, aunque todavía no conocemos completamente cuánto pesa.
Se han estudiado variantes genéticas relacionadas con los mecanismos de fibrosis y existen familias en las que aparecen con mayor frecuencia enfermedades caracterizadas por una formación anormal de tejido fibroso.
Esto no significa que si un padre tiene Peyronie necesariamente lo desarrollará su hijo.
La enfermedad no se hereda de una manera simple como el color de los ojos. Lo que puede heredarse es cierta predisposición a una respuesta fibrótica anormal, sobre la que después actúan otros factores.
Una de las asociaciones más conocidas es la contractura de Dupuytren.
Esta enfermedad produce engrosamientos y cordones fibrosos en la palma de la mano que pueden ir tirando progresivamente de uno o varios dedos hasta impedir que se extiendan completamente.
Peyronie y Dupuytren son enfermedades diferentes, pero comparten mecanismos relacionados con la proliferación de fibroblastos y la formación excesiva de tejido fibroso.
Por eso, durante la exploración de un hombre con Peyronie, el urólogo puede preguntar o comprobar si existen signos de Dupuytren u otras enfermedades fibróticas relacionadas. Las actuales guías europeas incluyen expresamente esta valoración.
No exactamente. Durante muchos años se utilizó de forma divulgativa la comparación con un queloide porque ambos procesos implican una cicatrización excesiva y tejido rico en colágeno.
Sin embargo, una placa de Peyronie se desarrolla en la túnica albugínea y no debe considerarse simplemente un queloide situado dentro del pene.
Son procesos fibróticos que pueden compartir algunos mecanismos, pero anatómica y biológicamente no son la misma lesión. Tampoco podemos concluir que un hombre tenga un riesgo elevado de Peyronie simplemente porque su madre, hermana o cualquier familiar forme cicatrices cutáneas gruesas.
La enfermedad puede aparecer en hombres jóvenes, pero es más frecuente a medida que aumenta la edad.
La Asociación Europea de Urología sitúa la edad típica de aparición alrededor de los 50-60 años, aunque también existen casos por debajo de los 40. :
Con los años cambian la elasticidad de los tejidos, la circulación y los mecanismos de reparación. Además, se acumulan factores metabólicos y vasculares que pueden contribuir a una cicatrización menos favorable.
Por eso la edad probablemente no actúa como una causa aislada, sino como parte de un conjunto de circunstancias que hacen más vulnerable al tejido.
Existe también una relación entre Peyronie y diferentes factores cardiometabólicos.
La diabetes, la hipertensión arterial, las alteraciones de los lípidos y otros problemas vasculares aparecen con mayor frecuencia en algunas poblaciones de hombres con la enfermedad.
Estos trastornos pueden favorecer lesión microvascular, inflamación y alteraciones de la reparación tisular. La consulta internacional más reciente sobre medicina sexual señala precisamente que la cicatrización del tejido cavernoso puede verse favorecida en personas con factores cardiometabólicos como diabetes, hipertensión y dislipidemia.
Eso no significa que una persona diabética vaya necesariamente a desarrollar Peyronie, ni que todos los hombres con Peyronie tengan un problema metabólico.
Hablamos de asociaciones y factores que pueden aumentar la susceptibilidad, no de relaciones causa-efecto inevitables.
El tabaquismo también aparece repetidamente entre los factores asociados a Peyronie y otras enfermedades fibróticas.
El tabaco altera la microcirculación, aumenta el estrés oxidativo y perjudica los procesos normales de reparación de los tejidos.
Además, estudios recientes que analizan conjuntamente Peyronie y Dupuytren han encontrado una mayor frecuencia de tabaquismo entre los hombres que presentan ambos trastornos.
De nuevo, esto no permite afirmar que fumar sea por sí solo la causa de Peyronie, pero sí constituye otra buena razón para abandonar el tabaco.
Se han descrito casos de enfermedad de Peyronie después de una prostatectomía radical.
La relación exacta no está completamente aclarada. Después de una operación de próstata pueden producirse cambios en la función eréctil, oxigenación de los tejidos, longitud del pene y frecuencia de las erecciones, además de otros mecanismos que podrían favorecer una respuesta fibrótica en hombres predispuestos.
Eso no significa que la cirugía de próstata cause inevitablemente Peyronie.
Se trata de una asociación observada en algunos pacientes y que continúa investigándose.
Peyronie y disfunción eréctil aparecen con frecuencia juntas, pero la relación puede funcionar en ambas direcciones.
Una deformidad importante puede dificultar la erección o hacer que esta pierda estabilidad. Al mismo tiempo, una erección incompleta puede hacer que el pene sea más vulnerable a doblarse durante la penetración.
Por eso no siempre es posible decir qué ocurrió primero.
Lo importante es estudiar ambas cosas cuando aparecen juntas, porque el tratamiento puede cambiar mucho si además de la curvatura existe un problema vascular o de rigidez.
En algunos hombres comienza con dolor durante la erección. Otros descubren primero una pequeña zona endurecida bajo la piel. También puede aparecer un estrechamiento o una ligera curvatura que progresivamente se hace más evidente.
La enfermedad de Peyronie suele tener una primera etapa denominada fase activa. Durante ella pueden cambiar el tamaño de la placa y la forma del pene.
Después suele alcanzarse una fase estable en la que el dolor disminuye o desaparece y la deformidad deja de cambiar significativamente.
No, pero tampoco es prudente confiar en que desaparecerá por sí solo. Los datos disponibles muestran una evolución muy variable.
Una revisión reciente de las principales guías clínicas estima que durante la fase activa la curvatura puede progresar aproximadamente en la mitad de los pacientes con Síndrome de Peyronie, mientras que la mejoría espontánea es poco frecuente y se observa en menos del 10-15 %. El dolor, en cambio, tiende a desaparecer en la mayoría.
Otros estudios sitúan la mejoría espontánea de la curvatura alrededor del 3-13 %, la estabilización entre el 36-67 % y el empeoramiento entre el 21-48 %.
Las cifras cambian según cómo se hayan seleccionado los pacientes y cómo se defina mejoría, pero transmiten una idea importante: una curvatura adquirida no debería ignorarse esperando que necesariamente desaparezca.
No existe una fórmula que permita predecir exactamente qué ocurrirá en cada hombre. Sin embargo, el seguimiento resulta especialmente importante cuando la curvatura está aumentando, existe una deformidad compleja, aparece pérdida de longitud, la placa comienza a calcificarse o empeora la función eréctil.
Una enfermedad de Peyronie todavía activa y cambiante necesita una valoración diferente de una curvatura que lleva mucho tiempo estable.
La presencia de una placa calcificada suele indicar mayor cronicidad y menor probabilidad de regresión espontánea.
El problema no es únicamente la apariencia del pene.
Síndrome de Peyronie puede producir:
La fertilidad no se altera porque la enfermedad afecte directamente a la producción de espermatozoides. Sin embargo, una deformidad suficientemente grave puede dificultar la concepción de manera indirecta si las relaciones sexuales resultan dolorosas o imposibles.
No hace falta realizar ningún examen complicado en casa, pero sí puede ser útil recordar algunos datos.
Conviene saber aproximadamente cuándo apareció la curvatura, si antes el pene tenía otra forma, si existe dolor y si la deformidad continúa aumentando.
También interesa recordar si hubo algún episodio de doblamiento o traumatismo y si existen problemas para conseguir o mantener una erección.
El urólogo puede preguntar además por diabetes, hipertensión, tabaquismo, antecedentes de cirugía urológica y enfermedades fibróticas como Dupuytren.
El especialista puede pedir fotografías del pene durante una erección para medir y documentar la deformidad.
No tiene nada de extraño.
La propia guía europea contempla la fotografía realizada por el paciente como una de las maneras de valorar objetivamente el grado de curvatura.
Si la forma está cambiando, disponer de imágenes tomadas en diferentes momentos puede ayudar además a conocer su evolución.
Conviene pedir valoración cuando aparece una curvatura nueva que antes no existía, una placa o zona dura, dolor durante las erecciones, pérdida apreciable de longitud o cualquier deformidad que esté aumentando.
También cuando la erección ha empeorado o las relaciones sexuales empiezan a resultar difíciles.
Cuanto más pronunciada es la deformidad, más importante resulta valorar no solamente la placa, sino también la función sexual y el impacto psicológico.
Muchos hombres retrasan durante meses o años la consulta porque les resulta difícil enseñar o incluso explicar lo que está ocurriendo.
Pero una curvatura adquirida, una placa o una dificultad de erección son problemas médicos completamente habituales dentro de una consulta de urología.
Además, conocer pronto si la enfermedad está activa permite seguir su evolución y valorar las opciones disponibles antes de que se estabilice una deformidad muy importante.
El síndrome de Peyronie no define la masculinidad, la capacidad sexual ni el valor de una persona. Es un trastorno de los tejidos que puede ser leve en algunos hombres y muy incapacitante en otros.
El siguiente paso depende fundamentalmente de la fase de la enfermedad, el dolor, la deformidad y la calidad de las erecciones.
Un hombre con una curvatura leve y estable puede necesitar únicamente seguimiento. En otros casos pueden valorarse tracción, tratamientos conservadores, terapias intralesionales o cirugía.
Estas opciones se explican con detalle en nuestro artículo sobre tratamiento de la enfermedad de Peyronie.
La información de este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un urólogo. Una curvatura adquirida, progresiva, dolorosa o que dificulte las relaciones sexuales debe estudiarse individualmente.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.
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Ver comentarios
porque se presenta el sangrado por el pene despues de una ereccion
Debería consultarlo sin dilación con su urólogo. Puede deberse a mucha diferentes causas (algunas de ellas, graves).
La enfermedad o sindrome de peyronie es muy dolorosa. Yo no puedo tener relaciones
Este tipo de información ayuda mucho a entender cosas. Ahora se que lo que me pasa esla enfermedad o sindrome de peyronie. Pensaba que había nacido rarito.
Enfermedad o síndrome de peyronie... como para agrandar y engrosar mi pene