La enfermedad de Peyronie puede generar mucha preocupación, pero existen distintas opciones de tratamiento que deben valorarse según cada caso.
L&S.- Una de las preguntas que más preocupan a los hombres cuando descubren que tienen esta enfermedad es muy directa: ¿La enfermedad de Peyronie tiene cura? La respuesta no puede reducirse a un simple sí o no, porque la evolución y la gravedad son muy diferentes de una persona a otra. En algunos hombres la curvatura es moderada y apenas condiciona su vida sexual; en otros puede llegar a provocar deformidades importantes, pérdida de longitud, dolor o una dificultad real para mantener relaciones sexuales.
La buena noticia es que la enfermedad de Peyronie puede tratarse y que muchos hombres consiguen una mejoría importante. En determinados casos se puede reducir la curvatura hasta recuperar una función sexual satisfactoria. Lo que no existe es un tratamiento rápido y universal que garantice que el pene recuperará exactamente la forma, longitud y función que tenía antes de aparecer la enfermedad.
La paciencia tiene un papel importante porque estamos hablando de un tejido fibroso que se remodela lentamente. Cuando se utilizan tratamientos conservadores, los cambios suelen producirse durante semanas o meses. Y cuando se plantea una intervención quirúrgica, la decisión merece todavía más reflexión, porque el resultado no puede garantizarse al cien por cien y los cambios producidos por la operación no pueden deshacerse después.
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La enfermedad de Peyronie se caracteriza por la formación de una zona de fibrosis en la túnica albugínea, el tejido resistente y elástico que rodea los cuerpos cavernosos. Esa fibrosis puede impedir que una parte del pene se expanda con normalidad durante la erección y provocar una curvatura, un estrechamiento, una deformidad en reloj de arena o una pérdida de longitud.
Hablar de “cura definitiva” puede llevar a confusión. En medicina, lo más importante no siempre es que desaparezca absolutamente toda la placa, sino que el hombre deje de tener dolor, que la enfermedad se estabilice y que el pene tenga una forma y una rigidez suficientes para permitir una vida sexual satisfactoria.
En este sentido, sí existen hombres que consiguen una corrección funcional muy importante. Algunos mejoran mediante tratamientos conservadores, otros necesitan terapias intralesionales y, cuando la deformidad es grave y estable, la cirugía puede conseguir un grado elevado de enderezamiento.
La evolución natural de la enfermedad es muy variable. Durante la primera fase puede haber dolor, inflamación y cambios progresivos en la curvatura. Con el paso del tiempo, el dolor tiende a disminuir en muchos hombres, pero eso no significa necesariamente que la deformidad vaya a desaparecer también.
La mejoría espontánea importante de la curvatura ocurre en una minoría de pacientes. En otros casos la deformidad se estabiliza y, en algunos, continúa empeorando durante la fase activa. Por eso no resulta prudente confiar simplemente en que el problema desaparecerá si se espera lo suficiente.
Cuando se observa que el pene está cambiando de forma, aparece una placa o una zona dura, existe dolor durante la erección o empiezan las dificultades para mantener relaciones, conviene que un urólogo valore la situación y determine en qué fase se encuentra la enfermedad.
Uno de los mensajes que Línea y Salud transmitió durante años a los hombres con Peyronie fue precisamente la necesidad de tener paciencia. Ese concepto sigue teniendo sentido, aunque hoy podamos explicarlo con mayor precisión.
La fibrosis no se modifica de un día para otro. Los tratamientos conservadores que intentan remodelar los tejidos necesitan tiempo y constancia. Incluso las terapias de tracción que han demostrado eficacia en estudios clínicos se utilizan de forma repetida durante meses para obtener cambios apreciables.
Por tanto, una evolución lenta no significa automáticamente que un tratamiento haya fracasado. En esta enfermedad es mucho más razonable valorar la tendencia durante un periodo suficiente que esperar cambios espectaculares en pocos días.
La terapia de tracción peneana aplica una fuerza controlada y progresiva sobre los tejidos mediante dispositivos específicamente diseñados para ello. Actualmente es una de las alternativas conservadoras que dispone de mejores datos clínicos.
En un ensayo aleatorizado con 110 hombres, utilizar un dispositivo de tracción entre 30 y 90 minutos al día durante tres meses produjo una mejora media de la curvatura de aproximadamente 11,7 grados frente al grupo control y un aumento medio de la longitud de alrededor de 1,5 centímetros. Los efectos adversos observados fueron principalmente leves y transitorios. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
El seguimiento posterior del mismo estudio mostró que una parte importante de los pacientes mantuvo o amplió las mejoras de longitud y curvatura cuando continuó utilizando la tracción. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Esto no significa que cualquier aparato vendido como extensor produzca los mismos resultados. La eficacia depende del dispositivo, de cómo se aplique la fuerza, del tiempo de uso y de las características de la deformidad. Pero sí demuestra algo importante: los tejidos afectados por Peyronie pueden responder a una remodelación mecánica progresiva.
Los masajes formaron parte durante muchos años del abordaje utilizado por Línea y Salud con hombres afectados por Peyronie. Se buscaba trabajar sobre los tejidos de manera suave y progresiva, evitando maniobras violentas y entendiendo que cualquier cambio necesitaría tiempo.
La experiencia histórica recogida por Línea y Salud incluyó hombres con grados muy distintos de curvatura. Algunos comunicaron una disminución progresiva de la dureza de la zona afectada o una mejoría de la deformidad después de utilizar durante meses programas que combinaban masaje, apoyo tópico y suplementos destinados a favorecer la salud vascular y tisular.
Actualmente no podemos presentar esos resultados como una prueba clínica de que el masaje cure Peyronie. Se trató de una experiencia observacional propia, sin un protocolo controlado que permita establecer causalidad. Sin embargo, tampoco debemos borrar aquella experiencia, porque forma parte de la casuística acumulada durante años por Línea y Salud.
Lo que la investigación moderna sí confirma es que la aplicación mecánica controlada mediante tracción puede producir remodelación. Eso hace biológicamente interesante la experiencia histórica con técnicas manuales, aunque no permita equiparar un masaje realizado en casa con un dispositivo de tracción estudiado clínicamente.
Las maniobras, en cualquier caso, nunca deberían ser dolorosas ni consistir en doblar violentamente un pene que se encuentra en una fase activa o dolorosa.
Dentro de los programas utilizados históricamente por Línea y Salud se empleó también aceite de crisálida diluido como medio para facilitar el masaje prolongado. En ocasiones se combinaba con suplementos orientados a la función vascular, entre ellos preparados con ViNitrox.
Algunos usuarios comunicaron mejoras lentas y progresivas. No se trataba de resultados inmediatos ni de una corrección espectacular en pocos días, sino de cambios que, cuando aparecían, podían observarse después de semanas o meses de constancia.
Desde el punto de vista científico actual, no existe evidencia suficiente para afirmar que un aceite aplicado sobre la piel pueda alcanzar la placa de la túnica albugínea en una concentración capaz de eliminarla. Por eso debemos diferenciar claramente la función del aceite como elemento de masaje de un verdadero tratamiento antifibrótico demostrado.
La experiencia de Línea y Salud se conserva como lo que fue: una casuística observacional propia, interesante desde el punto de vista histórico y práctico, pero diferente de un ensayo clínico controlado.
La vitamina E ha sido uno de los suplementos más utilizados tradicionalmente porque posee actividad antioxidante y porque el estrés oxidativo forma parte de los mecanismos que intervienen en determinados procesos fibróticos.
Sin embargo, los ensayos realizados no han demostrado que la vitamina E oral, utilizada por sí sola, consiga corregir de manera fiable la curvatura. Por ese motivo no se considera actualmente un tratamiento estándar capaz de curar Peyronie.
Esto no significa que la nutrición carezca de importancia ni que corregir una deficiencia sea inútil. Significa simplemente que no podemos atribuir a la vitamina E una capacidad demostrada para hacer desaparecer la placa.
A lo largo de los años se han probado numerosos medicamentos orales, entre ellos pentoxifilina, colchicina, tamoxifeno, carnitina y diferentes antioxidantes. Los resultados han sido variables y actualmente no existe un medicamento oral que haya demostrado de forma consistente que elimine la fibrosis y devuelva por sí solo el pene a su anatomía anterior.
Cuando junto a Peyronie existe disfunción eréctil, medicamentos como sildenafilo o tadalafilo pueden utilizarse para mejorar la calidad de la erección, aunque eso no significa que estén eliminando la placa.
Otra posibilidad consiste en administrar determinados medicamentos directamente dentro del tejido fibroso. El objetivo es actuar sobre la placa de manera local y evitar depender exclusivamente de que un tratamiento oral alcance esa zona.
La colagenasa de Clostridium histolyticum ha sido uno de los tratamientos intralesionales más estudiados. Actúa degradando parte del colágeno de la placa y puede combinarse con maniobras de modelado o tracción.
También se han utilizado interferón, verapamilo y otros tratamientos intralesionales, con niveles de evidencia diferentes y una disponibilidad que varía según el país.
La combinación de colagenasa con un dispositivo de tracción específico ha mostrado resultados superiores a la colagenasa sola o combinada con otros dispositivos en algunos estudios observacionales, aunque la selección del paciente continúa siendo fundamental. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
La cirugía puede ser una buena solución cuando la enfermedad lleva tiempo estable, la deformidad es importante y la penetración resulta difícil o imposible. En esos casos puede conseguir un grado de corrección que los tratamientos conservadores probablemente no alcanzarían.
Pero precisamente porque se trata de una intervención sobre los tejidos del pene, la decisión no debería tomarse con precipitación ni únicamente por desesperación. Antes de operarse conviene conocer qué técnica propone el cirujano, qué experiencia tiene con deformidades semejantes, qué probabilidad existe de perder longitud, cómo puede afectar la intervención a la erección y qué resultado considera realista.
La cirugía de Peyronie no es una sola operación. Existen técnicas de plicatura, procedimientos de incisión e injerto y, cuando además existe una disfunción eréctil importante, pueden utilizarse prótesis peneanas. Cada opción intenta resolver un problema distinto y presenta ventajas e inconvenientes diferentes.
Este es probablemente uno de los puntos que un hombre debería comprender mejor antes de decidirse. Una intervención quirúrgica modifica físicamente los tejidos y esos cambios no pueden deshacerse después para volver exactamente a la situación previa.
La cirugía puede conseguir resultados excelentes en pacientes correctamente seleccionados, pero no existe una garantía absoluta. Puede quedar cierta curvatura residual, producirse acortamiento, aparecer cambios en la sensibilidad o deteriorarse la función eréctil, dependiendo de la técnica utilizada y de la situación que existía antes de la operación.
Por eso merece la pena estudiar bien el caso y no quedarse únicamente con una explicación rápida. Si existe una deformidad compleja, si preocupa especialmente la pérdida de longitud o si ya hay problemas de erección, una segunda opinión con otro urólogo o andrólogo con experiencia específica en Peyronie puede ser perfectamente razonable.
Preguntar cuántos casos semejantes ha tratado el cirujano, qué técnica utiliza habitualmente y qué resultados espera conseguir no supone desconfiar del médico. Es participar de forma responsable en una decisión que puede tener consecuencias permanentes.
La cirugía suele conseguir un mayor grado de enderezamiento que las alternativas conservadoras cuando existe una deformidad importante. Sin embargo, eso no significa necesariamente que todos los demás resultados sean mejores.
En un ensayo aleatorizado que comparó cirugía con una estrategia basada en colagenasa, tracción y sildenafilo, el grupo quirúrgico consiguió una mayor corrección de la curvatura. Sin embargo, el grupo tratado de forma conservadora presentó mejores resultados de longitud y menos efectos adversos durante el seguimiento inicial. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Este tipo de datos ayuda a entender por qué la decisión no debería reducirse a preguntar cuál es el método que deja el pene más recto. Para un hombre puede ser prioritario corregir una deformidad extrema; para otro puede ser especialmente importante conservar longitud, sensibilidad o función eréctil.
Durante los años en que Línea y Salud recibió numerosas consultas relacionadas con enfermedad de Peyronie también conocimos casos que habían pasado previamente por cirugía. Uno de ellos fue especialmente llamativo porque ni siquiera procedía de un cliente de la página, sino de un proveedor del sector de suplementos que habló personalmente con la dirección de Línea y Salud sobre su experiencia.
Había sido operado años antes y seguía profundamente afectado por el resultado. Relataba un importante acortamiento del pene y una pérdida funcional muy considerable que continuaba condicionando su vida mucho tiempo después de la intervención.
Aquel hombre vivía el resultado como una auténtica calamidad y su experiencia dejó una impresión profunda. Sin embargo, un caso individual no permite concluir que todas las cirugías de Peyronie terminen de esa manera. También existen muchos hombres bien seleccionados que obtienen una corrección satisfactoria.
Lo que sí enseña una experiencia así es que una operación irreversible merece toda la información posible antes de realizarse. El paciente necesita conocer no solo las probabilidades de enderezamiento, sino también las posibles consecuencias sobre longitud, erección, sensibilidad y función sexual.
Las técnicas de plicatura corrigen la curvatura actuando sobre el lado contrario a la zona fibrosada. En términos sencillos, se acorta el lado más largo para conseguir que ambos lados alcancen una longitud más parecida durante la erección.
La técnica de Nesbit y sus variantes pueden obtener buenos resultados de enderezamiento cuando existe una función eréctil adecuada. Su principal inconveniente es precisamente que ese mecanismo puede producir cierto acortamiento del pene.
Cuanto mayor sea la curvatura que necesita corregirse, más importante resulta valorar previamente cuánto acortamiento podría producirse y si el paciente considera aceptable ese compromiso.
En deformidades más complejas o en hombres en los que un acortamiento importante sería especialmente problemático pueden utilizarse técnicas en las que se realiza una incisión sobre la zona afectada y se coloca un injerto.
Estas operaciones permiten conservar mejor la longitud en algunos pacientes, pero son técnicamente más complejas y pueden tener una mayor repercusión sobre la función eréctil. De nuevo, la situación vascular y eréctil previa del paciente es fundamental para decidir si esta alternativa resulta adecuada.
Cuando Peyronie se acompaña de una disfunción eréctil grave que no responde satisfactoriamente a otros tratamientos, puede plantearse una prótesis peneana. Durante la misma intervención pueden realizarse maniobras adicionales destinadas a corregir la deformidad.
La prótesis no suele ser la primera opción de un hombre que mantiene una erección funcional. Está destinada principalmente a situaciones en las que la deformidad y el problema de rigidez necesitan resolverse conjuntamente.
Ningún tratamiento permite garantizar que nunca vuelva a producirse una deformidad o que desaparezca completamente toda la fibrosis. Puede persistir una cierta curvatura residual después de un tratamiento conservador e incluso después de una intervención.
Esto no significa que el tratamiento haya fracasado. En Peyronie es más útil valorar si se ha conseguido recuperar una función satisfactoria que perseguir necesariamente una perfección anatómica absoluta.
Un pene que conserva una pequeña curvatura pero permite una erección estable, indolora y relaciones sexuales satisfactorias puede representar un resultado excelente para quien anteriormente no podía realizar la penetración.
Para un hombre que sufre dolor, curarse puede significar que las erecciones dejen de doler. Para otro que tiene una deformidad moderada puede significar reducirla lo suficiente como para recuperar unas relaciones sexuales normales. Y para quien presenta una curvatura extrema, la solución puede consistir en conseguir mediante cirugía una anatomía funcional, aunque el pene no vuelva a ser idéntico al que tenía antes de la enfermedad.
Por eso resulta más útil hablar de mejoría y recuperación funcional que presentar la enfermedad como algo que simplemente “se cura” o “no se cura”. Peyronie puede mejorar mucho y existen diferentes maneras de tratarlo, pero la elección necesita adaptarse a cada hombre.
La paciencia es especialmente importante cuando se ha elegido un tratamiento conservador. La remodelación de los tejidos necesita tiempo y las mejoras pueden ser lentas. Eso fue algo que Línea y Salud observó repetidamente entre los usuarios que comunicaban una evolución favorable después de meses de constancia.
Pero tener paciencia no significa dejar pasar una enfermedad que está empeorando. Si la curvatura aumenta, aparece dolor, se pierde longitud o las relaciones sexuales se hacen progresivamente más difíciles, hay razones para volver a consultar y reconsiderar las opciones disponibles.
La decisión entre continuar con un tratamiento conservador o valorar una intervención debería tomarse con información, sin prisas y teniendo muy claro qué se pretende conseguir.
Durante años muchos hombres llegaron a Línea y Salud después de haber pasado mucho tiempo sufriendo el problema en silencio. Algunos tenían deformidades muy importantes y, aun así, habían retrasado la consulta porque sentían vergüenza de explicar o enseñar lo que les ocurría.
La enfermedad de Peyronie es un problema médico y para un urólogo forma parte de su trabajo habitual. No dice nada sobre la masculinidad de quien la padece ni debería convertirse en una carga que se soporte en soledad.
Cuanto mejor conozca un hombre su situación, más posibilidades tendrá de tomar una decisión tranquila sobre si conviene observar, utilizar tratamientos conservadores, continuar esperando una evolución favorable o plantearse una intervención.
La información contenida en este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración individual de un urólogo. La decisión entre tratamiento conservador y cirugía depende de la fase de la enfermedad, el tipo de deformidad, la función eréctil y las circunstancias de cada paciente.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.
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Hola! Tengo 42 años,hace aproximadamente 1 año que descubrí que tengo la enfermedad de peyronie,en su momento cuando supe,me callo muy mal,bueno a partir de ahí comence a investigar en internet,a todo esto mi urólogo ya me había recetado vitamina e.las cuales sigo tomando,hace unos 4 meses empecé con los masajes,con aceite,y la verdad me dio buen resultado ,pero me surgió otro problema,me tuve que operar de la próstata entonces pare con los masajes,y ahora tengo el pene más torcido q antes y no puedo hacerme masaje aún,estoy muy preocupado por qué me afecta mucho para tener relaciones sexuales,quiero saber de algún testimonio que haya usado los elongadores de pene y que resultado le ha dado,soy de Uruguay gracias.
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tengo 70 años, sufro de la enfermedad de peironye de aprox., 12 años, me acarrea problemas, pues tengo deseos de sexo y buena ereccion, esta enfermedad me inhibe..que se puede hacer, todo es tan costoso, yo tengo una modesta pensión..que puedo hacer..? o que me aconsejan..? con unos 8 años mas de sexo estoy feliz..soy sano..gracias..
Hola soy axel tengo 18 anios y realmente me procupa la crisis del pene alargo plaso ya que lo tengo un poco dobladoo existe una manera facil de enderesar el pene ?.
YO TENGO EL PENE DOBLADO
Hola yo tengo el pene doblado, pero no tanto como muestran en las fotoss.. Tengo 15 añoss y esta un poco doblado no esta tan doblado pero Lo esta.. un ejemplo: es como un parentecis ) asi esta ... tengo novia y tengo el miedo que me corte porque lo tengo asi:C ayudenmen please