La ginecomastia es el aumento benigno del tejido mamario masculino y es frecuente durante la pubertad.
L&S.- La ginecomastia es el aumento benigno del tejido glandular de la mama en el hombre. Puede afectar a una sola mama o a las dos y aparecer en distintas etapas de la vida, especialmente durante la pubertad, aunque también puede presentarse en adultos.
No debe confundirse con la acumulación de grasa en el pecho. Cuando el aumento de volumen se debe principalmente a tejido adiposo hablamos de pseudoginecomastia o lipomastia. En la ginecomastia verdadera existe proliferación de tejido mamario glandular.
En muchos adolescentes es un proceso transitorio relacionado con los cambios hormonales de la pubertad y suele desaparecer espontáneamente. En adultos, en cambio, conviene valorar si existe una causa subyacente, un medicamento implicado o algún trastorno hormonal.
Contenidos
La ginecomastia consiste en el crecimiento benigno del tejido mamario masculino, generalmente localizado debajo o alrededor de la areola.
Suele palparse como un tejido firme o elástico, centrado detrás del pezón. Puede ser unilateral o bilateral y en algunos casos resultar sensible o doloroso, sobre todo cuando aparece recientemente.
La ginecomastia no significa cáncer de mama. Es una alteración mucho más frecuente y en la mayoría de los casos es benigna. Aun así, determinados signos requieren valoración médica para descartar otras causas.
El desarrollo mamario depende en gran medida del equilibrio entre la acción de los estrógenos y los andrógenos.
Los hombres producen ambas clases de hormonas, aunque en proporciones diferentes a las mujeres. Cuando la acción estrogénica aumenta en relación con la androgénica, el tejido mamario puede proliferar.
Esto no significa necesariamente que un hombre tenga “demasiados estrógenos”. Puede existir ginecomastia con valores hormonales aparentemente normales si cambia la relación entre hormonas, su producción, su metabolismo o la sensibilidad de los tejidos.
La relación con los andrógenos enlaza directamente con nuestro artículo sobre niveles de testosterona en hombres.
Sí. La ginecomastia puberal es frecuente y suele aparecer durante los cambios hormonales de la adolescencia.
Puede presentarse como un pequeño abultamiento doloroso o sensible bajo una o ambas areolas. A veces aparece primero en un lado y posteriormente en el otro.
Las guías actuales consideran que la gran mayoría de los casos puberales son fisiológicos y regresan espontáneamente. En más del 90 % de los adolescentes puede resolverse en aproximadamente dos años, aunque algunos casos tardan más. Las recomendaciones actuales en adolescentes priorizan la observación cuando no existen datos de alarma.
Puede comenzar desde el inicio de la pubertad y es especialmente frecuente en la adolescencia media, alrededor de los 13 o 14 años.
No todos los adolescentes la desarrollan y la intensidad varía mucho.
En la mayoría de los casos no requiere tratamiento específico, salvo seguimiento, información y apoyo cuando genera dolor o un impacto emocional importante.
Una de las dudas más frecuentes es distinguir entre ginecomastia y grasa acumulada en el pecho.
Existe aumento del tejido glandular mamario. Al palpar puede notarse un disco firme o elástico centrado bajo la areola.
El aumento de volumen se debe principalmente a grasa.
Es más frecuente en personas con sobrepeso u obesidad y suele sentirse como un tejido más blando y difuso.
Ambas situaciones pueden coexistir, de modo que un hombre puede presentar a la vez tejido glandular aumentado y exceso de grasa en la zona pectoral.
La obesidad favorece sobre todo la pseudoginecomastia, porque aumenta la cantidad de tejido adiposo en el pecho.
Además, el tejido adiposo contiene aromatasa, una enzima capaz de convertir andrógenos en estrógenos. Por ello, un exceso importante de grasa corporal puede influir también en el equilibrio hormonal.
Cuando predomina la grasa, perder peso puede reducir notablemente el volumen del pecho. Pero si existe tejido glandular establecido, adelgazar no siempre lo elimina por completo.
Las causas pueden dividirse en fisiológicas, farmacológicas, hormonales y relacionadas con enfermedades.
La ginecomastia puede aparecer en tres momentos especialmente frecuentes:
En la pubertad suele ser transitoria. En adultos mayores puede relacionarse con cambios en la relación entre testosterona y estrógenos.
Cuando existe una producción insuficiente de testosterona, la acción estrogénica puede hacerse relativamente más importante.
Por eso, algunos casos de ginecomastia pueden asociarse a testosterona baja o a determinados tipos de hipogonadismo.
El hígado participa en el metabolismo de numerosas hormonas.
Algunas enfermedades hepáticas avanzadas pueden alterar ese equilibrio y favorecer ginecomastia.
La insuficiencia renal crónica puede producir alteraciones hormonales complejas y asociarse en algunos pacientes con ginecomastia.
El hipertiroidismo puede modificar la relación entre hormonas sexuales y favorecer ginecomastia en algunos casos.
Cuando existe sospecha de alteración tiroidea, puede ser necesario estudiar la función hormonal. Puede ampliarse información en nuestro artículo sobre trastornos tiroideos.
El síndrome de Klinefelter es una alteración cromosómica que puede acompañarse de hipogonadismo y ginecomastia.
Algunos tumores testiculares, suprarrenales u otros tumores capaces de producir hormonas pueden provocar ginecomastia.
Son causas mucho menos frecuentes que la ginecomastia fisiológica, pero deben considerarse cuando existen signos sospechosos.
No suele ser la causa directa principal.
La hiperprolactinemia puede alterar el eje hormonal y reducir la producción de testosterona, por lo que puede contribuir indirectamente en algunos casos.
Pero no debe afirmarse que toda ginecomastia se deba a un exceso de prolactina.
Determinados medicamentos pueden favorecer el desarrollo de ginecomastia.
Entre los más conocidos se encuentran:
También se ha descrito ginecomastia asociada al uso de esteroides anabolizantes, especialmente cuando existe conversión de andrógenos en estrógenos.
No debe suspenderse ningún medicamento por cuenta propia. Si aparece ginecomastia durante un tratamiento, debe consultarse con el médico para valorar alternativas.
Sí.
Algunos esteroides anabolizantes pueden alterar intensamente el equilibrio hormonal. Parte de los andrógenos puede convertirse en estrógenos mediante la enzima aromatasa, favoreciendo el crecimiento del tejido mamario.
Además, al suspender ciertos ciclos puede producirse una reducción temporal de la producción natural de testosterona.
Por ello, la ginecomastia es una complicación conocida del uso de determinados anabolizantes.
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física.
El médico puede preguntar por:
La exploración incluye habitualmente las mamas y, cuando corresponde, los genitales.
Las guías europeas sobre ginecomastia señalan que en determinados casos pueden estudiarse testosterona, estradiol, LH, FSH, TSH, prolactina, hCG y función hepática y renal, entre otros parámetros.
La primera valoración puede realizarla el médico de familia, pediatra o médico general.
Cuando se necesita una investigación hormonal más completa, puede intervenir un endocrinólogo, andrólogo o especialista correspondiente.
Si se plantea una corrección quirúrgica, puede participar un cirujano plástico o especialista en cirugía mamaria.
No siempre.
Cuando la exploración es típica de ginecomastia, muchas veces el diagnóstico puede realizarse clínicamente.
Las pruebas de imagen se reservan principalmente para situaciones dudosas o cuando existen características que hacen necesario descartar otra lesión.
La ginecomastia no es cáncer y no suele transformarse en cáncer.
Sin embargo, cualquier bulto mamario masculino atípico debe valorarse adecuadamente porque el cáncer de mama masculino, aunque poco frecuente, existe.
Conviene consultar especialmente si aparece:
La ginecomastia reciente puede ser sensible o dolorosa.
En adolescentes es relativamente frecuente notar molestias al presionar la zona.
El dolor no significa por sí solo que exista una enfermedad grave, aunque debe valorarse si es intenso, persistente o se acompaña de otros signos.
La secreción por el pezón en un hombre no debe considerarse un síntoma típico de una ginecomastia simple.
Si aparece secreción, especialmente si es sanguinolenta, espontánea o unilateral, debe consultarse.
También puede ser necesario estudiar posibles alteraciones hormonales cuando existe galactorrea.
El tratamiento depende de la causa, la duración, la edad y la intensidad de los síntomas.
En la ginecomastia puberal fisiológica, la observación suele ser la primera opción porque la mayoría de los casos desaparecen espontáneamente.
Cuando existe una enfermedad hormonal, hepática, renal, tiroidea o testicular, debe tratarse el problema responsable.
Si existe un fármaco asociado, el médico puede valorar sustituirlo o retirarlo cuando sea posible.
Cuando existe pseudoginecomastia por exceso de grasa, adelgazar puede reducir el volumen pectoral.
No existe, sin embargo, una forma de “quemar grasa únicamente del pecho”. La reducción de grasa corporal se produce de manera general.
En determinados casos recientes, dolorosos o persistentes pueden valorarse tratamientos médicos específicos.
Las guías actuales no recomiendan tratar de forma rutinaria toda ginecomastia con medicamentos, pero existen situaciones seleccionadas en las que un especialista puede plantear tratamiento.
La testosterona solamente debe utilizarse cuando existe un hipogonadismo demostrado. No es un tratamiento general contra la ginecomastia.
La cirugía puede plantearse cuando la ginecomastia es persistente, importante, fibrosa o provoca un considerable malestar físico o psicológico.
Dependiendo de cada caso pueden utilizarse:
En adolescentes suele esperarse a que el desarrollo puberal esté suficientemente avanzado y a comprobar que la ginecomastia no regresa espontáneamente.
La ginecomastia puede parecer un problema exclusivamente estético, pero no siempre lo es.
En adolescentes y adultos jóvenes puede provocar vergüenza, evitar actividades como piscina o deporte, modificar la forma de vestir y afectar a la autoestima.
En algunos casos puede contribuir al aislamiento social o favorecer situaciones de bullying.
Las guías actuales reconocen expresamente este impacto psicológico y consideran que debe formar parte de la valoración y del tratamiento.
No existe base suficiente para recomendar a todos los hombres con ginecomastia que eliminen alimentos habituales como soja, linaza, alfalfa o verduras por contener fitoestrógenos.
Los fitoestrógenos de los alimentos no actúan de la misma manera ni con la misma potencia que los estrógenos humanos.
Una alimentación normal que incluya estos alimentos no se considera una causa habitual de ginecomastia.
Otra cuestión diferente sería el consumo concentrado de determinados extractos o suplementos con actividad hormonal, que debe valorarse individualmente.
La maca andina se ha utilizado tradicionalmente como alimento y tónico relacionado con energía, fertilidad y función sexual.
Sin embargo, actualmente no existen ensayos clínicos sólidos que demuestren que la maca roja, negra o de otro tipo reduzca el tejido glandular de una ginecomastia.
Por tanto, puede formar parte de la alimentación o utilizarse como complemento cuando resulte adecuada, pero no debe presentarse como tratamiento demostrado para hacer desaparecer una ginecomastia.
No existen suplementos capaces de eliminar selectivamente la grasa del pecho.
Cuando el aumento pectoral se debe principalmente a tejido adiposo, la estrategia útil es reducir la grasa corporal mediante alimentación adecuada, actividad física y, cuando proceda, tratamiento médico de la obesidad.
Los productos llamados “quemagrasas” no sustituyen ese proceso ni eliminan específicamente el volumen mamario.
Conviene consultar cuando:
Es el crecimiento benigno del tejido glandular mamario masculino, generalmente alrededor de la areola.
No. La ginecomastia implica tejido glandular; la pseudoginecomastia se debe principalmente a grasa.
En la gran mayoría de los adolescentes desaparece espontáneamente, aunque puede tardar meses o incluso algunos años.
Puede aparecer durante la pubertad, especialmente en la adolescencia media, aunque también puede desarrollarse en adultos.
La primera valoración puede hacerla un médico de familia o pediatra. Cuando es necesario estudiar causas hormonales suele intervenir endocrinología o andrología.
Puede reducir la pseudoginecomastia causada por grasa, pero no necesariamente elimina el tejido glandular de una ginecomastia verdadera.
Puede contribuir en determinados casos porque altera la relación entre acción androgénica y estrogénica.
La mayoría de los casos son benignos. Sin embargo, en adultos o cuando existen características atípicas conviene investigar posibles causas.
Sí. La cirugía puede utilizarse en ginecomastias persistentes, importantes o con repercusión física o psicológica significativa.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.
L&S.- La sarcoidosis es una enfermedad poco frecuente y bastante desconocida que puede afectar a…
La belleza en el siglo XXI ha cambiado mucho en pocas décadas. Lo que antes…
L&S.- La pubertad es la etapa en la que el cuerpo infantil comienza a transformarse…
L&S.- El taichi tiene algo curioso: visto desde fuera parece que apenas ocurre nada. Una…
L&S.- La recuperación deportiva forma parte del entrenamiento. Después del esfuerzo, el organismo necesita tiempo…
L&S.- El sobreentrenamiento no es simplemente estar cansado después de hacer ejercicio ni necesitar uno…
Ver comentarios
Adorei conhecer seu blog, tem muito artigos bem interessantes. baixar WhatsApp web