La píldora del día después es un recurso de anticoncepción de urgencia que debe utilizarse con información y no como método habitual.
La píldora del día después es un recurso de anticoncepción de urgencia que se utiliza después de una relación sexual en la que existe riesgo de embarazo. Puede recurrirse a ella cuando no se ha utilizado protección, se ha roto el preservativo, se ha olvidado el anticonceptivo habitual o este ha podido fallar.
Pero conviene entender desde el principio qué tenemos entre manos. No es una píldora anticonceptiva para utilizar de forma habitual ni debería convertirse en una solución repetida después de mantener relaciones sexuales sin protección. Es un medicamento de urgencia que interviene sobre procesos hormonales relacionados con la reproducción.
Además, existe un aspecto que durante años ha provocado controversia: cómo actúa exactamente y si puede existir algún efecto posterior a la fecundación. La explicación de este mecanismo ha cambiado con el tiempo y no toda la documentación oficial lo ha descrito de la misma manera.
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La llamada píldora del día después, píldora poscoital o anticoncepción oral de urgencia se administra después de una relación sexual de riesgo con la finalidad de reducir la posibilidad de embarazo.
Se utiliza, entre otras circunstancias, cuando:
Es importante subrayar que no protege frente a las infecciones de transmisión sexual.
Aunque técnicamente pertenece a la anticoncepción de urgencia, no debe confundirse con un método anticonceptivo ordinario.
Los propios prospectos españoles de levonorgestrel indican que está destinado únicamente a situaciones de urgencia y que no debe sustituir a un método anticonceptivo habitual.
La diferencia es importante. No debería convertirse en la estrategia de mantener relaciones sexuales sin protección y tomar después una píldora cada vez que surge una preocupación.
El levonorgestrel utilizado como anticoncepción de urgencia es un progestágeno sintético, relacionado funcionalmente con la progesterona. Se administra habitualmente en una dosis única de 1,5 mg.
Las hormonas intervienen de manera decisiva en la ovulación y las diferentes fases de la menstruación. Alterar de forma puntual esas señales hormonales puede modificar temporalmente el ciclo.
Esta es probablemente la cuestión más importante y también una de las que más confusión ha generado.
La explicación aceptada actualmente por organismos como la Organización Mundial de la Salud es que las píldoras de anticoncepción de urgencia previenen principalmente el embarazo retrasando o impidiendo la ovulación.
Esto tiene sentido porque una relación sexual y una fecundación no ocurren necesariamente al mismo tiempo. Los espermatozoides pueden permanecer viables durante varios días dentro del aparato reproductor femenino. Si todavía no se ha producido la ovulación, retrasarla puede conseguir que cuando finalmente aparezca el óvulo ya no existan espermatozoides capaces de fecundarlo.
Sin embargo, esta explicación no ha sido siempre idéntica en toda la documentación farmacológica.
Aquí aparece la controversia.
Algunos prospectos españoles de levonorgestrel disponibles en la base oficial CIMA de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios reconocen que el mecanismo de acción exacto no se conoce completamente.
En ellos se explica que probablemente impide la liberación del óvulo, pero también se menciona como posible mecanismo adicional la dificultad para que un óvulo fertilizado llegue a implantarse en el útero. Algunas fichas técnicas españolas mencionan igualmente cambios endometriales que podrían dificultar la implantación.
Al mismo tiempo, otros organismos reguladores han revisado esta cuestión durante los últimos años y han llegado a conclusiones diferentes.
La FDA estadounidense eliminó en 2022 de la información de Plan B las antiguas referencias a posibles efectos sobre la fecundación y la implantación. Según su revisión de la evidencia disponible, el levonorgestrel actúa antes de la ovulación y no se ha demostrado un efecto directo sobre los procesos posteriores.
La Organización Mundial de la Salud sostiene actualmente una posición similar y considera que las píldoras anticonceptivas de urgencia retrasan o impiden la ovulación y no interrumpen un embarazo establecido.
No es una pregunta que deba responderse ocultando las diferencias de definición ni la evolución de la evidencia.
Desde la definición médica actualmente utilizada por organismos como la OMS, estas píldoras no son medicamentos abortivos, porque no interrumpen un embarazo establecido.
Tampoco son equivalentes a medicamentos utilizados específicamente para producir una interrupción del embarazo, como la mifepristona.
Sin embargo, para una persona que considere que una nueva vida comienza en el momento mismo de la fecundación, la posible existencia de cualquier mecanismo posterior a esta puede tener una importancia ética considerable.
Por eso es relevante conocer que históricamente algunos prospectos y fichas técnicas sí contemplaron —y algunos documentos españoles todavía recogen— la posibilidad de una interferencia con la implantación, mientras que organismos internacionales actuales consideran que ese mecanismo no está respaldado por la mejor evidencia disponible.
No es correcto presentar como demostrado que la píldora expulse un embrión, pero tampoco ayuda al lector esconder que la cuestión de la implantación ha formado parte de la documentación oficial y del debate científico durante años.
Conocer estas diferencias permite que cada mujer tome su decisión de acuerdo con la información disponible y también con sus propios valores.
El levonorgestrel es una hormona sintética con actividad progestágena.
Se utiliza habitualmente en una dosis única de 1,5 mg y debe tomarse lo antes posible después de la relación sexual de riesgo, preferentemente durante las primeras horas y como máximo dentro de las 72 horas establecidas en su ficha técnica.
Su eficacia disminuye conforme pasa el tiempo.
Si ya existe un embarazo establecido, el levonorgestrel no lo interrumpe.
Existe otra píldora de anticoncepción de urgencia cuyo principio activo es el acetato de ulipristal.
No es propiamente una hormona, sino un modulador sintético de los receptores de progesterona.
Puede utilizarse hasta 120 horas —cinco días— después de una relación sexual sin protección.
La Agencia Europea de Medicamentos explica que su mecanismo consiste principalmente en retrasar la ovulación. Puede hacerlo incluso cuando se acerca el aumento de la hormona LH que precede a la liberación del óvulo.
La propia EMA señala además que si la ovulación ya se ha producido, ulipristal deja de ser eficaz.
Los efectos adversos más frecuentes de la anticoncepción oral de urgencia suelen ser transitorios.
Pueden aparecer:
Las variaciones hormonales también pueden repercutir temporalmente sobre el estado físico y emocional. Puedes ampliar información sobre la relación entre hormonas y cambios de humor.
La anticoncepción de urgencia está concebida para situaciones excepcionales.
Eso no significa que una segunda utilización produzca necesariamente una lesión grave o permanente. La evidencia disponible no ha demostrado daños generales permanentes por el uso repetido.
Sin embargo, utilizarla repetidamente puede aumentar las alteraciones del ciclo y, sobre todo, indica que se está utilizando un medicamento de urgencia en sustitución de una estrategia anticonceptiva estable.
Si una mujer necesita recurrir a ella dos o tres veces en poco tiempo, lo aconsejable es revisar su método de protección habitual con un profesional sanitario.
Si se producen vómitos durante las primeras horas posteriores a la toma, existe la posibilidad de que el medicamento no haya sido absorbido correctamente.
El intervalo depende del preparado utilizado. Por ello debe consultarse el prospecto concreto o preguntar al farmacéutico, porque puede ser necesario repetir la dosis.
Algunos medicamentos que estimulan determinadas enzimas hepáticas pueden reducir la concentración de levonorgestrel y disminuir su eficacia.
Entre ellos se encuentran determinados anticonvulsivos, algunos tratamientos para la tuberculosis, ciertos antirretrovirales y también preparados de hipérico o hierba de San Juan.
Si se está siguiendo cualquier tratamiento farmacológico o tomando plantas medicinales, conviene indicarlo al farmacéutico o al médico antes de utilizar anticoncepción de urgencia.
Después de utilizar la píldora del día después pueden producirse modificaciones de la fecha de la menstruación.
Si la regla se retrasa considerablemente, es diferente de lo habitual o aparecen síntomas compatibles con embarazo, debe realizarse una prueba.
También puede hacerse aproximadamente tres semanas después de la relación sexual de riesgo si existen dudas.
Este aspecto se olvida con frecuencia.
Tomar una píldora de urgencia después de una relación sexual no protege frente a otra relación sin protección que ocurra posteriormente.
Por eso debe utilizarse un método anticonceptivo adecuado en las relaciones siguientes.
La píldora del día después puede ser útil ante una situación real de urgencia, pero no debería banalizarse ni presentarse como una simple pastilla que se toma después de mantener relaciones sexuales y con la que el problema queda automáticamente resuelto.
Es un medicamento que actúa sobre mecanismos reproductivos y hormonales y cuya eficacia depende del momento del ciclo, del tiempo transcurrido desde la relación sexual y del principio activo utilizado.
Además, la explicación de su mecanismo ha evolucionado. Actualmente, organismos internacionales atribuyen su acción fundamental al retraso de la ovulación, mientras que determinada documentación farmacológica española todavía recoge como posible un efecto relacionado con la implantación.
Una mujer debe poder conocer ambas cosas: qué sostiene actualmente la evidencia y qué incertidumbres o controversias han existido sobre estos medicamentos. Solo así puede decidir con verdadero conocimiento de lo que está tomando.
No. Es anticoncepción de urgencia. Los propios prospectos indican que debe utilizarse de forma ocasional y no sustituir a un método anticonceptivo habitual.
El levonorgestrel sí es un progestágeno sintético con acción hormonal. El ulipristal es un modulador sintético de los receptores de progesterona.
No interrumpe un embarazo ya establecido y no es un medicamento abortivo como la mifepristona. Sin embargo, algunos documentos farmacológicos españoles han contemplado históricamente posibles mecanismos relacionados con la implantación, mientras que la OMS y la FDA consideran actualmente que la evidencia disponible no respalda ese mecanismo para el levonorgestrel.
La eficacia disminuye considerablemente. En el caso del ulipristal, la Agencia Europea de Medicamentos señala expresamente que deja de ser eficaz si la ovulación ya se ha producido.
Puede ser necesario recurrir nuevamente a anticoncepción de urgencia si existe otra relación de riesgo, pero no debería convertirse en un sustituto del método anticonceptivo habitual.
No. No ofrece ninguna protección frente a infecciones de transmisión sexual.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.
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Duda!
Yo Tuve que tomar la píldora del día después por urgencia.. y vomite al otro dia, Serian maa de 24 horas es algo malo? O no tiene importancia? Respondan rapido por favor !!