L&S.- Los estrógenos y los cambios de humor están relacionados, aunque esa relación no es igual en todas las mujeres. Hay días en los que una mujer puede sentirse tranquila y optimista y, poco después, encontrarse más irritable, sensible o triste sin que aparentemente haya sucedido nada que lo explique. Atribuir todos esos cambios exclusivamente a los estrógenos sería simplificar demasiado, pero tampoco sería correcto ignorar su influencia.
Las hormonas sexuales participan en numerosos procesos cerebrales relacionados con el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la forma en que procesamos las emociones. Y parece importar no solamente cuánto estrógeno circula por la sangre, sino también la subida, la bajada o el cambio rápido de sus niveles.
Por eso hay momentos de la vida femenina —la adolescencia, determinados días del ciclo menstrual, el posparto o la transición hacia la menopausia— en los que las variaciones hormonales pueden coincidir con una mayor vulnerabilidad emocional.
Estrógenos y cambios de humor: la relación no es igual para todas
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Los estrógenos son un grupo de hormonas sexuales que intervienen en muchos más procesos que la reproducción. También actúan sobre el cerebro y se relacionan con sistemas de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y el GABA, todos ellos implicados de una u otra manera en el ánimo, la motivación, el sueño, la ansiedad y la respuesta emocional.
Durante décadas se ha investigado la relación entre las fluctuaciones de las hormonas ováricas y las emociones. Los resultados no permiten decir que una determinada concentración de estrógenos provoque automáticamente tristeza, ira o ansiedad. Lo que sí muestran es algo más interesante: hay mujeres especialmente sensibles a los cambios hormonales normales, mientras que otras atraviesan esas mismas oscilaciones prácticamente sin notarlas.
Por tanto, cuando hablamos de estrógenos y cambios de humor, no estamos hablando de una relación mecánica ni idéntica para todas las mujeres. La susceptibilidad individual parece desempeñar un papel importante.
El cerebro también responde a las hormonas
Los estrógenos pueden influir sobre regiones cerebrales relacionadas con la memoria, el estrés y las emociones, entre ellas la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y diferentes áreas de la corteza prefrontal. Eso no significa que las hormonas gobiernen nuestros sentimientos como si accionaran un interruptor.
El cerebro recibe al mismo tiempo información del entorno, de nuestras experiencias, del sueño, del estrés, de la alimentación, de las relaciones personales y de nuestra propia historia. Por eso dos mujeres con cambios hormonales aparentemente parecidos pueden vivirlos de formas muy distintas. Incluso una misma mujer puede tolerarlos perfectamente en una etapa de su vida y sentirse mucho más vulnerable en otra.
Esta forma de entenderlo resulta especialmente útil para evitar dos extremos: pensar que todo lo que siente una mujer es «hormonal» o, por el contrario, considerar que las hormonas no tienen ninguna importancia sobre el estado de ánimo. Ninguna de las dos cosas refleja bien lo que sabemos.
Estrógenos y cambios de humor durante el ciclo menstrual
A lo largo del ciclo menstrual varían tanto el estradiol como la progesterona. Algunas mujeres apenas perciben esas oscilaciones. Otras reconocen con bastante claridad determinados días en los que están más irritables, sensibles, ansiosas, cansadas o con menor tolerancia al estrés.
Los estudios sobre el ciclo menstrual y las emociones no siempre obtienen los mismos resultados, precisamente porque intervienen muchas variables. Sin embargo, la investigación sobre el síndrome premenstrual, el trastorno disfórico premenstrual y otros cuadros relacionados con el ciclo apunta a que, en algunas mujeres susceptibles, el problema puede no ser una cantidad hormonal «anormal», sino una respuesta cerebral especialmente sensible a fluctuaciones hormonales que son normales.
Esto explica por qué decir simplemente «tienes los estrógenos altos» o «te faltan estrógenos» puede quedarse muy corto.
Adolescencia: un cerebro en plena reorganización
La adolescencia es uno de los periodos en los que más cambios ocurren simultáneamente. Se transforma el cuerpo, aparecen las hormonas sexuales y el cerebro continúa madurando y reorganizando circuitos relacionados con la planificación, el control de los impulsos, la recompensa, la interacción social y las emociones.
Los estrógenos forman parte de ese proceso, pero nuevamente no actúan solos. Genética, entorno familiar, sueño, estrés, alimentación, experiencias afectivas y circunstancias sociales también influyen profundamente en el desarrollo emocional.
Precisamente por tratarse de una etapa tan compleja merece la pena seguir estudiando con atención cualquier intervención hormonal mantenida durante años. Eso incluye los anticonceptivos hormonales. Plantear esta pregunta no equivale a afirmar que sean perjudiciales para todas las adolescentes; significa reconocer que sus posibles efectos sobre el estado de ánimo no deberían darse por resueltos de una vez para siempre.
Anticonceptivos hormonales y estado de ánimo: una cuestión que sigue abierta
Los anticonceptivos hormonales han supuesto una herramienta muy importante para controlar la fertilidad y también pueden mejorar determinados problemas ginecológicos. Pero eso no obliga a considerar irrelevantes sus posibles efectos sobre el cerebro o el estado de ánimo.
La investigación ofrece resultados diferentes. Hay mujeres que no observan ningún cambio emocional, algunas incluso mejoran —por ejemplo cuando el anticonceptivo reduce síntomas premenstruales muy intensos— y otras describen empeoramiento del ánimo, irritabilidad o síntomas depresivos.
Determinados factores, como la edad, los antecedentes de problemas emocionales o una sensibilidad previa a los cambios hormonales, podrían ayudar a explicar parte de esas diferencias. Es precisamente uno de los terrenos en los que todavía queda mucho por conocer.
Por tanto, quizá la pregunta más útil no sea «¿los anticonceptivos hormonales provocan depresión?», como si hubiera una única respuesta válida para millones de mujeres, sino qué preparados pueden afectar al estado de ánimo, en qué mujeres y bajo qué circunstancias.
Cuando una mujer detecta un cambio emocional claro después de iniciar o cambiar un anticonceptivo, merece la pena tomarlo en serio y comentarlo con el profesional que lo ha prescrito. Anotar cuándo comenzaron los síntomas y cómo evolucionan puede aportar información muy útil.
¿Y la píldora del día después?
La anticoncepción de emergencia modifica temporalmente determinados procesos hormonales con el objetivo de evitar un embarazo. Está diseñada precisamente para situaciones de emergencia y no para sustituir a un método anticonceptivo habitual.
Sería excesivo afirmar que una utilización ocasional produce daños emocionales o alteraciones del desarrollo cerebral: la evidencia disponible no permite sostener algo así. Pero también parece razonable que la investigación continúe observando los efectos de las intervenciones hormonales, especialmente cuando se utilizan durante etapas de gran cambio biológico.
Una adolescente que necesita anticoncepción de emergencia no necesita miedo ni culpabilidad. Necesita información, acceso seguro y, si la situación se repite, la posibilidad de encontrar un método anticonceptivo adecuado a ella y valorar cómo lo tolera física y emocionalmente.
Estrógenos y cambios de humor durante la perimenopausia
La transición hacia el climaterio y la menopausia proporciona otro buen ejemplo. Antes de que los ovarios reduzcan definitivamente su producción hormonal puede haber años de fluctuaciones irregulares.
Algunas mujeres atraviesan esta etapa con pocas molestias; otras experimentan sofocos, alteraciones del sueño, ansiedad, irritabilidad, dificultad para concentrarse o una sensación desconcertante de no reconocerse emocionalmente.
Por eso la relación entre estrógenos y cambios de humor puede hacerse especialmente visible durante la perimenopausia. Las variaciones del estradiol pueden intervenir, pero también cuentan el sueño, los sofocos, el estrés, las circunstancias vitales y la predisposición individual.
Después de la menopausia los estrógenos permanecen a niveles mucho más bajos y las grandes oscilaciones propias de los años anteriores disminuyen. Algunas mujeres describen entonces una notable estabilidad y bienestar emocional; otras continúan teniendo síntomas. No existe una única menopausia ni una única forma de vivirla.
Antes de medicar, merece la pena mirar el conjunto
Cuando los cambios emocionales aparecen alrededor del ciclo o de la menopausia, no siempre la primera respuesta tiene que ser un medicamento. Dependiendo de la intensidad del problema, puede resultar útil comenzar observando durante varias semanas qué ocurre con el sueño, el estrés, la actividad física, la alimentación y el momento del ciclo en que aparecen los síntomas.
Algo tan sencillo como llevar un pequeño registro puede revelar patrones sorprendentes. Dormir poco, consumir demasiado alcohol, atravesar una etapa de estrés crónico o llevar semanas prácticamente sin actividad física puede amplificar una vulnerabilidad que ya existe. Corregir esos factores no siempre elimina el problema, pero puede ayudar a reducir su intensidad.
Eso no significa rechazar los tratamientos hormonales o farmacológicos cuando están indicados. Significa no olvidar que existen diferentes opciones y que la elección debería depender de la intensidad de los síntomas, los antecedentes, los riesgos y las preferencias de cada mujer.
Maca y vitex: opciones naturales que también se han estudiado
Algunas mujeres encuentran alivio durante el climaterio utilizando recursos naturales como la maca andina (Lepidium meyenii) o el vitex o sauzgatillo (Vitex agnus-castus). Que sean naturales no significa automáticamente que funcionen ni que sean apropiados para todo el mundo, pero tampoco sería correcto descartarlos afirmando simplemente que «no existe evidencia».
En el caso de la maca existen pequeños ensayos clínicos y revisiones que han encontrado resultados favorables sobre algunos síntomas menopáusicos y psicológicos. El problema es que todavía se han estudiado pocas mujeres y la calidad de los trabajos es desigual. Es, por tanto, una posibilidad interesante con evidencia preliminar, no un tratamiento cuya eficacia esté demostrada para todas las mujeres.
Con el vitex sucede algo parecido. Hay investigaciones que han encontrado mejoría de algunos síntomas, mientras que otros estudios con diferentes preparados o combinaciones no han obtenido resultados tan claros. Esa disparidad no demuestra que funcione ni que no funcione: indica que todavía queda terreno por investigar.
La experiencia práctica acumulada con este tipo de recursos tampoco debería descartarse únicamente porque la investigación científica todavía sea pequeña. Lo razonable es distinguir entre lo demostrado, lo prometedor y lo meramente anecdótico, conocer sus posibles contraindicaciones e interacciones y dejar que cada mujer pueda valorar las opciones con información suficiente.
Escuchar lo que ocurre también importa
Durante demasiado tiempo muchas mujeres han oído que determinados cambios de ánimo eran simplemente «nervios», «la regla» o «la edad». Hoy sabemos bastante más sobre la interacción entre hormonas, cerebro y emociones, pero todavía quedan muchas preguntas abiertas.
Reconocer esa incertidumbre no debilita la información; la hace más honesta. Los estrógenos influyen en el cerebro y las fluctuaciones hormonales pueden afectar al estado de ánimo, especialmente en mujeres sensibles a ellas. Pero las hormonas no explican por sí solas cada enfado, cada tristeza ni cada episodio de ansiedad.
Cuando existe un patrón repetido alrededor del ciclo menstrual, tras comenzar un anticonceptivo o durante la perimenopausia, merece la pena observarlo. A veces el cuerpo lleva tiempo dando una información que todavía no habíamos relacionado.
Fuentes y lecturas de interés
- Lee MS et al. Maca (Lepidium meyenii) for treatment of menopausal symptoms: A systematic review. Consultar en PubMed.
- Naseri R et al. Investigación sobre Vitex agnus-castus y síntomas de la menopausia. Consultar en PubMed.
- National Institute on Aging. Información sobre menopausia y cambios asociados a esta etapa de la vida. National Institute on Aging.
Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. Un cambio intenso o persistente del estado de ánimo, especialmente cuando interfiere con la vida cotidiana, merece una consulta profesional.
Sobre la autora
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.


Hola me ha comentado k la salvia tiene estrogenos natural y va bien para el animo pe r o lo k no se es en k dia de la regla hay que tomar la salvia gracias