L&S.- El cuidado del cabello no consiste en acumular productos ni en seguir una rutina complicada. En la mayoría de los casos, lo que más ayuda es algo mucho más sencillo: lavar según las necesidades del cuero cabelludo, acondicionar la fibra, reducir las agresiones mecánicas y térmicas y adaptar los productos al tipo de pelo.
El cabello puede ser fino o grueso, liso, ondulado, rizado, teñido, seco, graso o una combinación de varias de estas características. Por eso no existe una rutina universal ni un champú que sea «el mejor» para todo el mundo.
Además, conviene distinguir entre cuidar la fibra capilar, que es la parte visible del pelo, y tratar un problema del cuero cabelludo o una verdadera caída del cabello. Son cuestiones diferentes.
Cómo cuidar el cabello correctamente
Contenidos
Una rutina básica puede resumirse en cuatro pasos: limpiar el cuero cabelludo, acondicionar el cabello, manipularlo con suavidad y protegerlo del calor y de las agresiones externas.
La Academia Americana de Dermatología recomienda elegir los productos según el tipo de cabello y lavarlo en función de lo rápido que se ensucie o engrase, en lugar de aplicar una frecuencia fija para todo el mundo.
¿Cada cuánto hay que lavar el pelo?
Depende principalmente del cuero cabelludo.
Una persona con cabello fino y cuero cabelludo graso puede necesitar lavarlo con mucha frecuencia, incluso a diario. En cambio, un cabello seco, grueso, rizado o muy texturizado suele necesitar lavados más espaciados.
La idea de que lavar el cabello con frecuencia es siempre perjudicial no es correcta. Lo importante es utilizar un producto apropiado y ajustar la frecuencia a la producción de grasa, el sudor, los productos de peinado y el estilo de vida.
¿Dónde debe aplicarse el champú?
El champú está destinado principalmente al cuero cabelludo, donde se acumulan grasa, sudor, células muertas y residuos de productos.
No es necesario frotar intensamente toda la longitud del pelo cada vez que se lava. Al aclarar, la espuma que desciende por medios y puntas suele ser suficiente para eliminar los residuos habituales sin castigar tanto las zonas más secas.
¿Cuál es el mejor champú para cuidar el cabello?
No existe un único champú mejor según los dermatólogos ni una marca que sea adecuada para todas las personas.
Conviene elegirlo según el problema principal:
- Cabello fino o graso: fórmulas que limpien sin dejar demasiados residuos.
- Cabello seco o rizado: champús más suaves y acondicionadores.
- Cabello teñido o decolorado: productos pensados para una fibra ya sensibilizada.
- Cuero cabelludo con caspa, dermatitis o picor: puede necesitar un champú específico y, en algunos casos, valoración dermatológica.
Que un producto sea caro, profesional, natural o contenga muchos ingredientes no garantiza por sí solo que sea mejor.
¿Los productos naturales son mejores para el pelo?
No necesariamente.
El antiguo enfrentamiento entre «natural» y «químico» resulta engañoso. Todo producto cosmético está formado por sustancias químicas, incluidas las de origen vegetal.
Los aceites, mantecas y extractos naturales pueden resultar muy útiles en determinadas fórmulas, pero también pueden irritar, provocar alergias o no ser adecuados para todos los tipos de cabello.
Lo verdaderamente importante es la formulación completa, la concentración de los ingredientes y cómo responde cada persona.
Para aprender a interpretar mejor una etiqueta cosmética pueden consultarse nuestros artículos sobre ingredientes cosméticos, química cosmética e ingredientes INCI.
El acondicionador importa tanto como el champú
El acondicionador ayuda a disminuir la fricción entre las fibras, facilita el desenredado y mejora temporalmente la suavidad y manejabilidad.
En cabellos finos o lisos suele ser suficiente aplicarlo de medios a puntas. En cabellos secos, gruesos o rizados puede utilizarse en una zona más amplia de la longitud.
Saltarse sistemáticamente el acondicionador puede favorecer mayor fricción, nudos y rotura, sobre todo en cabellos largos o dañados.
Cómo desenredar el pelo sin romperlo
El cabello mojado puede ser especialmente vulnerable a la manipulación.
Para reducir la rotura conviene desenredar con suavidad, empezar por las puntas y avanzar progresivamente hacia arriba.
Un peine de púas anchas puede resultar útil. En cabello liso suele ser preferible dejar que pierda algo de humedad antes de peinarlo; en cabello muy rizado o texturizado puede resultar más fácil desenredarlo húmedo y con acondicionador.
También conviene evitar frotar enérgicamente el pelo con una toalla. Es mejor envolverlo suavemente o presionarlo para absorber el exceso de agua.
Secador, planchas y rizadores: cuanto menos calor, mejor
El calor intenso y repetido puede debilitar la fibra capilar y favorecer sequedad, rotura y frizz o encrespamiento.
Siempre que sea posible conviene:
- dejar secar parcialmente el cabello al aire;
- utilizar el secador a temperatura baja o media;
- mantener cierta distancia;
- reducir la frecuencia de planchas y rizadores;
- aplicar un protector térmico antes del peinado con calor.
Si utilizas habitualmente planchas para el pelo, controlar la temperatura es más importante que confiar únicamente en que una placa sea de cerámica, titanio o turmalina.
Mascarillas para el cabello: ¿son necesarias?
No todo el mundo necesita mascarillas intensivas, pero pueden ser útiles en cabellos secos, largos, rizados, decolorados o sometidos con frecuencia a calor.
Una buena mascarilla puede contener acondicionadores, humectantes, aceites, proteínas hidrolizadas u otros ingredientes capaces de mejorar temporalmente el tacto y reducir la fricción.
Tenemos una guía específica sobre mascarillas para el cabello y otra dedicada a mascarillas naturales para el pelo.
Aceites para cuidar el cabello
Los aceites vegetales pueden reducir la sensación de sequedad, aportar brillo y ayudar a limitar la fricción, especialmente en medios y puntas.
Entre los utilizados habitualmente se encuentran el aceite de argán, coco, jojoba, aguacate y otros aceites vegetales.
La cantidad importa. Un cabello fino puede quedar pesado o graso con muy poca cantidad, mientras que un cabello grueso o muy seco puede tolerar bastante más.
El aceite de jojoba y otros aceites cosméticos pueden ser útiles como complemento, pero no «alimentan» el cabello ni reparan biológicamente una fibra dañada.
¿Y los aceites esenciales?
Los aceites esenciales son productos muy concentrados y no deben confundirse con aceites vegetales como jojoba, argán o coco.
No es recomendable aplicar indiscriminadamente gotas de aceite esencial puro sobre el cuero cabelludo o añadirlas sin control a cualquier producto. Pueden causar irritación o sensibilización.
Queratina para el cabello
La queratina forma parte de la estructura del cabello.
Algunos cosméticos contienen queratina hidrolizada u otras proteínas capaces de depositarse temporalmente sobre la fibra y mejorar su aspecto, suavidad y manejabilidad.
Eso no significa que reconstruyan permanentemente un cabello dañado. La parte visible del pelo no es tejido vivo y no puede regenerarse como una herida.
Cuidado del cabello teñido o decolorado
Los tintes y, especialmente, las decoloraciones pueden aumentar la fragilidad de la fibra.
Cuando el cabello ya está químicamente tratado conviene espaciar otros procedimientos agresivos, acondicionarlo bien y controlar especialmente el uso de calor.
No es obligatorio que un tinte sea «sin amoniaco» para ser automáticamente mejor o más suave. Una fórmula sin amoniaco puede utilizar otros agentes alcalinizantes y seguirá siendo un proceso químico.
Cuidado del cabello en verano, playa y piscina
El verano merece un apartado propio porque combina varias agresiones: radiación solar, sal, cloro, viento, calor y mayor frecuencia de lavados.
El artículo original estaba precisamente dedicado a recuperar el cabello después del verano y describía sequedad, puntas abiertas, pérdida de brillo y frizz tras playa y piscina. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Antes de entrar en la piscina o el mar
Mojar el cabello previamente con agua dulce puede ayudar a que absorba menos agua clorada o salada.
También puede utilizarse un gorro de baño en piscina.
Después del baño
Conviene aclarar el cabello con agua dulce cuanto antes. El cloro puede eliminar parte de los lípidos protectores de la fibra y dejarla más seca, áspera y susceptible a rotura. La exposición repetida al agua salada también puede favorecer sequedad y aspereza. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Después puede utilizarse champú si es necesario y acondicionador o mascarilla según el estado del pelo.
Protección frente al sol
La radiación ultravioleta también puede deteriorar la fibra capilar y favorecer pérdida de color, sequedad y rotura. Sombreros, pañuelos y otras barreras físicas son medidas sencillas para disminuir la exposición. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
¿Cortar las puntas hace que el cabello crezca más?
No.
Cortar las puntas no modifica la velocidad a la que el cabello crece desde el folículo.
Lo que sí consigue es eliminar zonas abiertas, desgastadas o quebradizas, por lo que la melena puede parecer más densa, uniforme y cuidada.
Si las puntas están muy deterioradas, ningún producto cosmético puede volver a unirlas de forma permanente. El corte sigue siendo la solución definitiva para esa parte dañada.
Nutrición y salud del cabello
El crecimiento del cabello depende, entre otros factores, de una nutrición suficiente.
Las proteínas, hierro, zinc y diversas vitaminas participan en procesos biológicos relacionados con piel y cabello, pero eso no significa que tomar grandes cantidades de suplementos haga crecer más pelo en una persona sin carencias.
Una alimentación variada suele proporcionar lo necesario para la mayoría de las personas.
¿Hay que tomar biotina para cuidar el pelo?
La biotina se ha hecho muy popular en complementos para cabello y uñas, pero una carencia verdadera es poco frecuente.
No es recomendable asumir que toda caída del cabello se debe a falta de biotina ni tomar suplementos de forma rutinaria sin una razón concreta.
Además, dosis elevadas de biotina pueden interferir con determinados análisis de laboratorio.
Cabello seco no es lo mismo que caída del cabello
Un pelo áspero, encrespado o que se rompe por las puntas tiene un problema diferente a un cabello que se desprende desde la raíz.
Cuando existe una caída evidente, aparición de zonas despobladas, disminución progresiva de densidad, picor persistente, inflamación o lesiones del cuero cabelludo, conviene consultar a un dermatólogo.
Cambiar de champú o tomar vitaminas al azar puede retrasar el diagnóstico de la causa real.
Errores frecuentes en el cuidado del cabello
- Frotar intensamente el cabello con la toalla.
- Desenredar tirando de los nudos.
- Utilizar herramientas térmicas todos los días a máxima temperatura.
- Llevar continuamente peinados muy tensos.
- Pensar que cuanto más caro es un producto, mejor funciona.
- Creer que «natural» significa automáticamente seguro.
- Acumular tratamientos químicos en poco tiempo.
- Tomar suplementos sin saber si existe una carencia.
Una rutina sencilla suele ser suficiente
El cuidado del cabello no necesita veinte productos.
Para muchas personas basta con un champú adecuado al cuero cabelludo, un buen acondicionador, una mascarilla cuando sea necesaria y protección frente al calor y a las agresiones ambientales.
La clave es observar cómo responde el propio cabello y modificar la rutina según cambien la estación, el largo, los tintes, la frecuencia de lavado o el uso de calor.
Más productos no significan necesariamente más salud capilar. Muchas veces, menos agresión y una rutina constante funcionan mejor que cualquier tratamiento milagroso.
Fuentes y referencias
- American Academy of Dermatology — Tips for healthy hair
- American Academy of Dermatology — How to stop damaging your hair
- American Academy of Dermatology — Hair styling without damage
- Cleveland Clinic — How to protect your hair from chlorine


Dra Beatriz Puente, la BIOTINA hará el mismo efecto para controlar la caída del cabello.para personas mayores de 70~80 años ? Le agradeceré de todo corazón su respuesta. Gracias
Estimada lectora. Las vitaminas siempre son bien recibidas por el organismo a cualquier edad si hay una carencia. De hecho, quizás a más edad, peor las gestiona el cuerpo y más falta hacen.