El alisado brasileño busca reducir el encrespamiento y suavizar la fibra capilar mediante productos específicos y calor.
L&S.- El alisado brasileño, también conocido como escova progressiva, se popularizó como una forma de reducir el encrespamiento, suavizar el rizo y conseguir un cabello más liso, brillante y fácil de manejar. A menudo se presenta como un “tratamiento de queratina”, aunque conviene aclarar desde el principio que la queratina por sí sola no convierte un cabello rizado en liso. El efecto alisador depende de la formulación utilizada, de los compuestos capaces de modificar temporalmente la fibra capilar y del intenso calor de secador y plancha con el que se fija el tratamiento.
Precisamente por eso no todos los alisados brasileños son iguales. Existen fórmulas muy distintas, con resultados, duración y perfiles de seguridad diferentes, y el nombre comercial del tratamiento no permite saber exactamente qué contiene. Antes de someterse a uno conviene preguntar qué producto va a utilizarse, leer su composición y conocer tanto el resultado esperado como los cuidados posteriores.
Contenidos
El alisado brasileño es un tratamiento cosmético destinado principalmente a reducir el frizz, suavizar el rizo y facilitar el peinado. Dependiendo del producto y del cabello de partida, puede dejar una melena prácticamente lisa o simplemente transformar rizos marcados en ondas mucho más suaves.
A diferencia de algunos alisados químicos permanentes, el resultado suele ir desapareciendo progresivamente con los lavados y con el crecimiento de cabello nuevo. De ahí procede precisamente la denominación portuguesa escova progressiva.
Puede resultar especialmente atractivo para personas con cabello muy encrespado o difícil de controlar, pero no debemos confundir un acabado más brillante y ordenado con una reparación profunda de la fibra. Puede conocer mejor qué es realmente esta proteína en nuestro artículo sobre keratina o queratina.
El proceso suele comenzar con un lavado y secado del cabello. A continuación se distribuye el producto alisador por mechones y, después del tiempo indicado por el fabricante, se utiliza secador y normalmente una plancha a temperatura elevada.
Ese paso de calor es fundamental para muchos tratamientos. Ayuda a modificar temporalmente la forma de la fibra y a fijar el producto sobre el cabello. El resultado es una superficie más uniforme que refleja mejor la luz, de modo que el pelo parece más brillante, liso y disciplinado.
La técnica puede durar varias horas dependiendo de la longitud, densidad y textura del cabello, así como del procedimiento concreto utilizado.
No exactamente. Esta es una de las mayores confusiones alrededor del alisado brasileño. La queratina es una proteína estructural presente naturalmente en el cabello, pero añadir queratina cosmética a una fórmula no basta por sí solo para transformar un pelo rizado en liso.
Muchos tratamientos llamados “de queratina” incluyen además otros compuestos encargados de producir o potenciar el efecto de alisado cuando se combinan con calor. Por eso dos productos etiquetados como tratamientos de queratina pueden comportarse de forma completamente diferente.
Este es probablemente el aspecto más importante que debe conocer quien esté pensando en hacerse un alisado brasileño. La FDA estadounidense advierte de que algunos productos para alisar o suavizar el cabello contienen formaldehído, formalina o metilenglicol, o pueden liberar formaldehído gaseoso cuando el producto se calienta con secador o plancha.
La exposición puede causar irritación de ojos, nariz y vías respiratorias, tos, dolor de garganta, dolor de cabeza, mareos, náuseas, irritación cutánea y dermatitis. La FDA recuerda además que el formaldehído está clasificado como carcinógeno humano y que el riesgo aumenta con la intensidad y duración de la exposición.
OSHA ha detectado formaldehído en el aire de salones mientras se realizaban determinados tratamientos de alisado e incluso ha encontrado productos etiquetados como “sin formaldehído” que podían exponer a trabajadores y clientes a este compuesto.
Antes del tratamiento se puede pedir al profesional que muestre el envase y la lista de ingredientes. La FDA recomienda prestar especial atención a nombres como formaldehyde, formalin y methylene glycol, porque indican que el producto contiene formaldehído o puede liberarlo.
También conviene desconfiar de tratamientos cuya composición no esté disponible o de productos trasvasados a recipientes sin etiqueta. Las expresiones “natural”, “orgánico”, “keratina natural” o “sin químicos” no garantizan que un producto sea más seguro. Todo cosmético está formado por sustancias químicas, incluidas las de origen vegetal.
Para tratamientos que requieren productos alisadores y altas temperaturas, un profesional con formación y un espacio bien ventilado ofrecen más seguridad que una aplicación improvisada en casa. La FDA aconseja expresamente no aplicarse uno mismo productos de alisado que puedan liberar formaldehído y recomienda acudir a un profesional.
La ventilación es especialmente importante durante el secado y el planchado, porque es precisamente al calentar determinadas formulaciones cuando pueden liberarse vapores.
El resultado depende muchísimo del cabello inicial. En una melena ligeramente ondulada o con frizz puede conseguirse un aspecto muy liso. En un cabello muy rizado o afro, algunos tratamientos reducen el rizo y el volumen sin llegar necesariamente a dejarlo completamente recto.
También influyen la porosidad, el grosor del cabello, los tratamientos previos y la fórmula utilizada. Por eso las promesas de conseguir exactamente el mismo resultado en cualquier melena no son realistas.
La duración suele ser de varias semanas a algunos meses, pero no existe una cifra universal. Depende de la formulación, la frecuencia de lavado, el estado del cabello, los productos utilizados después y la rapidez con la que crece la raíz.
Además, el cabello nuevo nace con su textura natural. Cuanto mayor sea la diferencia entre la raíz y la zona tratada, antes se hará visible el crecimiento.
No necesariamente. Esa recomendación era habitual en algunas fórmulas antiguas, pero actualmente existen tratamientos que permiten lavar el cabello el mismo día y otros que requieren esperar determinadas horas o días.
Por tanto, no debemos aplicar una regla universal. Hay que seguir exactamente las instrucciones del producto utilizado y las indicaciones del profesional que lo aplica.
Otra recomendación repetida durante años es que después del alisado solo debe utilizarse champú “sin sal”. La realidad es más matizada. Lo importante es evitar limpiadores excesivamente agresivos y seguir las indicaciones específicas del fabricante.
Un champú suave y un buen acondicionador pueden ayudar a mantener el cabello más manejable, pero que un producto anuncie “sin sal” no lo convierte automáticamente en mejor ni en más nutritivo.
No puede afirmarse que cualquier cabello teñido, decolorado o previamente tratado sea automáticamente compatible con un alisado brasileño. La combinación de tratamientos químicos y temperaturas elevadas puede aumentar la fragilidad y el riesgo de rotura en un cabello ya sensibilizado.
Un profesional debería valorar previamente elasticidad, porosidad y estado de la fibra y, cuando proceda, realizar una prueba en un mechón antes de aplicar el producto a toda la cabeza.
Puede mejorar muchísimo su aspecto y tacto: menos frizz, mayor brillo, más suavidad y una superficie aparentemente más uniforme. Pero esto no significa que reconstruya de forma permanente un cabello dañado.
Una fibra capilar muy deteriorada no vuelve biológicamente a su estado original. Los cosméticos pueden recubrirla, acondicionarla y reducir temporalmente la sensación de aspereza, pero la parte dañada seguirá siendo cabello ya formado.
Puede ampliar esta cuestión en nuestro artículo sobre cuidado del cabello.
Para fijar muchos alisados se utilizan planchas a temperaturas elevadas y repetidas pasadas sobre cada mechón. Ese calor forma parte del resultado, pero también puede contribuir al deterioro de la fibra si se aplica de forma excesiva, especialmente sobre cabello decolorado o muy frágil.
Por eso “más calor” no significa necesariamente “mejor alisado”. Temperatura y número de pasadas deberían adaptarse al tipo y estado del cabello.
Una de sus principales ventajas cosméticas es precisamente la reducción del encrespamiento. Al quedar la fibra más uniforme y disciplinada, el cabello responde menos de forma visible a la humedad ambiental y suele necesitar menos tiempo de secado o plancha cotidiana.
Si el principal problema es el encrespamiento y no se desea modificar demasiado el rizo natural, puede merecer la pena valorar tratamientos menos intensos. Puede consultar también nuestro artículo dedicado al cabello encrespado o frizz.
Son técnicas diferentes. El alisado japonés o reacondicionamiento térmico modifica de forma más permanente la estructura del cabello tratado, de modo que la parte alisada permanece recta mientras la raíz nueva crece con su textura original.
El brasileño suele producir un efecto más gradual y temporal, orientado también a reducir volumen y encrespamiento. Esto no significa que el japonés siempre deje un cabello artificial ni que el brasileño sea automáticamente más saludable. El resultado depende de la técnica, del producto, del profesional y del estado previo del cabello.
Sí, una vez transcurrido el periodo de espera indicado para ese tratamiento. El cloro, la sal, el sol y los lavados frecuentes pueden acelerar el deterioro cosmético y resecar el cabello, por lo que conviene aclararlo con agua dulce después del baño y utilizar acondicionador.
El aceite de argán para el cabello u otros productos emolientes pueden ayudar a reducir fricción y mejorar el tacto, pero no deben presentarse como sustitutos de una protección solar capilar específicamente formulada.
Si el cuero cabelludo está irritado, existen heridas, dermatitis activa o el cabello se encuentra extremadamente quebradizo, conviene posponer el tratamiento y valorar primero la causa.
También debería suspenderse la aplicación si durante el procedimiento aparecen irritación intensa de ojos o garganta, dificultad respiratoria, mareo importante o cualquier reacción que haga sospechar una exposición significativa a vapores.
No hace falta convertirse en químico para pedir información básica. Preguntar qué producto se utilizará, solicitar ver la composición, saber si puede liberar formaldehído al calentarse, conocer la ventilación del salón y preguntar qué cuidados posteriores requiere permite tomar una decisión mucho más informada.
También es razonable preguntar qué resultado cabe esperar en nuestro tipo concreto de cabello. Una buena valoración debería distinguir entre eliminar frizz, relajar el rizo y conseguir un cabello completamente liso.
El alisado brasileño puede proporcionar un resultado estético espectacular y facilitar mucho el peinado durante meses. Sin embargo, el brillo y la suavidad inmediatamente posteriores no permiten saber por sí solos si el tratamiento ha sido respetuoso con la fibra o si el producto utilizado es seguro.
La mejor elección no es necesariamente la fórmula que promete el liso más extremo, sino aquella cuyo contenido conocemos, que se aplica correctamente, con buena ventilación y sobre un cabello capaz de soportar el procedimiento.
No todos los productos tienen la misma formulación, pero algunos contienen formaldehído, formalina, metilenglicol o sustancias que pueden liberar formaldehído al calentarse. Por eso es importante revisar el producto concreto.
No necesariamente. Existen tratamientos con queratina orientados principalmente a acondicionar y otros diseñados para producir un efecto alisador. El nombre comercial no permite conocer por sí solo cómo actúa el producto.
Puede mantenerse desde varias semanas hasta algunos meses, dependiendo de la fórmula, el cabello y los cuidados posteriores.
En algunos casos sí, pero debe valorarse el estado de la fibra. Un cabello muy decolorado o dañado puede ser más vulnerable al calor y a nuevos procesos químicos.
La FDA desaconseja que el consumidor se aplique por sí mismo productos alisadores que puedan contener o liberar formaldehído. Es preferible que un profesional formado realice el tratamiento en un espacio correctamente ventilado.
La belleza en el siglo XXI ha cambiado mucho en pocas décadas. Lo que antes…
L&S.- La pubertad es la etapa en la que el cuerpo infantil comienza a transformarse…
L&S.- El taichi tiene algo curioso: visto desde fuera parece que apenas ocurre nada. Una…
L&S.- La recuperación deportiva forma parte del entrenamiento. Después del esfuerzo, el organismo necesita tiempo…
L&S.- El sobreentrenamiento no es simplemente estar cansado después de hacer ejercicio ni necesitar uno…
L&S.- El entrenamiento de fuerza consiste en hacer trabajar los músculos contra una resistencia. Esa…
Ver comentarios
Como puedo adquirir la línea de queratina natural
Este es el conjunto de productos https://tiendaonline.lineaysalud.com/es/tratamiento-capilar/10054-tratamiento-completo-con-queratina-100-natural.html
Pero puede comprarlos sueltos (uno a uno).
Nesecito compra uma progreciva.