Los aceites esenciales en aromaterapia se obtienen de distintas plantas y presentan aromas, usos tradicionales y precauciones diferentes.
L&S.- Los aceites esenciales en aromaterapia forman un mundo enorme. Lavanda, romero, bergamota, eucalipto o menta son relativamente conocidos, pero existen decenas de aceites más, con aromas, composiciones y precauciones muy diferentes.
Este vademécum reúne una selección amplia de ellos para facilitar su consulta. Incluye el nombre botánico cuando resulta especialmente importante, su perfil aromático, la parte de la planta de la que proceden, algunos de sus usos tradicionales y, sobre todo, las precauciones que conviene conocer antes de utilizarlos.
La aromaterapia utiliza aceites esenciales obtenidos de flores, hojas, cortezas, frutos, semillas, raíces o resinas. Se emplean principalmente mediante inhalación, difusión ambiental o aplicación sobre la piel correctamente diluidos.
Que procedan de plantas no significa que sean inocuos. Un aceite esencial es una mezcla muy concentrada de sustancias volátiles y puede provocar irritación, sensibilización, fototoxicidad o incluso intoxicaciones si se utiliza de forma incorrecta.
Contenidos
Los aceites esenciales son productos aromáticos concentrados obtenidos generalmente por destilación al vapor, expresión en frío u otros procedimientos de extracción. Su composición depende de la especie de la planta, de la parte utilizada, de su procedencia y, en ocasiones, del llamado quimiotipo.
Esto explica por qué dos frascos que aparentemente contienen “tomillo”, “romero”, “albahaca” o “eucalipto” pueden tener composiciones distintas y no necesariamente las mismas precauciones.
En antiguas tradiciones relacionadas con los alquimistas y la espagiria se hablaba de estas sustancias como si representaran la esencia de la planta. Hoy conocemos mucho mejor su composición química y sabemos que precisamente su elevada concentración obliga a utilizarlas con prudencia.
La aplicación directa sobre la piel no es una buena norma general. La mayoría deben diluirse previamente en un aceite vegetal u otro vehículo adecuado. La concentración correcta depende del aceite concreto, de la zona donde se vaya a utilizar y de la persona.
El Tisserand Institute señala que la dilución es una de las medidas básicas para reducir el riesgo de irritación y sensibilización. Algunos aceites, como canela, clavo, orégano o determinados tomillos, necesitan todavía más precaución porque contienen sustancias especialmente irritantes.
Tampoco deben ingerirse aceites esenciales por iniciativa propia. Que la planta original sea comestible no significa que su aceite concentrado pueda utilizarse como alimento.
En niños, embarazo y lactancia, personas con epilepsia, asma, alergias, enfermedades crónicas o tratamientos farmacológicos conviene extremar las precauciones.
Algunos aceites de cítricos obtenidos por expresión de la piel contienen furocumarinas que pueden producir fototoxicidad. Entre los ejemplos clásicos está la bergamota.
Después de aplicar una cantidad fototóxica sobre la piel debe evitarse la radiación ultravioleta durante el tiempo indicado. También existen versiones como la bergamota FCF, de la que se han eliminado las furocumarinas responsables de buena parte de ese riesgo.
La siguiente relación conserva el espíritu de vademécum del artículo original. No pretende convertir cada aceite en un tratamiento médico, sino mostrar sus características aromáticas, sus principales usos tradicionales y sus precauciones más importantes.
Nombre botánico: Ocimum basilicum y variedades relacionadas.
Aroma: verde, herbal, dulce y especiado.
Obtención: normalmente destilación de hojas y sumidades floridas.
El aceite esencial de albahaca se utiliza en perfumería y en mezclas aromáticas de carácter fresco y estimulante. No todas las albahacas tienen la misma composición, por lo que es importante identificar bien la variedad o quimiotipo.
La albahaca tiene además una larga historia dentro de sistemas tradicionales como la medicina Ayurveda, aunque el uso histórico no equivale por sí mismo a eficacia clínica demostrada.
Nombre botánico: Cinnamomum camphora.
Aroma: penetrante, fresco y alcanforado.
El alcanfor se ha utilizado tradicionalmente en preparados de uso externo, productos aromáticos y formulaciones destinadas a producir sensación de frescor.
Requiere precaución porque el alcanfor ingerido puede resultar tóxico y provocar alteraciones neurológicas. No debe confundirse el alcanfor blanco rectificado con otras fracciones menos apropiadas para uso aromático.
Nombre botánico: Leptospermum petersonii.
Aroma: fresco, cítrico y ligeramente alcanforado.
No es lo mismo que el árbol del té común. Se utiliza sobre todo en productos ambientales y mezclas aromáticas. Como otros aceites esenciales, debe aplicarse diluido sobre la piel.
Nombre botánico: Citrus bergamia.
Aroma: cítrico, fresco, dulce y ligeramente floral.
Obtención: principalmente por expresión de la piel del fruto.
La bergamota es una de las materias clásicas de la perfumería y proporciona además el aroma característico del té Earl Grey.
El aceite expresado puede contener bergapteno y otras furocumarinas capaces de producir fototoxicidad. Las versiones FCF reducen este problema al eliminar buena parte de esos compuestos.
Nombre botánico: Mentha citrata.
Aroma: mentolado, dulce y ligeramente cítrico.
A pesar de su nombre, pertenece al género de las mentas. Se utiliza en perfumería y en mezclas aromáticas por su carácter fresco y luminoso.
Nombre botánico: Melaleuca cajuputi.
Aroma: intenso, fresco y parecido al eucalipto.
Se utiliza tradicionalmente en difusión ambiental y mezclas aromáticas. Puede irritar pieles sensibles y debe utilizarse diluido.
Nombre botánico: Cinnamomum verum o Cinnamomum zeylanicum.
Aroma: cálido, dulce, especiado y balsámico.
El aceite obtenido de la corteza y el procedente de las hojas tienen composiciones diferentes. Especialmente el aceite de corteza puede resultar muy irritante para la piel.
La canela utilizada como especia no debe confundirse con su aceite esencial concentrado.
Nombre botánico: Cedrus atlantica.
Aroma: seco, amaderado, balsámico y profundo.
Es muy apreciado en perfumería y se combina bien con incienso, vetiver, sándalo y otras notas amaderadas.
Familia botánica: Cupressaceae.
Aroma: verde, seco, resinoso y forestal.
Los aceites de ciprés se utilizan en perfumes, ambientadores y mezclas para masaje. El nombre botánico es importante porque bajo la denominación común de ciprés pueden comercializarse especies distintas.
Nombre botánico: Syzygium aromaticum.
Aroma: potente, cálido, dulce y especiado.
El aceite de clavo contiene una proporción elevada de eugenol. Puede irritar o sensibilizar la piel y necesita diluciones especialmente cuidadosas. El Tisserand Institute recomienda concentraciones bajas para reducir el riesgo de reacciones cutáneas.
Nombre botánico: Coriandrum sativum.
Aroma: puede ser cítrico, verde, fresco o especiado dependiendo de la parte utilizada.
La hoja y la semilla producen materias aromáticas diferentes. El cilantro utilizado como alimento tampoco debe confundirse con su aceite esencial concentrado.
Nombre botánico: Juniperus communis.
Aroma: fresco, balsámico, resinoso y ligeramente amaderado.
Sus bayas proporcionan una materia muy característica que se utiliza tanto en perfumería como en composiciones aromáticas.
Nombre botánico: Eucalyptus globulus.
Aroma: fresco, penetrante y alcanforado.
Su componente más conocido es el 1,8-cineol o eucaliptol. Se encuentra en numerosos productos de uso externo y mezclas aromáticas destinadas a proporcionar sensación de frescor.
Los aceites concentrados de eucalipto requieren especial prudencia en niños y no deben ingerirse sin indicación profesional.
Nombre botánico habitual: Pelargonium graveolens.
Aroma: floral, verde y ligeramente parecido a la rosa.
Es una materia clásica de perfumería y cosmética. Se utiliza con frecuencia en composiciones florales y productos aromáticos para la piel.
Nombre botánico: Hyssopus officinalis.
Aroma: herbal, dulce, alcanforado y especiado.
El aceite de hisopo requiere precaución porque algunos quimiotipos contienen componentes con potencial neurotóxico. No es un aceite apropiado para utilizar sin conocer exactamente la variedad y composición.
Género: Boswellia.
Aroma: resinoso, cálido, balsámico y ligeramente cítrico.
Se ha utilizado durante siglos en perfumería, ambientación y ceremonias religiosas. Actualmente forma parte de numerosas mezclas aromáticas destinadas a crear ambientes tranquilos.
Nombre botánico: Lavandula angustifolia.
Aroma: floral, herbal y balsámico.
Es probablemente uno de los aceites esenciales en aromaterapia más conocidos. Aparece en perfumes, cosméticos, jabones, mezclas para masaje y productos ambientales.
Algunas investigaciones han estudiado su relación con relajación y sueño, aunque todavía se necesitan estudios más sólidos para determinar su eficacia en trastornos como el insomnio.
En personas con migraña o jaqueca, cualquier fragancia intensa puede resultar agradable o, por el contrario, actuar como desencadenante.
La lavanda combina especialmente bien con cítricos, maderas y romero.
Género: Citrus.
Aroma: ácido, fresco, brillante y cítrico.
Puede obtenerse por expresión o destilación. Esa diferencia es importante porque modifica su composición y su posible fototoxicidad.
Nombre botánico: Citrus limon.
Aroma: fresco, limpio y claramente cítrico.
Se utiliza en perfumería y difusión ambiental. Cuando procede de expresión de la cáscara puede presentar riesgo fototóxico por encima de determinadas concentraciones.
Nombre botánico: Citrus reticulata.
Aroma: dulce, suave, cítrico y afrutado.
Su olor amable hace que se utilice con frecuencia en perfumes y mezclas ambientales.
Nombre botánico: Matricaria recutita.
Aroma: herbal y dulce.
Durante la destilación puede formarse camazuleno, responsable del característico tono azul de determinados aceites. No debe confundirse con la manzanilla romana.
Nombre botánico: Chamaemelum nobile.
Aroma: herbal, afrutado y dulce.
Se utiliza tradicionalmente en composiciones destinadas a proporcionar una sensación de calma y bienestar.
Nombre botánico: Origanum majorana.
Aroma: herbal, cálido y especiado.
Es habitual en mezclas para masaje y perfumería herbal. Conviene utilizarla diluida y extremar la prudencia durante el embarazo.
Nombre botánico: Mentha × piperita.
Aroma: intensamente mentolado y fresco.
Su contenido en mentol produce una intensa sensación de frescor. La menta empleada en cocina no debe confundirse con este producto concentrado.
Puede irritar piel y mucosas y requiere precaución especialmente cerca de los ojos y en niños pequeños.
Nombre botánico: Commiphora myrrha y especies próximas.
Aroma: seco, cálido, resinoso y balsámico.
Es una de las materias aromáticas más antiguas utilizadas en incienso, rituales y perfumería.
Nombre botánico: Citrus aurantium.
Aroma: cítrico, fresco y ligeramente seco.
El mismo árbol proporciona otras dos materias muy utilizadas en perfumería: el neroli, obtenido de las flores, y el petitgrain, procedente principalmente de hojas y ramitas.
Nombre botánico: Citrus sinensis.
Aroma: dulce, afrutado y cítrico.
Es habitual en ambientación y perfumería y combina especialmente bien con especias y maderas.
Procede de variedades pigmentadas de naranja dulce. Mantiene un perfil cítrico y dulce, aunque puede presentar matices aromáticos ligeramente distintos.
Nombre botánico: Melaleuca quinquenervia.
Aroma: fresco y alcanforado.
Está relacionado botánicamente con otras Melaleuca, pero niaouli, cajeput y árbol del té no son sinónimos.
Nombre botánico: Myristica fragrans.
Aroma: cálido, dulce y especiado.
Es una materia apreciada en perfumería, pero en cantidades elevadas puede resultar tóxica. De nuevo, el uso culinario de la especia no equivale al uso de su aceite esencial.
Género: Origanum.
Aroma: herbal, penetrante y especiado.
Los aceites ricos en carvacrol o timol pueden resultar fuertemente irritantes. Es uno de los ejemplos más claros de por qué los aceites esenciales en aromaterapia no deben utilizarse puros por sistema.
Nombre botánico: Cymbopogon martinii.
Aroma: floral, rosado y ligeramente herbáceo.
Su elevado contenido en geraniol explica su parecido aromático con la rosa. Se utiliza mucho en perfumería, jabonería y cosmética.
Tradicionalmente se ha empleado este nombre para aceites de determinadas maderas, especialmente Aniba rosaeodora. Su explotación histórica hace especialmente importante conocer la procedencia y sostenibilidad del producto.
Nombre botánico: Pogostemon cablin.
Aroma: profundo, terroso, amaderado y ligeramente dulce.
Es uno de los grandes ingredientes de la perfumería. Su persistencia permite utilizarlo como nota de fondo en composiciones florales, amaderadas y ambaradas.
Los aceites obtenidos de semillas, hojas u otras partes del perejil pueden presentar composiciones diferentes. Algunos de sus componentes requieren especial precaución, por lo que no es un producto adecuado para utilizar de forma indiscriminada.
Procedencia habitual: hojas y ramitas de Citrus aurantium.
Aroma: verde, cítrico, amaderado y ligeramente floral.
Forma parte de numerosas colonias y perfumes frescos.
Los aceites de distintas especies de pino presentan aromas frescos, resinosos y forestales. Son habituales en productos ambientales y mezclas que buscan recrear sensación de bosque o aire limpio.
Nombre botánico: Citrus paradisi.
Aroma: fresco, cítrico, afrutado y ligeramente amargo.
Se emplea principalmente por su luminosidad aromática. Como ocurre con otros cítricos, conviene comprobar el método de obtención y las recomendaciones de uso sobre la piel.
Nombre botánico actual: Salvia rosmarinus.
Aroma: intenso, herbal, fresco y alcanforado.
Puede presentar distintos quimiotipos. El romero aparece en productos capilares, mezclas aromáticas y preparaciones tradicionales como el alcohol de romero.
El aceite y los absolutos de rosa se encuentran entre las materias más apreciadas de la perfumería. Para producir pequeñas cantidades se necesitan grandes cantidades de flores, lo que explica buena parte de su elevado precio.
Bajo el nombre común de salvia existen diferentes especies y quimiotipos. Algunos pueden contener cantidades importantes de tuyona y necesitan mucha más precaución que otros.
Por ello es especialmente importante conocer el nombre botánico exacto del producto.
Género: Santalum.
Aroma: cremoso, cálido, profundo y amaderado.
Es una de las notas de fondo clásicas de la perfumería. Debido a la presión comercial ejercida sobre algunas especies, la trazabilidad y el origen sostenible son especialmente importantes.
Nombre botánico habitual: Thymus vulgaris.
Aroma: herbal, cálido e intenso.
El quimiotipo resulta fundamental. Un tomillo rico en linalol no presenta exactamente el mismo perfil que otro rico en timol o carvacrol.
Los quimiotipos ricos en fenoles pueden irritar considerablemente la piel y deben emplearse a concentraciones bajas.
Nombre botánico: Chrysopogon zizanioides.
Aroma: terroso, seco, ahumado y amaderado.
Es una nota de fondo muy persistente y apreciada en perfumería. Se combina con cítricos, flores, especias y otras maderas.
Nombre botánico: Cananga odorata.
Aroma: floral, dulce, intenso y exótico.
La destilación fraccionada produce diferentes calidades, como extra, I, II y III. Es un ingrediente clásico de numerosos perfumes florales.
Su aroma puede resultar muy intenso y algunas personas experimentan molestias o dolor de cabeza ante exposiciones prolongadas.
Nombre botánico habitual: Daucus carota.
Aroma: terroso, herbal, seco y ligeramente dulce.
No debe confundirse el aceite esencial de semilla de zanahoria con un aceite vegetal de zanahoria o con un macerado. Son preparados completamente diferentes.
Los manuales antiguos solían dividir los aceites en listas de “seguros” y “tóxicos”. Hoy resulta más útil valorar cada producto según su especie, composición, concentración, vía de utilización y circunstancias de la persona.
Canela, clavo, orégano y determinados tomillos son especialmente irritantes. Bergamota y algunos cítricos expresados pueden provocar fototoxicidad. Alcanfor, gaulteria y otros aceites pueden causar intoxicaciones graves si se ingieren.
Ruda, poleo y otros productos presentes en antiguas listas de aromaterapia no deberían utilizarse domésticamente como si fueran simples ambientadores inocuos.
También conviene recordar que las lámparas o difusores no convierten automáticamente un aceite en seguro. Si se utiliza un quemador o difusor de aceites esenciales, debe respetarse la cantidad indicada y evitar exposiciones excesivas.
Un buen producto debería identificar el nombre botánico de la planta, la parte utilizada, el método de obtención, el lote y el fabricante. Cuando el quimiotipo sea importante también debería indicarse.
En materias costosas conviene desconfiar de precios sorprendentemente bajos. Rosa, neroli, melisa o determinadas maderas requieren mucha materia prima o procesos complejos para producir pequeñas cantidades.
Antes de utilizar un aceite para problemas de piel como acné, herpes zóster o verrugas, conviene separar claramente una tradición aromática de un tratamiento médico demostrado.
Para conocer cómo se obtienen estas sustancias y qué diferencia existe entre aceite esencial, aceite vegetal y otros productos aromáticos puede consultarse nuestro artículo general sobre aceites esenciales.
El uso de aceites esenciales en aromaterapia puede formar parte de una experiencia de relajación, masaje, cuidado personal o ambientación. Algunas aplicaciones concretas han sido estudiadas científicamente, pero para muchas indicaciones la investigación sigue siendo limitada.
El National Center for Complementary and Integrative Health considera la aromaterapia un enfoque complementario y señala que para numerosas aplicaciones todavía faltan estudios rigurosos.
Esto no resta interés a los aceites esenciales. Simplemente permite utilizarlos sin atribuirles propiedades que no han sido demostradas.
La regla fundamental es sencilla: cuanto más concentrado es un producto, más importante resulta conocer cómo utilizarlo.
No aplicar aceites esenciales puros sobre la piel como norma general, no ingerirlos por cuenta propia, proteger los ojos y mucosas, respetar la fototoxicidad de determinados cítricos y mantener los frascos fuera del alcance de los niños son medidas básicas de seguridad. El uso inadecuado puede provocar desde irritaciones cutáneas hasta intoxicaciones importantes.
La información de este vademécum sirve para conocer mejor los aceites esenciales en aromaterapia, no para sustituir una valoración médica. Ante embarazo, enfermedad crónica, tratamiento farmacológico, antecedentes de alergia o cualquier reacción adversa, conviene consultar con un profesional sanitario.
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Excelente descripción de los aceites. Me será de gran utilidad sobre todo la información de sinergías.
Gracias por recopilar en una sola página un vademecum tan completo acerca de los aceites esenciales.
Sus propiedades y usos todavía son desconocidos por muchos, y es una labor importante conocer que hay terapias alternativas totalmente naturales muy efectivas gracias a este tipo de aceites puros.
Excelente artículo!
Podrían colocar el autor del contenido ?
El aceite essencial de Menta, se puede juntar con aceite de oliva virgen para hacer masajes y en que cantidad de cada uno.
Es para dolor de artrosis en las manos.
Gracias anticipadas