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10 tips para empezar a hacer ejercicio

L&S.- Mucho se habla de la importancia de ejercitar el cuerpo para vivir más y mejor. Los motivos para hacer ejercicio son muchos, pero quizá no necesitemos empezar pensando en grandes entrenamientos. A veces basta con algo tan sencillo como levantarnos y movernos más.

Caminar, bailar, pedalear, nadar, hacer ejercicios de fuerza o introducir más movimiento en nuestra vida cotidiana ya supone un cambio. Y aunque solemos asociar el ejercicio con adelgazar, sus beneficios van muchísimo más allá del peso.

Si todavía faltan razones para empezar, aquí van diez.

Motivos para hacer ejercicio: diez buenas razones

Contenidos

1. Ayuda a combatir el estrés y la ansiedad

Mover el cuerpo puede ayudarnos a romper el círculo de tensión que se acumula durante el día. La actividad física regular se relaciona con una reducción de los síntomas de ansiedad y puede mejorar la sensación general de bienestar.

No hace falta acabar exhausto para notarlo. Para muchas personas, caminar un rato, montar en bicicleta o realizar una actividad que les resulte agradable supone ya una buena forma de despejar la cabeza.

2. Puede mejorar el ánimo y la relación con nuestro propio cuerpo

Sentirse más ágil, recuperar capacidades que creíamos perdidas o comprobar que podemos caminar un poco más que hace unas semanas puede modificar también la percepción que tenemos de nosotros mismos.

El ejercicio no «elimina toxinas y hormonas», como se decía con frecuencia años atrás. Sus efectos son bastante más interesantes y complejos: intervienen numerosos procesos del sistema nervioso, del metabolismo y de la respuesta al estrés.

Y tampoco existe una tercera semana mágica a partir de la cual desaparezca la tristeza. Sin embargo, existe buena evidencia de que el ejercicio puede ayudar a reducir síntomas depresivos y constituye una herramienta útil, también como complemento de otros tratamientos cuando son necesarios.

3. Otro de los motivos para hacer ejercicio: conservar músculo

Uno de los mejores motivos para hacer ejercicio aparece cuando dejamos de mirar solamente la báscula.

Los músculos nos permiten levantarnos de una silla, subir escaleras, cargar la compra, mantener una postura y desenvolvernos por nosotros mismos. Si no los utilizamos, con el tiempo perdemos parte de esa capacidad.

Además, mantener y desarrollar masa muscular influye en el gasto energético y en nuestra salud metabólica. En metabolismo basal explicamos qué significa realmente este concepto y por qué no conviene reducirlo a la vieja idea de tener un metabolismo «rápido» o «lento».

4. Cuida el corazón y la circulación

El corazón también agradece una vida activa. La actividad física regular mejora la capacidad cardiorrespiratoria y se asocia con menor riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión y mortalidad cardiovascular.

Eso no significa que haya que empezar corriendo. Para alguien que lleva mucho tiempo sedentario, caminar con regularidad puede ser una estupenda manera de comenzar.

5. Ayuda a controlar la glucosa

Cuando nos movemos, nuestros músculos utilizan energía. Además, la actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina y desempeña un papel importante tanto en la prevención como en el control de la diabetes tipo 2.

No necesitamos pensar en el ejercicio simplemente como una máquina que «quema azúcar». El efecto metabólico es bastante más amplio y continúa siendo una de las grandes razones para mantenernos activos.

6. Ayuda a conservar huesos, equilibrio y autonomía

Con los años importa conservar músculo, pero también huesos, coordinación y equilibrio. Los ejercicios de fuerza y determinadas actividades en las que soportamos nuestro propio peso pueden contribuir a mantener la salud ósea.

Caminar es una magnífica actividad y tiene muchos beneficios, aunque por sí solo no sustituye necesariamente al trabajo de fuerza y equilibrio, especialmente al hacernos mayores.

La cuestión de fondo no es únicamente vivir más. Es intentar llegar a esos años pudiendo seguir caminando, levantándonos, saliendo de casa y haciendo nuestra propia vida.

7. Puede mejorar el sueño

Entre los motivos para hacer ejercicio hay uno que a veces olvidamos: dormir mejor. La actividad física regular se relaciona con mejoras en la calidad del sueño, aunque no sea por sí sola un tratamiento para todos los problemas de insomnio.

Además, cuando la actividad se realiza al aire libre añadimos otros elementos de la vida cotidiana —como la exposición a la luz natural y unos horarios más activos durante el día— que pueden favorecer nuestros ritmos de sueño y vigilia.

8. Puede ayudar a controlar el peso, pero no debería ser un castigo

El ejercicio aumenta el gasto energético y puede ayudar a controlar el peso cuando forma parte de unos hábitos mantenidos en el tiempo. Pero pensar en él solamente como una manera de quemar lo que hemos comido es desperdiciar buena parte de sus beneficios.

Los 10 motivos para hacer ejercicio no tienen como único objetivo perder peso.

Podemos movernos porque queremos sentirnos más fuertes, dormir mejor, conservar movilidad, despejarnos, cuidar nuestra salud o simplemente porque nos gusta cómo nos sentimos después.

El ejercicio no debería ser el precio que pagamos por haber comido.

9. El cerebro también se beneficia

La actividad física se relaciona con beneficios sobre la función cognitiva y la salud cerebral. Conforme envejecemos, mantenernos activos adquiere todavía más interés porque cerebro y cuerpo no funcionan como departamentos independientes.

Circulación, metabolismo, sueño, estado de ánimo y movimiento forman parte de una red mucho más compleja de lo que parece cuando pensamos que hacer ejercicio sirve únicamente para fortalecer músculos.

10. Se asocia con menor riesgo de algunos tipos de cáncer

Este punto del artículo original necesitaba un matiz importante. No podemos decir simplemente que «hacer ejercicio evita el cáncer», porque el cáncer engloba enfermedades muy diferentes y en su aparición intervienen numerosos factores.

Lo que sí sabemos es que una mayor actividad física se asocia con menor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer, entre ellos algunos de los más frecuentes, como el de mama y el de colon.

Por tanto, mantenerse activo forma parte de las recomendaciones generales de prevención, pero nunca supone una garantía individual frente a la enfermedad.

No hace falta convertirse en deportista

Después de diez motivos para hacer ejercicio, quizá falte el más práctico: podemos empezar sin organizar una revolución.

No necesitamos comprar equipamiento, apuntarnos a un gimnasio ni convertirnos de la noche a la mañana en deportistas. Podemos comenzar caminando diez o quince minutos, levantándonos más veces de la silla, utilizando las escaleras cuando podamos o haciendo algunos ejercicios sencillos en casa.

Después habrá tiempo para aumentar la actividad si queremos.

Y tampoco hace falta confundir movimiento con deporte. Caminar para desplazarnos, trabajar en el jardín, bailar o realizar tareas físicamente activas también cuentan como actividad física.

El cuerpo no pregunta si estamos federados. Nota que nos movemos.

¿Y las endorfinas?

Durante muchos años se explicó buena parte del bienestar posterior al ejercicio recurriendo casi exclusivamente a las endorfinas.

Hoy sabemos que la explicación es más compleja. Las endorfinas participan, pero también intervienen otros sistemas, entre ellos los endocannabinoides, además de numerosos cambios fisiológicos y psicológicos asociados a la propia actividad.

Sea cual sea la mezcla exacta, muchas personas conocen perfectamente esa sensación: salieron a caminar sin demasiadas ganas y regresaron contentas de haberlo hecho.

Preguntas frecuentes sobre los motivos para hacer ejercicio

¿Hay que hacer ejercicio todos los días?
No necesariamente. La actividad puede repartirse durante la semana. También cuenta el movimiento que incorporamos a nuestra vida cotidiana.

¿Caminar cuenta como ejercicio?
Sí. Cuando salimos a caminar de forma intencionada para mantener o mejorar nuestra condición física estamos haciendo ejercicio. Y cuando caminamos para desplazarnos seguimos realizando actividad física, aunque no lo llamemos ejercicio.

¿Sirve hacer solo diez o quince minutos?
Sí. Especialmente si partimos de una vida muy sedentaria. Comenzar con poco puede ser mucho más útil que plantearse un programa perfecto que abandonaremos a los pocos días.

¿Tengo que hacer deporte para estar en forma?
No. Podemos mejorar nuestra condición física sin practicar ningún deporte. Actividad física, ejercicio y deporte están relacionados, pero no significan exactamente lo mismo.

¿Cuál es el mejor ejercicio para empezar?
El que podamos realizar con seguridad y mantener en el tiempo. Caminar suele ser una magnífica puerta de entrada, y complementarlo progresivamente con algo de fuerza resulta especialmente interesante conforme pasan los años.


Fuentes y referencias:
Organización Mundial de la Salud. Physical activity.
BMJ. Effect of exercise for depression: systematic review and network meta-analysis of randomised controlled trials.

Este artículo tiene carácter divulgativo. Cuando existen enfermedades, dolor, limitaciones importantes o un periodo prolongado de inactividad, el ejercicio puede necesitar adaptarse a la situación de cada persona.

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Beatriz Puente

- Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL). - Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL. - Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios

Ver comentarios

  • Hola: Me ancanto la información, yo siempre intento salir a caminar solo para adelgazar, pero desde ahora se que tengo muchos mas beneficios. muy linda la pagina, sigan adelante el señor los bendiga mucho!!!!

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