Grasa visceral: la grasa que no siempre se ve, pero sí importa
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L&S.- Cuando hablamos de barriga solemos meter toda la grasa abdominal en el mismo saco. Pero no toda está en el mismo lugar ni tiene exactamente las mismas consecuencias.
Una parte se encuentra justo debajo de la piel. Es la grasa subcutánea, la que podemos notar y, en cierta medida, pellizcar.
Otra está más profunda, dentro del abdomen y alrededor de algunos órganos. Es la llamada grasa visceral.
La barriga que vemos y la grasa que preocupa al médico no siempre son exactamente la misma cosa.
¿Qué es la grasa visceral?
La grasa visceral es tejido adiposo situado en el interior de la cavidad abdominal, rodeando órganos como el intestino y otros órganos internos.
Todos necesitamos cierta cantidad de grasa corporal y la grasa visceral también cumple funciones normales. El problema aparece cuando se acumula en exceso.
En comparación con la grasa que se encuentra debajo de la piel, el tejido adiposo visceral tiene una actividad metabólica diferente y su exceso se relaciona de forma más estrecha con alteraciones como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, alteraciones de los lípidos sanguíneos y enfermedad cardiovascular.
¿Es lo mismo grasa visceral que grasa abdominal?
No exactamente. Grasa abdominal es una expresión bastante amplia. Puede incluir tanto grasa subcutánea como grasa visceral.
Una persona puede tener una barriga blanda con bastante grasa situada bajo la piel y otra puede presentar un abdomen menos voluminoso pero acumular proporcionalmente más grasa en el interior.
Por eso dos personas con una cintura aparentemente parecida no tienen necesariamente la misma distribución de grasa ni el mismo riesgo metabólico.
Si quiere entender el problema general de la barriga y qué puede hacerse para reducirla, puede consultar cómo perder grasa abdominal: qué funciona de verdad.
¿Por qué preocupa más la grasa visceral?
El tejido adiposo no es simplemente un almacén pasivo. Es un tejido vivo que libera sustancias y participa en la regulación del metabolismo. La grasa visceral excesiva se relaciona con un entorno metabólico menos favorable y con un mayor riesgo cardiometabólico.
Eso no significa que una pequeña cantidad de grasa visceral sea una enfermedad. El problema es su acumulación excesiva y, sobre todo, el contexto general: presión arterial, glucosa, colesterol, triglicéridos, actividad física, alimentación, edad y otros factores.
Puede ampliar cómo funciona este tejido en qué es el tejido adiposo.
¿Se puede tener grasa visceral sin estar muy gordo?
Sí. El peso corporal por sí solo no nos dice dónde se encuentra la grasa. Incluso una persona cuyo peso no parezca elevado puede acumular una proporción importante en la zona abdominal.
También ocurre lo contrario: alguien puede pesar bastante por su constitución o por tener más masa muscular y no presentar el mismo patrón de acumulación visceral.
Por eso el IMC es útil como orientación general, pero no describe por sí mismo cómo está distribuida la grasa corporal.
¿Cómo podemos saber si tenemos demasiada?
La grasa visceral puede medirse con bastante precisión mediante técnicas de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética. Evidentemente, no tiene sentido hacer una prueba de este tipo simplemente para saber si tenemos barriga.
En la práctica se utilizan medidas más sencillas.
Una de las más útiles es el perímetro de cintura. No mide directamente la grasa visceral, pero una cintura elevada se relaciona con una mayor acumulación de grasa abdominal y con un aumento del riesgo de determinados problemas metabólicos.
También hay que interpretar la cintura junto con el resto de características de la persona. Una cinta métrica orienta; no hace un diagnóstico.
¿La famosa barriga cervecera es grasa visceral?
Puede contenerla, pero no necesariamente toda la barriga cervecera es grasa visceral. El abdomen puede aumentar por una combinación de grasa subcutánea, grasa visceral, características corporales, edad, pérdida de masa muscular, alimentación y otros factores.
El alcohol aporta energía y puede contribuir a un balance energético positivo, pero llamar “barriga cervecera” a cualquier abdomen prominente simplifica demasiado lo que ocurre dentro del cuerpo.
Lo interesante no es tanto decidir si una barriga merece ese apodo como entender dónde se está acumulando la grasa y qué factores la están favoreciendo.
¿Se puede reducir la grasa visceral?
Sí. Y esta es quizá la parte más importante. La grasa visceral responde a la pérdida de peso y a cambios sostenidos en el estilo de vida. La actividad física tiene además un efecto demostrado sobre su reducción.
No existe un ejercicio capaz de ordenar al organismo que utilice exclusivamente la grasa situada alrededor del abdomen. Hacer cientos de abdominales fortalece los músculos de esa zona, pero no obliga al cuerpo a vaciar únicamente el depósito que hay encima o detrás.
En cambio, caminar, hacer ejercicio aeróbico, incorporar trabajo de fuerza y aumentar de forma general nuestra actividad contribuyen a mejorar la composición corporal y pueden reducir la grasa visceral.
No hace falta declarar la guerra a la barriga
Conviene distinguir entre una preocupación estética y una cuestión de salud. Una persona puede querer perder barriga porque no le gusta cómo le queda la ropa. Es una razón perfectamente comprensible. Pero desde el punto de vista de la salud, lo importante no es conseguir un abdomen plano a cualquier precio, sino reducir un exceso de grasa abdominal cuando existe y mejorar el conjunto de factores metabólicos.
Por eso una cinta métrica, el peso o el espejo aportan información, pero ninguno cuenta toda la historia por sí solo.
La grasa visceral está dentro del abdomen, alrededor de los órganos.
No es exactamente lo mismo que toda la grasa que vemos en la barriga.
Su exceso se relaciona especialmente con el riesgo metabólico y cardiovascular.
Y sí: puede reducirse.
Última revisión: Agosto de 2026.
Contenido revisado editorialmente por Línea y Salud.
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración individual realizada por un profesional sanitario.
Fuentes y referencias
Neeland IJ, et al. Visceral and ectopic fat, atherosclerosis, and cardiometabolic disease: a position statement. Consultar estudio
Chen X, et al. Effects of various exercise types on visceral adipose tissue in individuals with overweight and obesity: systematic review and network meta-analysis. Consultar estudio
Recchia F, et al. Dose-response effects of exercise and caloric restriction on visceral adiposity. Consultar estudio
National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Información sobre peso, cintura y riesgo para la salud. Consultar fuente
Acerca de Beatriz Puente
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

