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L&S.- La artritis reumatoide es una enfermedad de carácter crónico. Su característica principal es la inflamación del revestimiento de las articulaciones, por lo que los síntomas de la AR son del tipo que afecta al aparato locomotor. Es una enfermedad muy condicionante. Los rasgos identificadores están producidos por la inflamación del sinovio o liquido sinovial. Así es como se denomina un líquido viscoso alcalino transparente. Es similar a la clara y recubre las articulaciones. Cuándo la inflamación se dilata en el tiempo, se puede producir destrucción del cartílago y hasta dañar el hueso, los tendones y los ligamentos adyacentes. Esas son las deformidades en las coyunturas que caracterizan a las personas que padecen de artritis.
Las causas son diferentes. En primer lugar, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune e inflamatoria. Aunque se parezcan entre sí, la AR afecta a la membrana sinovial. La artritis en cambio, es una enfermedad que se corresponde a un trastorno degenerativo del cartílago articular.
En segundo lugar las zonas articulares afectadas son diferentes. El patrón que forman los focos en una radiografía o pruebas diagnósticas, determinará qué tipo y síntomas de la artritis se padece. Por ejemplo, la artritis reumatoide, aunque también puede afectar a las articulaciones de las manos, no lo hace en las falangetas; huesos cercanos a las uñas o ungueal. Esto no ocurre con la osteoartritis que es justo al contrario.
Generalmente en la artritis reumatoide están afectadas las articulaciones en los dos lados del cuerpo del mismo hueso. Tanto del derecho como del izquierdo. Estas pueden ser los hombros, los codos, el cuello, la mandíbula, las rodillas, los tobillos, las caderas o los pies. Muchas veces se padece en varios puntos al mismo tiempo. En el caso de las articulaciones de la columna no suele presentarse la AR, salvo –como hemos dicho- en las vértebras del cuello. Veremos los síntomas de la artritis.
Los síntomas de la artritis pueden variar mucho de una persona a otra y de una zona del cuerpo a otra. En unas pueden ser síntomas leves y en otras más severos. El umbral del dolor de cada persona también determina la sintomatología. También ciertos cambios climatológicos. Hay quienes se ven más afectados con climas húmedos o con el viento. Períodos en que se agudiza y otros periodos más suaves. Es común que haya diferencias entre un día y otro en la misma persona. Y hay personas en las que no hay descanso. En ellos, la AR permanece todo el tiempo empeorando a medida que avanza. Pero hay rasgos identificadores. Síntomas de la artritis característicos. Por ejemplo, hinchazón; enrojecimiento; dolor; hipersensibilidad; calor y dificultades en la movilidad.
No se sabe a ciencia cierta qué la provoca, aunque hay varias teorías. Pero hay a más cercana a la realidad es la de que la AR es una condición autoinmune. Es la acción del propio sistema inmunitario del organismo. Éste en un afán de defenderse de agentes que considera extraños, ataca a los propios. Eso desencadena la producción de muchas sustancias, como anticuerpos, enzimas y citosinas, produciendo los daños anteriormente descritos.
No hay un tratamiento para curar la artritis reumatoide. Para ello se necesitaría saber con exactitud qué desencadena su origen. No obstante, al ser considerada una enfermedad autoinmune, cualquier tratamiento eficaz debería ser capaz de equilibrar el sistema inmunitario.
En la medicina tradicional el tratamiento se centra en aliviar el dolor, la inflamación, etc. El uso de corticoides es por desgracia una de las alternativas más eficaces. En su conjunto son para mejorar la calidad de vida de la persona.
En el tratamiento se considera necesaria una atención multidisciplinar, dado que la AR hace que la persona arrastre una gran carga de estrés. Probablemente necesite atención psicológica y de otros tipos. Pero será el reumatólogo con el médico de familia, fisioterapeutas y otros especialistas quienes trabajen en conjunto.
En casos muy severos el médico puede ver conveniente una artroplasia total de la articulación. Esto es un reemplazo de la articulación. Podría ser una medida para mejorar la vida de algunos pacientes, aunque priman los programas de medicamentos y terapia antes de sugerir el reemplazo de la o las articulaciones. Es realizada por un cirujano ortopédico y necesita de rehabilitación posoperatoria para su funcionalidad. También puede precisar de un programa de ejercicios físicos anterior a la cirugía a fin de fortalecer los músculos.
El ejercicio puede mejorar mucho la salud y las aptitudes del cuerpo. Además, ayudarán a mantener un peso estable. Pero han de ser ejercicios amables para las articulaciones. Una actividad moderada disminuye la fatiga, fortalece los huesos, músculos y articulaciones y hace que aumente la flexibilidad. Además que será clave para aumentar la sensación de bienestar.
En cuánto a los ejercicios, estos deben ser en intensidad y frecuencia acordes a las afecciones. Caminar es siempre la mejor opción para mantenerse en forma. Puede pedir consejo a su fisioterapeuta.
A la hora de ejercitar el cuerpo, el enfermo de Artritis reumatoide deberá ser consciente de que tiene que adaptarse y no exigirse mucho. Durante las crisis, con articulaciones calientes y adoloridas, será el descanso lo que mejor le va a venir al problema y ayudará a desinflamarse. Para hacer ejercicios, lo mejor es esperar a que la inflamación baje.
Con cambios en la dieta, la mayoría de personas consiguen un evidente alivio. El aporte de pycnogenol como antioxidantes, de calcio y de proteínas es importante. También es importante la ingesta equilibrada de hidratos de carbono. La pérdida de peso, en muchos casos hace importante detenerla. También hay que evitar un aumento excesivo de peso; algo que puede ocurrir si toma corticosteroides.
La artritis reumatoide es un problema que se presenta en todas partes del mundo y en todos los climas con las mismas consecuencias. Aunque lo cierto es que hay personas más sensibles, que empeoran cuándo hay mayor presión atmosférica; son pocas las personas que notan cambios positivos cuándo se mudan a un lugar diferente. Y en el mejor de los casos, una mejoría pequeña, quizás no compense lo que significa mudarse. Bien podría ser un estrés añadido. En cualquier caso, tampoco hay nada escrito sobre ello. Zonas con mayor ionización podría influir positivamente. Pero eso es otro asunto a desarrollar.
Son medicamentos todos para tratar síntomas. Fármacos paliativos.
Los antiinflamatorios no esteroides, también denominados AINE’s están indicados en casos leves. Alivian la inflamación que cursa con dolor. Entre otros, encontramos el ibuprofeno, el naproxeno, etc.; pero la gran mayoría de enfermos de artritis reumatoide, necesitan varios tipos de medicamentos. Puede administrarse algún FARME (Fármacos Modificadores de la Enfermedad). También para evitar efectos secundarios de los mismos, es posible que se administre un protector de estómago o fármacos que ayuden en funciones hepáticas. Será el médico quién decida qué tratamiento prescribe. En cualquier caso, no curan ni corrigen.
Tramadol. Medicamento analgésico que calma reduciendo el efecto de las endorfinas, bloqueando la transmisión del dolor. Sus nombres comerciales son: Adolonta®, Zytram®, Gelotradol®, Dolpar®, Tioner®, Tradonal Retard®. Además, hay preparados que combinan tramadol con paracetamol como son Pontalsic®, Pazital®, Zaldiar®
Acetaminófeno (del grupo paracetamol). Como nombre comercial está Acecat®, Alador®, Antidol®, Apiredol®, Apiretal®, Apiretal flas®, Cupanol®, Dafalgan®, Dolocatil®, Dolocatil infantil®, Dolostop®, Tylenol®, etc.
Propoxifeno. Nombres comerciales: Darvocet®, Darvon®, Darvon-N®, Dolene®
Este tipo de medicamentos son recomendables sólo cuándo el dolor es intenso y su uso es temporal. Tienen severos efectos secundarios; además, crean dependencia. Deben administrase solamente bajo vigilancia médica. Pueden estar presentes en algunas marcas comerciales o de venta como genéricos. Algunos activos son: codeína; fentanilo, hidrocodona, hidromorfona, meperidina, morfina, mxicodona, tramadol, etc. Cada uno de ellos tiene sus propios nombres comerciales.
Son fármacos que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la artritis reumatoide. Pero se debe tener siempre muy presente que los corticoides son elementos sintéticos que desestabilizan todo el sistema endocrino. El paciente debe informarse bien antes de aceptar este tipo de antiinflamatorio por sus muchas consecuencias adversas. Los beneficios a la hora de desinflamar son evidentes en corto espacio de tiempo, pero con consecuencias. El problema son las secuelas, las cuales pueden durar muchos meses después de terminar de consumirlo.
Otra de las consecuencias de un consumo prolongado de corticoides, es su acción hormonal. la consecuencia es que reducen y hasta detienen la capacidad del cuerpo de producir de manera natural dichas hormonas. Si los toma y decide dejar de tomarlos, la reducción de su ingesta deberá estar supervisada por un profesional de la salud. Será lentamente hasta conseguir dejarlos totalmente. Hay que tener en cuenta, que el cuerpo necesitará algún tiempo para normalizar la producción natural de cortisol.
Los antirreumáticos (FARME) pueden formar parte del tratamiento para muchas personas. Son los fármacos diseñados para aliviar los síntomas de la artritis reumatoide al tiempo que modifican su proceso. En muchos casos son capaces de prevenir las deformaciones. También de conseguir que el paciente no llegue a estar incapacitado.
Leflunomida: Arava®; D-penicilamina: Depen®, Cuprimine®; Azatioprina: Imuran®; Ciclosporina: Neoral®, Sandimmune®; Minociclina: Minocin®, Dynacin®; Tofacitinib: Xeljanz®.
Fuente:
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