El climaterio masculino puede acompañarse de cambios hormonales, físicos, sexuales y emocionales asociados a la edad.
L&S.- La andropausia o climaterio masculino es el nombre con el que se describen una serie de cambios físicos, sexuales, hormonales y emocionales que algunos hombres pueden experimentar al avanzar la edad.
También se utiliza popularmente la expresión “menopausia masculina”. No es una menopausia en sentido estricto, porque en el hombre no existe un cese brusco y definitivo de la función reproductiva comparable al que ocurre en la mujer. Sin embargo, el climaterio masculino sí puede considerarse, en un sentido vital y biológico amplio, el equivalente masculino de esa transición asociada al envejecimiento reproductivo.
En la mujer, la menopausia o climaterio femenino culmina con el final de la función ovárica reproductiva y de la menstruación. En el hombre, la producción de testosterona y espermatozoides puede continuar durante muchos años y la capacidad de engendrar no desaparece necesariamente.
La principal diferencia, por tanto, está en la forma de producirse el cambio. En la mujer existe un acontecimiento biológico claramente definido. En el hombre, el climaterio masculino suele ser progresivo, variable y mucho menos uniforme.
Para comprender mejor cómo funciona esta hormona y qué significan sus valores, puede consultarse nuestro artículo sobre niveles de testosterona en hombres.
Contenidos
Tradicionalmente, la palabra andropausia se ha utilizado para describir una etapa de la vida masculina en la que pueden aparecer cambios como menor deseo sexual, cansancio, pérdida de fuerza, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo o problemas de erección.
El término climaterio masculino es probablemente más amplio, porque no reduce esta etapa exclusivamente a una hormona. Incluye también cambios físicos, metabólicos, psicológicos, sexuales y sociales asociados al paso de los años.
No todos los hombres atraviesan el climaterio masculino de la misma manera. Algunos apenas perciben cambios y otros pueden presentar síntomas importantes.
Además, muchos de esos síntomas no se deben necesariamente a una disminución de testosterona. Pueden estar relacionados con obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, estrés, depresión, trastornos del sueño, medicamentos, alcohol u otras enfermedades.
El NHS británico explica precisamente que la expresión “menopausia masculina” puede inducir a error si se interpreta como una caída hormonal brusca equivalente a la femenina.
La menopausia femenina y el climaterio masculino no son procesos idénticos, pero ambos pertenecen al envejecimiento sexual y reproductivo.
Comparten algunos elementos:
Pero existen diferencias fundamentales:
Por eso, decir que andropausia y menopausia son exactamente lo mismo sería incorrecto, pero negar que exista un paralelismo biológico y vital también simplificaría demasiado el proceso.
Tenemos además un artículo dedicado específicamente a explicar qué significa realmente la expresión menopausia masculina.
No existe una edad exacta.
Durante años se ha situado el comienzo de la andropausia alrededor de los 40, 45 o 50 años, pero hoy sabemos que no puede establecerse una frontera universal.
Algunos hombres comienzan a notar cambios durante la mediana edad, mientras que otros mantienen durante décadas niveles hormonales adecuados, buena función sexual y una excelente condición física.
La testosterona puede disminuir progresivamente con la edad, pero la velocidad y magnitud de ese descenso varían considerablemente.
Por tanto, cumplir 50 o 60 años no significa automáticamente “entrar en la andropausia”.
La testosterona interviene en numerosos procesos del organismo masculino:
Con la edad puede producirse un descenso progresivo de testosterona, pero no todo descenso es necesariamente patológico.
También existen factores capaces de reducirla independientemente de la edad:
Cuando existe obesidad, por ejemplo, parte del descenso hormonal puede ser reversible al reducir el exceso de grasa corporal.
En nuestro artículo sobre cómo aumentar la testosterona de forma natural analizamos con más detalle el papel del peso, el ejercicio, el sueño, la alimentación y los suplementos.
Los síntomas atribuidos a la andropausia son muy variados.
Cuando existe una verdadera deficiencia de testosterona pueden aparecer:
Otros síntomas tradicionalmente incluidos dentro del climaterio masculino —cansancio, irritabilidad, ansiedad, insomnio o dificultad para concentrarse— son mucho menos específicos.
Pueden aparecer durante esta etapa vital, pero no permiten afirmar por sí solos que exista un déficit de testosterona.
La testosterona participa en el deseo sexual, pero la libido depende de muchos otros factores.
Estrés, ansiedad, depresión, falta de sueño, determinados medicamentos, problemas de pareja, enfermedades metabólicas y otras alteraciones hormonales también pueden reducir el deseo.
Por eso, una disminución de la libido durante el climaterio masculino no debe interpretarse automáticamente como falta de testosterona.
Un déficit hormonal importante puede contribuir a determinados problemas sexuales, pero la disfunción eréctil posee numerosas causas.
Entre ellas se encuentran alteraciones vasculares, diabetes, tabaquismo, enfermedades neurológicas, medicamentos y factores psicológicos.
Puede ampliarse el funcionamiento normal de la erección en nuestros artículos sobre mecanismos fisiológicos de la erección y óxido nítrico y erecciones.
La testosterona contribuye al mantenimiento de la masa muscular.
Sin embargo, la pérdida de músculo que aparece con los años también puede estar relacionada con sedentarismo, menor actividad física, alimentación insuficiente o enfermedades crónicas.
El entrenamiento de fuerza adquiere por ello especial importancia durante el climaterio masculino.
Un hipogonadismo mantenido puede favorecer la pérdida de densidad mineral ósea.
Cuando existen factores de riesgo importantes puede ser conveniente descartar osteopenia u osteoporosis.
La salud ósea masculina merece atención durante el climaterio, aunque tradicionalmente se haya hablado mucho más de osteoporosis en la mujer.
Reducir la andropausia exclusivamente a una cifra hormonal sería quedarse con una parte muy pequeña del fenómeno.
La mediana edad puede coincidir con cambios familiares, laborales, económicos y emocionales importantes.
El hombre puede enfrentarse al envejecimiento de sus padres, cambios en la pareja, hijos que abandonan el hogar, jubilación futura, problemas de salud o una nueva percepción de su propio cuerpo.
Todo esto puede influir en el sueño, el estado de ánimo, la libido y la vida sexual.
Por eso, el concepto de climaterio masculino resulta útil cuando se entiende como una transición vital compleja y no simplemente como “falta de testosterona”.
El exceso de grasa corporal se relaciona con niveles de testosterona más bajos en muchos hombres.
Además, aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión, apnea del sueño y enfermedad cardiovascular.
En estos casos, adelgazar puede mejorar tanto el estado metabólico como el hormonal.
La diabetes tipo 2 puede coexistir con testosterona baja y con problemas de función eréctil.
Por ello, una alteración sexual durante el climaterio masculino puede ser también una oportunidad para revisar glucosa, peso, presión arterial y salud cardiovascular.
Las alteraciones de la tiroides pueden producir cansancio, cambios de peso, alteraciones emocionales y problemas sexuales.
El hipotiroidismo, por ejemplo, puede confundirse con varios síntomas atribuidos popularmente a la andropausia.
La falta de sueño afecta al metabolismo, la energía, el estado de ánimo y el funcionamiento hormonal.
Cuando existe insomnio persistente, conviene tratarlo como un problema propio.
También es importante descartar apnea del sueño cuando existen ronquidos intensos, pausas respiratorias o somnolencia durante el día.
No existe una analítica que diagnostique “andropausia” o “climaterio masculino” como tal.
Cuando los síntomas hacen sospechar un déficit hormonal, se estudian los niveles de testosterona.
La Endocrine Society recomienda diagnosticar hipogonadismo solamente cuando existen síntomas o signos compatibles junto con concentraciones de testosterona inequívoca y persistentemente bajas.
Una testosterona baja debe confirmarse mediante una segunda determinación correctamente realizada, generalmente por la mañana.
Las guías de la European Association of Urology también destacan la importancia de valorar los síntomas, repetir la determinación hormonal y estudiar posibles causas antes de establecer el diagnóstico.
Puede consultarse con más detalle la interpretación de los análisis en nuestro artículo sobre testosterona total, testosterona libre y niveles normales.
Cuando se confirma una deficiencia hormonal hay que investigar su origen.
Puede existir:
Para diferenciarlos pueden estudiarse, entre otras hormonas, LH y FSH.
Por eso, una cifra baja de testosterona no debería conducir automáticamente a iniciar un tratamiento o tomar suplementos.
No existe un único tratamiento para la andropausia porque primero hay que determinar qué está provocando los síntomas.
Según cada caso pueden ser útiles:
La terapia sustitutiva con testosterona puede resultar útil en determinados hombres con hipogonadismo confirmado.
No está indicada simplemente porque alguien haya cumplido cierta edad, note menos energía o tenga una libido menor que a los veinte años.
Antes de comenzar el tratamiento deben valorarse beneficios, riesgos, antecedentes médicos y posibles contraindicaciones.
Además, la testosterona administrada desde fuera puede reducir la producción propia de espermatozoides.
Este punto es especialmente importante porque, a diferencia de la mujer tras la menopausia, el hombre durante el climaterio puede conservar capacidad reproductiva. Por tanto, la fertilidad futura debe tenerse en cuenta antes de iniciar una terapia hormonal.
No.
Pueden utilizarse en determinadas situaciones para tratar problemas de erección, pero no corrigen un déficit de testosterona ni “curan” el climaterio masculino.
La Viagra o sildenafilo actúa sobre mecanismos vasculares implicados en la erección.
Lo mismo ocurre con Virirec crema: puede ser útil en determinadas formas de disfunción eréctil, pero no constituye un tratamiento hormonal.
A lo largo de la historia se han utilizado plantas, raíces y alimentos para favorecer la vitalidad, la resistencia, la fertilidad y la función sexual masculina.
Entre los productos más conocidos se encuentran la maca, el ginseng y el Tribulus terrestris.
Su tradición de uso merece ser recogida, pero conviene distinguir entre uso tradicional, estudios experimentales y evidencia clínica.
La maca andina se utiliza desde hace siglos como alimento y tónico en los Andes y tradicionalmente se ha relacionado con vitalidad y función sexual.
La investigación moderna ha encontrado resultados interesantes sobre deseo sexual. Algunos ensayos han observado mejoría de la libido sin cambios significativos en testosterona.
Por tanto, la maca puede tener interés durante el climaterio masculino en determinados aspectos del bienestar o la sexualidad, aunque no debe presentarse como un sustituto de la terapia hormonal cuando existe un hipogonadismo.
El ginseng rojo posee una larga tradición como tónico para la vitalidad, la resistencia y la función sexual.
Existen además estudios y revisiones sobre su posible utilidad en determinados problemas de erección.
Eso no significa necesariamente que aumente la testosterona, pero sí explica que continúe investigándose dentro de la salud sexual masculina.
Tribulus terrestris también se ha utilizado tradicionalmente para la vitalidad, la fertilidad y el deseo sexual.
Algunos estudios modernos han explorado su posible efecto sobre la función sexual, aunque las revisiones actuales no demuestran de forma sólida que aumente la testosterona de manera fiable.
En nuestro artículo sobre hábitos, alimentos y suplementos relacionados con la testosterona desarrollamos con más detalle la evidencia disponible sobre estas sustancias.
Envejecer no significa necesariamente perder la sexualidad.
Durante el climaterio masculino pueden cambiar el tiempo necesario para alcanzar una erección, la frecuencia de erecciones espontáneas, la recuperación después del orgasmo o la intensidad del deseo.
Estos cambios no significan que la vida sexual haya terminado.
Además, cuando aparecen problemas importantes puede existir una causa tratable: alteraciones vasculares, diabetes, efectos de medicamentos, problemas hormonales, estrés o dificultades emocionales.
La sexualidad durante la madurez también puede transformarse hacia una experiencia menos centrada exclusivamente en el rendimiento y más relacionada con intimidad, comunicación y bienestar.
La andropausia no debería entenderse únicamente como “una caída de testosterona”.
El climaterio masculino puede coincidir con una etapa de cambios profundos: el cuerpo envejece, se modifica la respuesta sexual, cambian las responsabilidades familiares, aparecen nuevas preocupaciones y también puede cambiar la manera en que el hombre se percibe a sí mismo.
Algunos de estos cambios son hormonales. Otros son metabólicos, emocionales, sociales o psicológicos.
Precisamente por eso tiene sentido hablar de climaterio masculino como una transición vital y biológica, aunque no sea idéntica a la menopausia femenina.
No es el final de la virilidad, ni necesariamente de la fertilidad o de la vida sexual. Es otra etapa de la vida en la que merece la pena prestar especial atención al ejercicio, el peso, el sueño, la salud cardiovascular, la alimentación, las relaciones personales y el bienestar emocional.
Sí existe el concepto de andropausia o climaterio masculino para describir determinados cambios asociados a la edad. Sin embargo, no todos los hombres los experimentan de la misma manera y no siempre existe una deficiencia hormonal.
No literalmente. El hombre no presenta un cese brusco de la función reproductiva. Sin embargo, el climaterio masculino puede considerarse un equivalente vital y biológico amplio de la transición que atraviesa la mujer durante el climaterio y la menopausia.
No existe una edad concreta. Algunos cambios pueden aparecer durante la mediana edad, mientras que otros hombres apenas experimentan síntomas incluso a edades avanzadas.
No tiene un comienzo y final claramente delimitados. Los cambios relacionados con el envejecimiento hormonal masculino suelen desarrollarse progresivamente durante años.
Cuando existe testosterona realmente baja pueden aparecer disminución de libido, reducción de erecciones espontáneas, pérdida de masa muscular, aumento de grasa, pérdida ósea y alteraciones reproductivas. El cansancio, el insomnio o los cambios emocionales son mucho menos específicos.
No necesariamente. El déficit de testosterona puede contribuir a algunos problemas sexuales, pero la disfunción eréctil posee numerosas causas diferentes.
Sí. La fertilidad masculina puede disminuir con la edad, pero no existe un final reproductivo universal comparable al que ocurre en la mujer después de la menopausia.
No. La terapia hormonal solo debe utilizarse en situaciones correctamente diagnosticadas y después de valorar beneficios, riesgos y circunstancias individuales.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.
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hola por momentos tengo ratos de calor y bochorno es normal esto
vitaminas para la andropausia
Hola se k tengo la andropausia. .necesito saber k puedo tomar para aminorar que adelgaze y sexualmente por lo pronto estoy bien
Lo mejor???? esto: http://www.tienda-online.lineaysalud.com/es/maca-andina/9881-maca-roja-y-negra-organica-premium-800-m-6752039034009.html