L&S.- La enfermedad de Peyronie es una alteración adquirida del pene causada por la formación de tejido fibroso en la túnica albugínea, la cubierta resistente que rodea los cuerpos cavernosos. Para algunos hombres, la primera señal es una nueva curvatura durante la erección; otros notan antes una zona dura bajo la piel, dolor, pérdida de longitud o un estrechamiento que modifica la forma que el pene tenía anteriormente.
Una pequeña curvatura no significa necesariamente que exista esta enfermedad. Muchos hombres tienen desde siempre cierta inclinación o asimetría y nunca les ocasiona ningún problema. Lo que hace pensar en la enfermedad de Peyronie es, sobre todo, que aparezca un cambio adquirido: el pene comienza a curvarse más, surge una placa palpable, aparece dolor o cambia progresivamente su forma.
Cuando alguien se pregunta “¿cómo saber si tengo Peyronie?”, la respuesta no depende de un único signo. El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica, la exploración realizada por el urólogo y, cuando resulta necesario, en pruebas de imagen como la ecografía.
Enfermedad de Peyronie: principales síntomas
Contenidos
La enfermedad de Peyronie puede manifestarse de maneras bastante diferentes. Los síntomas pueden aparecer en un periodo relativamente corto o desarrollarse gradualmente durante meses, y no es necesario presentar todos ellos para que exista la enfermedad.
- Curvatura nueva o progresiva. Puede dirigirse hacia arriba, hacia abajo o hacia cualquiera de los lados.
- Placa o zona endurecida. Puede notarse bajo la piel una banda, un nódulo o un área más firme.
- Dolor. Es más frecuente durante la fase activa y suele aparecer especialmente con la erección, aunque algunos hombres pueden sentir molestias también en reposo.
- Acortamiento. La fibrosis puede impedir que el pene alcance durante la erección la longitud que tenía anteriormente.
- Estrechamiento o deformidad. Además de una curva, puede aparecer una depresión localizada, una zona más estrecha o una forma denominada “reloj de arena”.
- Dificultad para mantener relaciones sexuales. Las deformidades importantes pueden dificultar o incluso impedir la penetración.
- Problemas de erección. Algunos hombres presentan además impotencia o disfunción eréctil.
¿Una curvatura significa siempre enfermedad de Peyronie?
No. Esta diferencia es importante porque existe también una curvatura congénita o anatómica que puede estar presente desde las primeras erecciones y mantenerse prácticamente igual durante muchos años.
En la enfermedad de Peyronie suele haber un cambio respecto a la anatomía anterior. Un pene que antes era prácticamente recto comienza a curvarse, se acorta, desarrolla una zona más estrecha o presenta una deformidad que antes no existía. También puede aparecer dolor o una placa palpable.
En Línea y Salud explicamos con más detalle estas diferencias en el artículo dedicado al pene torcido o curvo y la enfermedad de Peyronie.
¿Cómo saber si tengo la enfermedad de Peyronie?
No existe una prueba doméstica que confirme por sí sola el diagnóstico, pero sí determinadas señales que justifican una consulta. Una nueva curvatura, una zona dura que antes no existía, dolor durante las erecciones, pérdida de longitud o un cambio progresivo en la forma son razones suficientes para pedir valoración.
No es necesario esperar hasta que la deformidad sea muy pronunciada o resulte imposible mantener relaciones sexuales. Conocer pronto qué está ocurriendo permite registrar la evolución y distinguir una enfermedad todavía activa de una deformidad que ya se ha estabilizado.
Tampoco resulta útil intentar establecer el diagnóstico comparándose con fotografías encontradas en internet. La enfermedad de Peyronie puede adoptar formas muy distintas y dos hombres con curvaturas aparentemente semejantes pueden tener placas, función eréctil y evolución completamente diferentes.
Qué es la placa de la enfermedad de Peyronie
En textos antiguos se describía con frecuencia esta lesión como un “queloide”. Hoy sabemos que esa comparación no es exacta. Un queloide es un tipo particular de cicatriz que aparece en la piel, mientras que la placa característica de Peyronie es una zona de fibrosis de la túnica albugínea.
Ese tejido es más rígido y menos elástico que el tejido circundante y, en algunos pacientes, puede desarrollar calcificaciones. Cuando se produce una erección, la parte sana de la túnica se expande mientras que la zona fibrosada lo hace mucho menos. Esa diferencia de elasticidad explica la curvatura, el estrechamiento o parte de la pérdida de longitud.
¿La placa siempre puede palparse?
En muchos hombres el urólogo puede identificar la placa mediante palpación, pero no ocurre necesariamente en todos. Algunas lesiones son pequeñas, profundas o se encuentran en localizaciones que hacen más difícil reconocerlas únicamente con los dedos.
Por ese motivo, que no se palpe claramente una placa no excluye de forma automática la enfermedad de Peyronie. Si la historia clínica y la deformidad hacen sospecharla, una prueba de imagen puede aportar información adicional.
Cómo se diagnostica la enfermedad de Peyronie
El diagnóstico suele comenzar con una conversación detallada. El urólogo preguntará cuándo apareció el cambio, si la curvatura continúa aumentando, si existe dolor, si ha disminuido la longitud del pene, si las relaciones sexuales resultan difíciles y cómo es actualmente la calidad de las erecciones.
Después se realiza una exploración del pene en estado flácido para buscar placas, zonas endurecidas, deformidades o cambios en los tejidos. En muchos pacientes, la historia clínica y la exploración física permiten establecer el diagnóstico sin necesidad de realizar numerosas pruebas.
Las guías urológicas consideran especialmente importante documentar la deformidad y valorar cómo afecta a la función sexual, porque la gravedad de la enfermedad de Peyronie no depende únicamente del número de grados de curvatura.
Por qué el urólogo puede pedir fotografías de la erección
La deformidad producida por Peyronie se aprecia mucho mejor durante la erección. Por eso el especialista puede pedir al paciente fotografías tomadas en casa desde distintos ángulos para poder valorar la dirección y el grado aproximado de la curvatura.
Estas imágenes también permiten observar deformidades que no son una simple curva, como estrechamientos, depresiones laterales o la conocida forma de reloj de arena.
Cuando se utilizan fotografías para controlar la evolución de la enfermedad de Peyronie, conviene tomarlas en condiciones parecidas para que la comparación sea útil. Naturalmente, deben conservarse siempre de manera privada y segura.
Ecografía en la enfermedad de Peyronie
La ecografía puede ayudar a localizar y caracterizar la placa. Permite visualizar zonas de fibrosis, valorar su extensión y detectar calcificaciones que no siempre resultan evidentes mediante la exploración física.
Los estudios sobre imagen peneana muestran que la ecografía puede proporcionar información objetiva sobre la localización y las características de las placas, aunque no todos los pacientes necesitan esta prueba para recibir el diagnóstico.
La presencia de calcificación puede sugerir una lesión más madura, pero una imagen nunca debe interpretarse de forma aislada. El tiempo de evolución, el dolor y la estabilidad de la deformidad continúan siendo datos fundamentales.
¿Qué diferencia hay entre ecografía y ecografía Doppler?
La ecografía convencional permite estudiar los tejidos y visualizar la placa. La ecografía Doppler añade información sobre el flujo sanguíneo que entra y sale del pene.
Esta valoración puede resultar especialmente útil cuando la enfermedad de Peyronie se acompaña de dificultad para conseguir o mantener una erección. De esta forma, el médico puede investigar si existen además alteraciones vasculares que estén contribuyendo a la disfunción eréctil.
En determinadas exploraciones puede inducirse una erección mediante una inyección intracavernosa para observar la deformidad y estudiar el funcionamiento vascular en condiciones más próximas a una erección completa.
¿Hace falta una resonancia magnética?
No suele ser una prueba habitual para diagnosticar la enfermedad de Peyronie. En la mayoría de los pacientes la historia clínica, la exploración y, cuando se considera necesario, la ecografía proporcionan información suficiente.
La resonancia magnética puede reservarse para circunstancias especiales o casos difíciles de caracterizar, pero no forma parte del estudio rutinario de todos los hombres con esta enfermedad.
La enfermedad de Peyronie no siempre produce dolor
Uno de los errores frecuentes es pensar que Peyronie tiene que doler necesariamente. El dolor es relativamente habitual durante la fase activa, especialmente durante las erecciones, pero algunos hombres presentan una deformidad evidente sin dolor.
Además, las molestias suelen disminuir con el tiempo en muchos pacientes aunque la curvatura permanezca. Por tanto, que desaparezca el dolor no significa que también haya desaparecido la placa.
Del mismo modo, una deformidad nueva y progresiva merece valoración aunque sea completamente indolora.
La curvatura tampoco es siempre la primera señal
Para algunos hombres, la primera manifestación de la enfermedad de Peyronie consiste en notar una pequeña zona dura antes de observar una modificación importante durante la erección. Otros perciben primero que el pene parece más corto o que ha aparecido una zona estrecha.
Esto explica por qué no existe una única imagen característica que permita reconocer todos los casos. La presentación depende de la localización, extensión y distribución de la fibrosis.
¿Puede haber varias placas?
Sí. Algunos hombres presentan una sola zona fibrosa, mientras que en otros pueden existir varias áreas afectadas. Cuanto más compleja sea la distribución de la fibrosis, más compleja puede ser también la deformidad.
Por ejemplo, puede existir una curvatura acompañada de estrechamiento, una depresión lateral o pérdida de volumen en alguna zona. El médico debe valorar la deformidad completa y no únicamente el ángulo de la curva.
¿La enfermedad de Peyronie puede acortar el pene?
Sí. La fibrosis puede impedir que una parte de la túnica albugínea se estire con normalidad y hacer que el pene alcance menos longitud durante la erección.
Este acortamiento preocupa especialmente a algunos pacientes y resulta útil registrarlo desde el comienzo, porque la longitud también puede influir posteriormente en la elección del tratamiento.
La tracción peneana se ha investigado precisamente por su capacidad para producir remodelación mecánica y ayudar a conservar o recuperar parte de la longitud en determinados pacientes. Esta cuestión la explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre masajes, jelqing y remodelación mecánica en Peyronie.
Enfermedad de Peyronie y problemas de erección
La enfermedad de Peyronie puede acompañarse de disfunción eréctil, aunque no siempre existe un único mecanismo responsable. Algunos hombres ya presentaban factores vasculares antes de desarrollar la fibrosis; en otros influyen la deformidad, el dolor o el miedo a que una relación sexual resulte difícil.
La ansiedad también puede intervenir. Anticipar dolor, preocuparse continuamente por la curvatura o temer la reacción de la pareja puede interferir en una respuesta sexual que antes se producía con normalidad.
Por eso una valoración completa debe estudiar por separado la deformidad y la función eréctil. No todo problema de erección en un hombre con Peyronie está causado exclusivamente por la placa.
Fase activa y fase estable de la enfermedad de Peyronie
Durante la fase activa la enfermedad todavía está evolucionando. Puede existir dolor y la curvatura, el acortamiento o la deformidad pueden cambiar a lo largo de varios meses.
Con el tiempo puede alcanzarse una fase estable en la que la forma deja de cambiar durante un periodo suficientemente prolongado y el dolor suele haber disminuido o desaparecido.
Esta diferencia es importante porque condiciona algunas decisiones terapéuticas. Las causas, factores de riesgo y evolución están desarrollados en nuestro artículo sobre la evolución y los factores de riesgo de la enfermedad de Peyronie.
¿La enfermedad de Peyronie puede desaparecer sola?
El dolor puede mejorar espontáneamente a medida que la enfermedad se estabiliza. Sin embargo, una reducción importante y espontánea de una curvatura ya establecida es bastante menos frecuente.
Por eso conviene separar dos situaciones que a veces se confunden: que termine la fase dolorosa y que desaparezca la deformidad. Una cosa no implica necesariamente la otra.
En el artículo dedicado a si la enfermedad de Peyronie tiene cura analizamos con más detalle las posibilidades de mejoría, la paciencia que requieren los tratamientos conservadores y cuándo puede plantearse una intervención.
Cuándo conviene acudir al urólogo
Conviene consultar cuando aparece una curvatura nueva, una placa o endurecimiento, dolor durante las erecciones, pérdida de longitud, estrechamiento o cualquier cambio que empiece a dificultar las relaciones sexuales.
También merece valoración una deformidad que lleva tiempo presente pero comienza a preocupar, cambia de aspecto o afecta a la seguridad personal o a la vida íntima.
No es necesario esperar hasta que la situación sea grave. Para un urólogo, examinar una curvatura, una placa o un problema de erección forma parte normal de su actividad profesional.
Diagnosticar la enfermedad de Peyronie no obliga a tratarla inmediatamente
Recibir el diagnóstico no significa que haya que empezar automáticamente un tratamiento ni, mucho menos, que haya que operarse. Existen casos leves y estables en los que puede ser suficiente realizar seguimiento, especialmente si no hay dolor importante, la función eréctil es buena y la deformidad no dificulta las relaciones.
En otros pacientes sí puede resultar conveniente iniciar una estrategia conservadora o estudiar otras posibilidades. La decisión depende de la fase de la enfermedad, la gravedad de la deformidad, la función eréctil y las prioridades del propio hombre.
Las diferentes alternativas están desarrolladas en nuestro artículo específico sobre tratamientos de la enfermedad de Peyronie.
Qué ha cambiado en nuestro conocimiento de la enfermedad de Peyronie
La primera versión de este artículo se publicó cuando existía mucha menos información divulgativa sobre esta enfermedad. Con los años se han podido precisar mejor algunas explicaciones que entonces se utilizaban de manera habitual.
Hoy sabemos que la placa no debe describirse simplemente como un queloide, que no todos los pacientes tienen dolor y que la evolución natural es bastante más variable de lo que puede parecer.
También contamos con mejores métodos para documentar la deformidad y estudiar la función eréctil. La ecografía de alta resolución y el Doppler pueden añadir información sobre placas, calcificaciones y circulación cuando el caso lo requiere.
La enfermedad de Peyronie no es una condena
Encontrar una placa o descubrir que el pene está cambiando de forma puede resultar alarmante. Sin embargo, recibir un diagnóstico de enfermedad de Peyronie no significa que la vida sexual haya terminado.
Hay hombres con deformidades pequeñas que apenas necesitan intervención y otros que consiguen mejoras importantes mediante distintos tratamientos. Incluso cuando existe una curvatura considerable hay alternativas que pueden estudiarse antes de tomar decisiones definitivas.
Y si lo que pesa no es solamente la deformidad física sino la vergüenza, la ansiedad o el miedo a hablar del problema con la pareja, también hemos dedicado un artículo específico a cómo afrontar Peyronie y su impacto emocional.
Referencias
- European Association of Urology. Guidelines on Sexual and Reproductive Health: Penile Curvature and Peyronie’s Disease.
- McCauley JF, Dean RC. Diagnostic utility of penile ultrasound in Peyronie’s disease. World Journal of Urology.
- US Imaging in Peyronie’s Disease. Journal of Clinical Imaging Science.
- Ultrasound in patients affected with Peyronie’s disease.
- The role of imaging in the diagnosis and management of Peyronie’s disease.
- Ultrasound Elastography as a Diagnostic Tool for Peyronie’s Disease: A State-of-the-Art Review.
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. Si aparece una nueva curvatura, una placa, dolor o un cambio importante en la erección, conviene consultarlo con un urólogo.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.


Tengo la enfermedad de peyronie desde hace 20 años. No me duele, pero me acompleja. Voy a comprarme un aparato de Jes Extender y las pastillas para ver si así, consigo enderezar aunque sea un poco. Vale la pena. El médico me aconseja operarme, pero no contemplo como buena esa opinion.