L&S.- Las agujetas después del ejercicio son el dolor y la rigidez muscular que suelen aparecer varias horas después de realizar una actividad física más intensa o diferente de la habitual. En medicina se conocen como dolor muscular de aparición tardía o DOMS, por sus siglas en inglés.
Son especialmente frecuentes cuando se realizan ejercicios nuevos, se aumenta bruscamente la intensidad o se practican movimientos con una importante fase excéntrica, es decir, cuando el músculo se alarga mientras soporta tensión, como ocurre al bajar escaleras, descender una pendiente o controlar el descenso de una pesa.
Por qué aparecen las agujetas después del ejercicio
Contenidos
Las agujetas no tienen una única causa completamente establecida. Actualmente se consideran consecuencia de una combinación de cambios producidos por un esfuerzo poco habitual, entre ellos pequeñas alteraciones estructurales en el tejido muscular y una respuesta inflamatoria posterior que aumenta la sensibilidad de las terminaciones nerviosas.
Por eso el dolor no suele aparecer durante el ejercicio, sino horas después. Puede acompañarse de rigidez, sensibilidad al tocar el músculo y una disminución temporal de la fuerza o del rango de movimiento. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Las agujetas no se deben al ácido láctico
Durante muchos años se afirmó que el dolor aparecía porque el ácido láctico producido durante el ejercicio se cristalizaba dentro del músculo. Esa explicación se considera hoy incorrecta.
El lactato generado durante el ejercicio se elimina y reutiliza mucho antes de que aparezcan las agujetas. Por tanto, no existen esos supuestos cristales responsables del dolor.
Este mito también se confundía con otros problemas musculares. Los calambres o rampas musculares, por ejemplo, son contracciones involuntarias y dolorosas y no deben confundirse con el dolor muscular tardío de las agujetas.
Cuándo aparecen y cuánto duran
Las agujetas suelen comenzar entre varias horas y el día siguiente al ejercicio, y normalmente alcanzan su máxima intensidad entre las 24 y 72 horas posteriores.
A partir de ahí suelen disminuir progresivamente y desaparecer en unos días. La duración depende de la intensidad del ejercicio, del tipo de movimiento realizado y de la adaptación previa de la persona.
Cuando repetimos de forma progresiva un ejercicio al que no estamos acostumbrados, el organismo suele adaptarse y las agujetas posteriores tienden a ser menos intensas.
¿Tener agujetas significa que el entrenamiento ha sido bueno?
No. Las agujetas indican principalmente que el músculo ha recibido un estímulo al que no estaba completamente acostumbrado.
Un entrenamiento puede ser eficaz sin provocar dolor posterior y, del mismo modo, sufrir unas agujetas intensas no significa necesariamente que se haya entrenado mejor.
Esto es especialmente importante en el entrenamiento de fuerza, donde progresar no requiere buscar deliberadamente dolor muscular después de cada sesión.
Qué hacer para aliviar las agujetas del ejercicio
En la mayoría de los casos las agujetas desaparecen por sí solas y no necesitan tratamiento.
El movimiento suave, caminar o realizar una actividad ligera puede hacer que algunas personas se sientan mejor, aunque no necesariamente acelera la recuperación del tejido.
El masaje, determinadas técnicas de frío o calor y otras intervenciones pueden disminuir temporalmente la sensación de dolor en algunas personas, pero reducir el dolor no equivale necesariamente a haber completado la recuperación muscular. La evidencia sobre muchas de estas estrategias es variable. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
¿Conviene estirar cuando tenemos agujetas?
Un estiramiento suave puede resultar agradable y ayudar a disminuir la sensación de rigidez, pero los estiramientos por sí solos no han demostrado prevenir o eliminar las agujetas de forma consistente.
Cuando el músculo está dolorido no conviene realizar estiramientos intensos ni movimientos forzados con la intención de “romper” las agujetas.
Alimentación, hidratación y recuperación
No existe un alimento capaz de hacer desaparecer las agujetas de forma inmediata. Una alimentación suficiente y variada proporciona energía, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales necesarios para los procesos normales de reparación y adaptación.
También es importante mantener una hidratación adecuada, especialmente cuando el ejercicio ha sido largo o se ha realizado con calor. Puedes ampliar esta parte en nuestra guía sobre alimentación deportiva.
El descanso, el sueño y una correcta gestión de las cargas forman igualmente parte del proceso. En recuperación deportiva explicamos cómo combinar estos factores después del esfuerzo.
¿Sirven la vitamina C, la bromelina o el harpagofito?
Se han estudiado numerosos suplementos, alimentos y productos vegetales para intentar reducir el dolor muscular después del ejercicio. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que la vitamina C, la bromelina o el harpagofito sean un tratamiento específico y fiable para eliminar las agujetas.
Una dieta equilibrada puede aportar vitamina C y otros compuestos necesarios para el organismo, pero no es necesario recurrir a suplementos simplemente por tener agujetas.
Cómo prevenir agujetas del ejercicio muy intensas
No siempre es posible evitar por completo las agujetas, especialmente cuando comenzamos una actividad nueva. Sin embargo, podemos reducir su intensidad evitando aumentos bruscos del volumen o la intensidad del entrenamiento.
La mejor estrategia suele ser una progresión gradual: empezar con cargas asumibles y permitir que el organismo se adapte antes de aumentar considerablemente el esfuerzo.
Esto no significa que haya que evitar cualquier molestia muscular, sino que el dolor intenso no debería convertirse en el objetivo del entrenamiento.
Cuándo el dolor después del ejercicio no son simples agujetas
Las agujetas habituales producen dolor y rigidez, pero van mejorando progresivamente.
Conviene consultar cuando el dolor es muy intenso, aparece hinchazón importante, existe debilidad marcada, incapacidad para mover una extremidad, fiebre, orina muy oscura o los síntomas empeoran en lugar de mejorar.
Estos signos pueden indicar una lesión u otro problema diferente del dolor muscular habitual después del ejercicio.
Preguntas frecuentes sobre las agujetas
¿Las agujetas son microrroturas musculares?
El ejercicio poco habitual puede producir alteraciones microscópicas en el tejido muscular, pero las agujetas no se explican únicamente por “microrroturas”. También intervienen procesos inflamatorios y cambios en la sensibilidad al dolor.
¿Es bueno entrenar con agujetas?
Depende de su intensidad. Con molestias leves puede realizarse actividad suave o entrenar otros grupos musculares. Si el dolor limita el movimiento o la fuerza, conviene reducir la carga y dejar tiempo para recuperarse.
¿Las agujetas desaparecen haciendo más ejercicio?
El movimiento suave puede reducir temporalmente la sensación de rigidez, pero no hace desaparecer de inmediato el proceso que las provoca.
¿El agua con azúcar sirve para las agujetas?
No. Es otro remedio tradicional relacionado con la antigua teoría del ácido láctico y no existe una razón fisiológica para utilizarlo como tratamiento específico.
¿Cuánto tardan en desaparecer?
Lo habitual es que mejoren progresivamente en pocos días. Si persisten, empeoran o se acompañan de síntomas anormales conviene valorar otra causa.
Las agujetas del ejercicio forman parte de la adaptación, pero no son el objetivo
Las agujetas después del ejercicio son frecuentes cuando sometemos al músculo a un esfuerzo al que todavía no está acostumbrado. Generalmente son transitorias y disminuyen a medida que el organismo se adapta.
No necesitamos perseguir el dolor para progresar. Un entrenamiento bien planificado busca mejorar la capacidad física mediante estímulos progresivos y una recuperación suficiente, no demostrar su eficacia por lo mucho que duelan los músculos al día siguiente.
Fuentes y referencias
American College of Sports Medicine. Delayed Onset Muscle Soreness (DOMS).
Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración médica. Un dolor intenso, persistente o acompañado de otros síntomas después del ejercicio puede requerir evaluación profesional.

