L&S.- El taichi tiene algo curioso: visto desde fuera parece que apenas ocurre nada. Una persona desplaza lentamente el peso de una pierna a otra, mueve los brazos, gira el cuerpo, respira. Sin saltos, sin carreras, sin grandes esfuerzos aparentes. Y, sin embargo, piernas, equilibrio, coordinación, atención y respiración están trabajando al mismo tiempo.
Eso explica parte de su atractivo. El taichi permite mover el cuerpo sin pelearse con él y puede adaptarse a personas muy diferentes: desde alguien que busca una actividad tranquila hasta quien quiere conservar movilidad y equilibrio con el paso de los años.
¿Qué es el taichi?
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El taichi —también escrito tai chi y conocido tradicionalmente como tai chi chuan o taijiquan— nació en China como un arte marcial. Con el tiempo, su práctica se ha extendido por todo el mundo y hoy muchas personas lo practican principalmente como una forma de ejercicio, atención corporal y bienestar.
Sus movimientos suelen realizarse despacio y de manera continua. El peso pasa de una pierna a otra, el tronco gira, los brazos acompañan y la respiración sigue el movimiento. Las diferentes posiciones se enlazan formando secuencias que, cuando se observan desde fuera, casi parecen una coreografía.
Pero la lentitud engaña. Mantener el control mientras cambia el apoyo obliga a trabajar las piernas, la estabilidad y la coordinación. No se trata simplemente de mover los brazos despacio.
¿Para qué sirve esta disciplina?
Una de sus características más interesantes es que reúne capacidades que muchas veces entrenamos por separado. Mientras practicamos estamos trabajando equilibrio, movilidad, coordinación, control postural y fuerza de las piernas, al tiempo que mantenemos la atención sobre lo que estamos haciendo.
Además, el taichi puede considerarse una forma de ejercicio aeróbico de intensidad generalmente ligera o moderada. Aunque sus movimientos sean lentos, se practican de forma continuada y movilizan grandes grupos musculares. La intensidad dependerá del estilo, la profundidad de las posturas, la duración y la condición física de quien lo practica.
La investigación sobre taichi ha estudiado especialmente su relación con el equilibrio y las caídas en personas mayores. También se ha investigado en calidad de vida, función física, estrés y algunas situaciones de dolor, aunque los resultados no son iguales para todos los problemas ni convierten al taichi en un tratamiento para cualquier enfermedad.
Quizá su ventaja más sencilla sea otra: es una actividad que puede mantenerse durante mucho tiempo porque no exige empezar estando en forma.
Taichi, equilibrio y prevención de caídas
Caminar parece automático hasta que observamos todo lo que hacemos para no caernos: trasladamos el peso, sostenemos durante instantes el cuerpo sobre una sola pierna, corregimos pequeños desequilibrios y nos adaptamos continuamente al suelo.
El taichi juega precisamente con esos cambios. Muchas secuencias obligan a trasladar lentamente el peso de un lado al otro y a controlar dónde está el centro de gravedad antes de dar el siguiente paso.
Por eso el equilibrio es uno de los aspectos mejor estudiados de esta práctica. Revisiones científicas han encontrado que determinados programas de taichi pueden reducir el riesgo de caídas en personas mayores, especialmente cuando se practican con regularidad.
No significa que una persona deje de poder caerse por practicarlo. Significa que estamos entrenando algunas de las capacidades que necesitamos precisamente para mantenernos de pie y reaccionar mejor cuando perdemos estabilidad.
Las piernas trabajan más de lo que parece
A primera vista puede parecer un ejercicio muy suave. Pero prueba a flexionar ligeramente las rodillas y trasladar el peso de una pierna a otra muy despacio, sin dejarte caer sobre ninguna de ellas.
Al cabo de unos minutos empiezas a descubrir músculos que desde fuera no parecían estar haciendo gran cosa.
El trabajo depende de la profundidad de las posiciones y del estilo practicado, pero las piernas participan continuamente. Esa combinación de fuerza, control y equilibrio resulta especialmente interesante conforme cumplimos años.
Taichi y respiración
La respiración acompaña los movimientos y ayuda a mantener la atención en el cuerpo. No hace falta respirar de una manera forzada ni obsesionarse con hacerlo perfectamente desde la primera clase.
Al principio ya hay bastante trabajo intentando recordar dónde va un pie mientras los brazos parecen haber decidido hacer otra cosa.
Con la práctica, movimiento y respiración empiezan a coordinarse. Esa atención sostenida puede contribuir a la sensación de calma que muchas personas describen después de una sesión.
Taichi y estrés: cuando la cabeza tiene que quedarse donde está el cuerpo
Una de las peculiaridades del taichi es que resulta difícil practicarlo pensando completamente en otra cosa.
Hay que saber dónde está el peso, hacia dónde gira la cintura, qué brazo avanza y qué pierna queda libre. Durante un rato, la cabeza tiene trabajo suficiente con permanecer allí.
Esa combinación de movimiento lento, respiración y atención explica que el taichi se estudie también como una práctica de movimiento meditativo. Algunos estudios encuentran efectos favorables sobre bienestar psicológico, estrés o ansiedad, aunque existe bastante variación entre programas y poblaciones estudiadas.
No hace falta convertirlo por ello en una terapia ni atribuirle poderes extraordinarios. A veces disponer de un rato en el que cuerpo y cabeza hacen la misma cosa ya es bastante.
Taichi para personas mayores
Esta es probablemente una de las aplicaciones más interesantes del taichi, y también una de las que más interés despierta entre quienes buscan información para empezar.
Con la edad podemos perder fuerza muscular, velocidad de reacción y equilibrio. Pero cumplir años no significa que tengamos que dejar de entrenar esas capacidades. Precisamente significa que conviene conservarlas.
El taichi tiene varias ventajas: puede practicarse con movimientos pequeños, no necesita saltos, permite regular la amplitud de las posiciones y trabaja de forma continua la transferencia del peso.
Eso tampoco significa que sea una actividad exclusiva de personas mayores. El taichi es un arte marcial practicado por personas de todas las edades y algunos estilos y posiciones pueden resultar físicamente bastante exigentes.
¿Se puede practicar taichi en silla?
Sí. Existen adaptaciones para personas que tienen dificultades para permanecer de pie, problemas importantes de equilibrio o movilidad reducida.
Sentarse permite trabajar movimientos de brazos y tronco, coordinación, respiración y atención sin exigir el mismo control de las piernas.
Pero conviene hacer una distinción importante: si una persona puede practicar de pie con seguridad, no hay motivo para sentarla simplemente porque tenga 60, 70 u 80 años. Las piernas y el equilibrio necesitan seguir utilizándose.
La silla es una adaptación cuando hace falta, no una obligación que llegue con la fecha de nacimiento.
Taichi para principiantes: cómo empezar
No hace falta aprender una secuencia completa el primer día. De hecho, una buena iniciación puede empezar con algo mucho más sencillo: aprender a colocarse, relajar las rodillas y trasladar el peso de una pierna a otra sin prisas.
Después aparecen los pasos, los giros y los movimientos de brazos.
Al principio es normal sentirse algo torpe. El profesor parece mover todo a la vez mientras uno intenta averiguar qué demonios está haciendo su pie izquierdo. Forma parte del aprendizaje.
La coordinación se construye precisamente practicando.
¿Qué es el taichi caminando?
En los últimos tiempos se ha popularizado la expresión tai chi walking o taichi caminando. No se trata simplemente de salir a caminar muy despacio.
Se utilizan principios propios de la práctica, como prestar atención al apoyo, trasladar el peso de manera controlada, liberar una pierna antes de avanzar y colocar el pie conscientemente.
Puede emplearse como ejercicio para aprender transferencias de peso y coordinación y también como preparación para movimientos más complejos.
Eso no convierte cualquier paseo lento en taichi. Caminar sigue siendo una actividad magnífica por derecho propio y no necesita otro nombre para ser saludable.
¿Se puede aprender en casa?
Es posible aprender movimientos básicos mediante clases grabadas o sesiones online, especialmente si no tenemos acceso a un profesor cerca.
Sin embargo, al principio una clase presencial tiene una ventaja importante: alguien puede ver cosas que nosotros no vemos. Una rodilla que gira demasiado, el peso mal colocado o una postura que creemos estar copiando perfectamente pueden pasar inadvertidos cuando practicamos solos.
Una combinación razonable puede ser aprender las bases con un profesor y utilizar después la práctica en casa para repetirlas.
¿Es lo mismo taichi que yoga?
No. Ambos pueden utilizar movimientos lentos, respiración y atención, pero proceden de tradiciones diferentes y organizan el movimiento de forma distinta.
En el yoga tienen gran protagonismo las posturas o asanas, aunque existen muchos estilos. En taichi predominan las transiciones continuas, los cambios de peso y las secuencias enlazadas.
Tampoco hace falta elegir un ganador. Una persona puede sentirse cómoda con una práctica y otra preferir la otra.
¿Es lo mismo taichi que Pilates?
Tampoco. El método Pilates utiliza ejercicios destinados especialmente al control corporal, estabilidad, fuerza y movilidad, realizados en suelo o con aparatos.
El taichi conserva en cambio la estructura de un arte marcial: desplazamientos, cambios de dirección, transferencia del peso y secuencias continuas.
Los tres —yoga, Pilates y taichi— pueden compartir algunas consecuencias, como mejorar control corporal o movilidad, pero no son tres nombres para hacer lo mismo.
¿Es seguro practicar esta disciplina?
En general se considera una actividad de bajo impacto y adaptable, pero bajo impacto no significa riesgo cero.
Una posición demasiado baja puede cargar rodillas o caderas; un giro mal realizado puede resultar incómodo; y una persona con problemas importantes de equilibrio puede necesitar apoyo o supervisión al comenzar.
La regla más sensata es sencilla: empezar con movimientos pequeños, aumentar progresivamente y adaptar la práctica a las capacidades reales de cada persona.
Si existen lesiones importantes, dolor persistente, mareos, problemas neurológicos o dificultades graves de equilibrio, conviene consultar qué movimientos son adecuados antes de comenzar.
Preguntas frecuentes sobre el taichi
¿Hay una edad adecuada para empezar taichi?
No. Puede comenzar a practicarse a edades muy diferentes. Lo importante es adaptar la dificultad, amplitud y duración de los movimientos a cada persona.
¿Hace falta estar en forma?
No. Un principiante puede comenzar con movimientos muy sencillos y progresar poco a poco.
¿El taichi sirve para adelgazar?
Es actividad física y supone gasto energético, pero no destaca por consumir grandes cantidades de calorías. Su interés está más en el movimiento, equilibrio, coordinación y continuidad de la práctica.
¿Cuántos días por semana conviene practicar?
La regularidad importa más que hacer sesiones muy largas de manera ocasional. Para empezar pueden resultar útiles varias sesiones cortas a la semana, ajustadas a la condición física y al aprendizaje.
¿Taichi y tai chi son lo mismo?
Sí. Son formas diferentes de escribir en español el nombre de la misma práctica. También pueden encontrarse las denominaciones tai chi chuan y taijiquan.
Empezar sin tener que demostrar nada
Quizá una de las cosas más agradables del taichi sea precisamente que no parece tener prisa.
No exige correr más que nadie, levantar más peso ni llegar más lejos. Al principio basta con descubrir algo tan sencillo —y a veces tan olvidado— como dónde tenemos realmente el peso cuando estamos de pie.
Después viene un paso. Luego otro. Los brazos empiezan a acompañar, el cuerpo gira y poco a poco aquello que parecía una sucesión imposible de movimientos empieza a tener sentido.
Y mientras aprendemos la forma ocurre algo bastante menos exótico y quizá más importante: seguimos moviéndonos, seguimos aprendiendo y seguimos utilizando el cuerpo que tenemos.
Referencias
Tai Chi: What You Need To Know – National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH)
Exercise for preventing falls in older people living in the community – Cochrane
Última revisión: septiembre de 2026.
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Acerca de Beatriz
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Rey Juan Carlos y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

