L&S.- El sistema nervioso somático forma parte del sistema nervioso periférico y participa principalmente en dos grandes tareas: llevar información sensorial hacia el sistema nervioso central y permitir el control voluntario de la musculatura esquelética. Gracias a él podemos sentir una caricia, notar dolor, saber dónde están nuestras extremidades y mover voluntariamente brazos, piernas, manos o rostro.
Para situarlo sin perdernos: por encima del sistema nervioso somático está el sistema nervioso periférico, del que forma parte; a su mismo nivel se encuentra el sistema nervioso autónomo. Mientras el somático se relaciona principalmente con sensibilidad consciente y movimiento voluntario, el autónomo regula muchas funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca, la digestión o la sudoración.
Dónde está el sistema nervioso somático dentro del sistema nervioso
Contenidos
• Médula espinal
• Autónomo
– Parasimpático
– Entérico
¿Quieres ver cómo encaja dentro del conjunto? Puedes consultar nuestro artículo sobre sistema nervioso periférico, donde explicamos cómo se organiza esta gran red de comunicación y cómo se divide en sistema somático y autónomo.
Qué es el sistema nervioso somático
El sistema nervioso somático es una división funcional del sistema nervioso periférico asociada especialmente con la sensibilidad y el control de los músculos esqueléticos. Incluye vías nerviosas que llevan información desde la piel, los músculos y las articulaciones hacia el encéfalo y la médula espinal, así como vías motoras que transmiten órdenes desde el sistema nervioso central hacia los músculos.
Por eso tiene una doble dirección. Por una parte, nos informa de lo que ocurre en nuestro cuerpo y en el entorno; por otra, permite ejecutar movimientos voluntarios. StatPearls describe precisamente al sistema somático como una parte del sistema nervioso periférico formada por vías sensitivas aferentes y vías motoras eferentes. Puedes ampliar esta organización en NCBI Bookshelf.
Qué funciones tiene el sistema nervioso somático
Sus funciones principales están relacionadas con la percepción consciente y el movimiento. Entre ellas destacan:
- percibir tacto, presión, temperatura y dolor;
- recibir información sobre la posición de músculos y articulaciones;
- controlar los músculos esqueléticos;
- permitir movimientos voluntarios;
- participar en reflejos protectores;
- y mantener una comunicación continua entre el sistema nervioso central y el aparato locomotor.
Esto significa que acciones tan cotidianas como coger una taza, subir una escalera, escribir, sonreír o retirar la mano de una superficie caliente dependen de circuitos en los que participa el sistema somático.
Las dos direcciones del sistema nervioso somático
Para entenderlo resulta útil imaginar una carretera de doble sentido. Una parte de las señales viaja desde el cuerpo hacia el sistema nervioso central, mientras otras viajan desde el sistema nervioso central hacia los músculos. Las primeras se denominan vías aferentes o sensitivas y las segundas, vías eferentes o motoras.
Vías sensitivas o aferentes
Las vías sensitivas recogen información procedente de receptores distribuidos por la piel, músculos y articulaciones. Esa información puede indicar que algo está frío o caliente, que existe presión sobre la piel, que aparece dolor o que una articulación se encuentra en determinada posición.
La señal viaja por nervios periféricos hacia la médula espinal y el encéfalo, donde puede ser procesada e integrada. Gracias a este mecanismo no solo sentimos el entorno, sino también nuestro propio cuerpo.
Vías motoras o eferentes
Las vías motoras llevan señales desde el sistema nervioso central hasta los músculos esqueléticos. Cuando decidimos mover una mano, levantarnos de una silla o girar la cabeza, las órdenes generadas e integradas en el sistema nervioso central terminan viajando por neuronas motoras periféricas hasta alcanzar el músculo correspondiente.
La Cleveland Clinic resume esta función indicando que el sistema somático permite controlar los músculos del cuerpo y transportar información sensorial hacia el cerebro.
Sistema nervioso somático y movimiento voluntario
Una de las características más conocidas del sistema nervioso somático es su relación con los movimientos que realizamos voluntariamente. El cerebro planifica e inicia gran parte de esos movimientos, pero para que una orden llegue finalmente al músculo necesita viajar por vías motoras que forman parte del sistema periférico.
Por ejemplo, cuando decidimos levantar un brazo, determinadas regiones del cerebro generan señales que descienden por vías motoras hasta alcanzar neuronas situadas en la médula espinal. Desde allí, los axones de las neuronas motoras periféricas salen hacia el músculo y provocan su contracción.
La unión entre el nervio y el músculo
La señal nerviosa no entra directamente en el músculo como si ambos tejidos fueran una misma estructura. Entre la terminación de la neurona motora y la fibra muscular existe una zona especializada llamada unión neuromuscular.
Cuando el impulso nervioso llega a la terminación de la neurona se libera acetilcolina, un neurotransmisor que se une a receptores de la fibra muscular y desencadena una serie de acontecimientos que terminan produciendo la contracción. Así, una señal eléctrica del sistema nervioso se transforma finalmente en movimiento.
Qué es la propiocepción
El sistema somático no solo nos permite sentir lo que toca nuestra piel. También recibe continuamente información sobre la posición de músculos, tendones y articulaciones. A esta capacidad se la denomina propiocepción.
Gracias a ella podemos saber aproximadamente dónde está una mano aunque tengamos los ojos cerrados, mantenernos de pie, ajustar la fuerza con la que sujetamos un objeto o coordinar los pasos al caminar. El cerebro recibe y utiliza esa información de forma continua para corregir el movimiento sin necesidad de que pensemos conscientemente en cada ajuste.
El sistema somático también participa en reflejos
Aunque se asocia con el movimiento voluntario, el sistema nervioso somático participa también en acciones que no decidimos conscientemente. Un buen ejemplo son los reflejos.
Si tocamos accidentalmente una superficie muy caliente, receptores de la piel detectan el estímulo y envían una señal hacia la médula espinal. Allí puede organizarse rápidamente una respuesta que activa determinados músculos y retira la mano antes incluso de que tengamos tiempo de pensar qué ha ocurrido.
Este circuito recibe el nombre de arco reflejo. El cerebro recibe también información sobre el dolor, pero la respuesta protectora puede comenzar antes de que exista una percepción consciente completa.
Somático y autónomo: cuál es la diferencia
El sistema somático y el sistema nervioso autónomo son las dos grandes ramas funcionales del sistema nervioso periférico, aunque sus cometidos son diferentes.
| Función | Somático | Autónomo |
|---|---|---|
| Movimiento | Principalmente voluntario | Principalmente involuntario |
| Músculos | Músculo esquelético | Músculo liso, cardíaco y glándulas |
| Sensibilidad | Piel, músculos y articulaciones | Información procedente de vísceras |
| Ejemplos | Caminar, coger un objeto, retirar una mano | Regular corazón, digestión, pupilas o sudoración |
Esta división resulta útil para estudiar el sistema nervioso, aunque en la vida real ambos sistemas trabajan simultáneamente. Cuando corremos, por ejemplo, el somático activa la musculatura de las piernas mientras el autónomo ajusta la frecuencia cardíaca, la respiración, la circulación y otras funciones necesarias para realizar el esfuerzo.
El sistema nervioso somático necesita al sistema nervioso central
A diferencia de la considerable autonomía que posee el sistema nervioso entérico, el sistema somático depende estrechamente del cerebro y de la médula espinal para organizar el movimiento voluntario y procesar la sensibilidad. Los nervios periféricos transportan la información, pero una gran parte de su integración ocurre dentro del sistema nervioso central.
Por eso una misma dificultad para mover una extremidad puede tener orígenes muy distintos: el problema puede encontrarse en el cerebro, la médula espinal, una raíz nerviosa, un nervio periférico, la unión neuromuscular o incluso el propio músculo.
Qué ocurre cuando se lesiona un nervio somático
Cuando un nervio que contiene fibras sensitivas o motoras resulta lesionado pueden aparecer síntomas diferentes según la localización y la gravedad del daño. Algunos de los más frecuentes son pérdida de sensibilidad, hormigueo, dolor, debilidad muscular, dificultad para mover una zona determinada o disminución de reflejos.
Los nervios periféricos pueden lesionarse por traumatismos, compresión, enfermedades metabólicas, inflamación, infecciones y otras causas. Cuando existen síntomas persistentes o progresivos conviene buscar la causa, porque no todos los problemas de sensibilidad o movimiento tienen el mismo origen.
Sistema nervioso somático y vida cotidiana
Resulta fácil no reparar en él porque funciona continuamente. Sin embargo, prácticamente cualquier actividad voluntaria implica al sistema somático: vestirse, cocinar, conducir, escribir, bailar, hacer ejercicio o simplemente cambiar de postura en una silla.
Incluso una tarea aparentemente sencilla exige una enorme cantidad de información circulando en ambas direcciones. Mientras movemos una mano, el cerebro envía órdenes hacia los músculos y recibe simultáneamente información sobre la posición de los dedos, la presión sobre la piel y la fuerza utilizada.
Por qué el sistema nervioso somático es tan importante
El sistema nervioso somático convierte buena parte de nuestras decisiones en movimientos y, al mismo tiempo, permite que el mundo exterior y nuestro propio cuerpo lleguen al sistema nervioso central en forma de información sensorial.
Sin esta comunicación podríamos tener un cerebro capaz de elaborar una intención, pero faltaría la vía que permite ejecutar gran parte de esa intención mediante el movimiento. También perderíamos una enorme cantidad de información necesaria para saber qué ocurre a nuestro alrededor y dónde se encuentra nuestro cuerpo.
En resumen
El sistema nervioso somático forma parte del sistema nervioso periférico. Por encima de él está el sistema periférico y, a su mismo nivel, se encuentra el sistema nervioso autónomo. Su función principal consiste en comunicar la piel, músculos y articulaciones con el sistema nervioso central y permitir el control de la musculatura esquelética.
Sus vías sensitivas llevan información hacia el encéfalo y la médula espinal, mientras las vías motoras llevan órdenes hacia los músculos. Además, participa en reflejos rápidos que protegen al organismo antes incluso de que exista una decisión consciente completa.
En pocas palabras, el sistema somático nos permite sentir el cuerpo y utilizarlo voluntariamente para relacionarnos con el mundo.
Referencias
StatPearls. Neuroanatomy, Somatic Nervous System
Cleveland Clinic. Somatic Nervous System: What It Is & Function
Última revisión: Agosto de 2026
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Acerca de Beatriz
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

