L&S.- El sistema nervioso periférico es una de las dos grandes divisiones del sistema nervioso. Su función principal es conectar el sistema nervioso central —formado por el encéfalo y la médula espinal— con el resto del cuerpo.
Para situarlo fácilmente: por encima está el sistema nervioso como conjunto; a su mismo nivel se encuentra el sistema nervioso central; y por debajo del sistema nervioso periférico se organizan dos grandes ramas: el sistema somático y el sistema autónomo. A su vez, del sistema autónomo dependen las ramas simpática, parasimpática y entérica.
Dónde está el sistema nervioso periférico dentro del sistema nervioso
Contenidos
• Médula espinal
• Autónomo
– Parasimpático
– Entérico
¿Quieres ver cómo encaja dentro del conjunto? En nuestro artículo principal sobre Sistema nervioso explicaremos el mapa completo y la relación entre todas sus divisiones.
Qué es el sistema nervioso periférico
El sistema nervioso periférico está formado por los nervios y ganglios situados fuera del encéfalo y de la médula espinal. Actúa como una gran red de comunicación que lleva información desde los órganos y tejidos hacia el sistema nervioso central y, en sentido contrario, transmite órdenes desde el sistema central hacia músculos, glándulas y vísceras.
Gracias a esta red podemos percibir temperatura, dolor, presión o posición corporal, mover voluntariamente los músculos y regular también muchas funciones involuntarias. En otras palabras, el sistema nervioso periférico conecta el centro de procesamiento con prácticamente todo el organismo.
Qué funciones tiene el sistema nervioso periférico
Sus funciones pueden resumirse en dos grandes direcciones. Por un lado, transporta información sensorial hacia el sistema nervioso central; por otro, lleva respuestas motoras y autonómicas hacia los órganos y tejidos.
- transmite sensibilidad táctil, dolorosa y térmica;
- informa sobre la posición de músculos y articulaciones;
- controla movimientos voluntarios;
- participa en reflejos;
- regula funciones automáticas mediante el sistema autónomo;
- y permite la comunicación constante entre encéfalo, médula y resto del cuerpo.
De qué está formado el sistema nervioso periférico
El sistema periférico incluye principalmente nervios craneales, nervios espinales y ganglios nerviosos. Los nervios son haces de fibras nerviosas que transportan señales eléctricas entre distintas regiones del organismo, mientras que los ganglios son agrupaciones de cuerpos neuronales situados fuera del sistema nervioso central.
Los nervios craneales emergen del encéfalo y participan en funciones relacionadas con la cabeza, el cuello y algunos órganos internos. Los nervios espinales nacen de la médula espinal y se distribuyen hacia el tronco y las extremidades.
Las dos grandes ramas del sistema nervioso periférico
El sistema nervioso periférico se divide, de forma simplificada, en sistema nervioso somático y sistema nervioso autónomo. Ambos utilizan nervios periféricos, pero regulan funciones diferentes.
Sistema nervioso somático
El sistema nervioso somático se ocupa principalmente de la sensibilidad consciente y del control voluntario de la musculatura esquelética. Gracias a él podemos mover un brazo, caminar, mantener una postura o retirar la mano cuando tocamos algo demasiado caliente.
También lleva hacia el sistema nervioso central información procedente de la piel, los músculos y las articulaciones. Por eso no solo permite movernos, sino también saber dónde está nuestro cuerpo y qué está ocurriendo en nuestro entorno.
Sistema nervioso autónomo
El sistema nervioso autónomo regula numerosas funciones involuntarias del organismo, como frecuencia cardíaca, presión arterial, digestión, sudoración, tamaño de las pupilas y funcionamiento de diferentes vísceras.
A su vez, se organiza en las ramas simpática, parasimpática y entérica. Es decir, el sistema autónomo cuelga del periférico y, por debajo de él, aparecen estas tres divisiones especializadas.
El sistema nervioso periférico y el sistema nervioso central trabajan juntos
Aunque central y periférico se estudien por separado, en realidad forman un único sistema de comunicación. El periférico recoge información y la lleva hacia el central; el central integra y procesa gran parte de esa información y, después, utiliza de nuevo las vías periféricas para enviar respuestas hacia el organismo.
Por ejemplo, si tocamos una superficie muy caliente, los receptores de la piel generan una señal que viaja por nervios periféricos hacia la médula espinal. Allí puede organizarse rápidamente una respuesta refleja que activa músculos para retirar la mano, incluso antes de que seamos plenamente conscientes del dolor.
Qué son los nervios sensitivos y motores
Dentro del sistema periférico existen fibras que llevan información hacia el sistema nervioso central y otras que llevan órdenes en sentido contrario. Las primeras suelen denominarse aferentes o sensitivas; las segundas, eferentes o motoras.
Las vías sensitivas informan sobre dolor, temperatura, presión, tacto y posición corporal. Las vías motoras transmiten órdenes hacia músculos o estructuras controladas por el sistema autónomo. Muchos nervios son mixtos, porque contienen fibras de ambos tipos.
Qué son los nervios craneales
Los nervios craneales son pares de nervios que emergen del encéfalo. Intervienen en funciones como olfato, visión, movimientos oculares, sensibilidad facial, audición, equilibrio, deglución y control de determinadas vísceras.
Uno de los más conocidos es el nervio vago, que pertenece al sistema parasimpático y conecta el tronco encefálico con numerosos órganos del tórax y el abdomen. Su papel resulta especialmente importante en la comunicación entre cerebro, corazón y aparato digestivo.
Qué son los nervios espinales
Los nervios espinales emergen de la médula espinal y se distribuyen por gran parte del cuerpo. Cada nervio se forma a partir de raíces que llevan información sensitiva hacia la médula y señales motoras hacia músculos y otros tejidos.
Estos nervios permiten, por ejemplo, sentir una caricia en la piel, percibir dolor en una articulación o contraer voluntariamente los músculos de una pierna.
Los reflejos y el sistema nervioso periférico
Algunas respuestas nerviosas deben ser especialmente rápidas y no pueden esperar un análisis consciente completo. Los reflejos permiten responder a determinados estímulos mediante circuitos que pueden integrarse principalmente en la médula espinal.
Si tocamos algo muy caliente, los nervios sensitivos transmiten rápidamente la señal hacia la médula y las vías motoras activan los músculos necesarios para retirar la mano. El cerebro recibe también la información, pero la respuesta protectora puede iniciarse antes de que pensemos conscientemente en ella.
Sistema nervioso periférico y movimiento
Cada movimiento voluntario necesita la participación del sistema periférico. El cerebro puede planificar la acción, pero las señales tienen que viajar por neuronas motoras periféricas hasta alcanzar los músculos.
Del mismo modo, los músculos y articulaciones envían continuamente información de regreso para que el sistema nervioso conozca la posición y el movimiento del cuerpo. Esta sensibilidad, llamada propiocepción, resulta esencial para caminar, mantener el equilibrio o realizar movimientos precisos sin tener que mirar constantemente nuestras extremidades.
Sistema nervioso periférico y funciones automáticas
El sistema periférico no se limita al movimiento consciente. A través del sistema autónomo participa también en funciones que ocurren sin intervención voluntaria, como los cambios de frecuencia cardíaca, las secreciones digestivas o la regulación del diámetro de los vasos sanguíneos.
Dentro de esta rama se encuentra el sistema nervioso simpático, relacionado especialmente con situaciones de activación; el sistema nervioso parasimpático, que participa especialmente en mantenimiento y recuperación; y el sistema nervioso entérico, la compleja red neuronal propia del aparato digestivo.
El sistema nervioso periférico puede lesionarse
Los nervios periféricos pueden dañarse por traumatismos, compresión, enfermedades metabólicas, infecciones, déficits nutricionales, sustancias tóxicas y otras causas. Cuando se afecta un nervio pueden aparecer síntomas muy distintos según las fibras lesionadas y la zona del cuerpo implicada.
Entre los posibles síntomas se encuentran hormigueo, pérdida de sensibilidad, dolor, debilidad muscular, alteraciones de reflejos o problemas autonómicos. Cuando el daño afecta a múltiples nervios se habla de polineuropatía.
Qué es una neuropatía periférica
El término neuropatía periférica describe el daño o alteración de uno o varios nervios del sistema periférico. Una causa frecuente es la diabetes, aunque existen muchas otras posibilidades.
Los síntomas pueden incluir ardor, pinchazos, hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad. En algunos casos también pueden verse afectadas fibras autonómicas y aparecer cambios en la sudoración, la presión arterial o el funcionamiento digestivo.
La aparición persistente de estos síntomas requiere valoración profesional, especialmente cuando existe debilidad progresiva, pérdida importante de sensibilidad o alteraciones del equilibrio.
Por qué el sistema nervioso periférico es tan importante
Sin el sistema nervioso periférico, el cerebro y la médula espinal quedarían prácticamente aislados del resto del cuerpo. Podrían existir centros capaces de procesar información, pero carecerían de gran parte de las vías necesarias para saber qué ocurre en músculos, piel, articulaciones y vísceras o para enviar respuestas hacia ellos.
ión circule en ambas direcciones.
En resumen
Su función es, por tanto, doble y esencial: llevar el cuerpo al sistema nervioso central y llevar el sistema nervioso central al cuerpo. Es la red que permite que la informac
El sistema nervioso periférico es una de las dos grandes divisiones del sistema nervioso y conecta el encéfalo y la médula espinal con el resto del organismo. A su mismo nivel se encuentra el sistema nervioso central y, por debajo, el periférico se divide en sistema somático y sistema autónomo.
El sistema somático participa principalmente en sensibilidad y movimientos voluntarios, mientras el autónomo regula numerosas funciones involuntarias. De este último dependen las ramas simpática, parasimpática y entérica.
Comprender esta organización permite que lo que inicialmente parece un entramado complicado de nombres se convierta en algo bastante sencillo: el central procesa e integra; el periférico conecta, transporta y ejecuta gran parte de la comunicación con el resto del cuerpo.
Referencias
Cleveland Clinic. Peripheral Nervous System
StatPearls. Neuroanatomy, Peripheral Nervous System
National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Peripheral Neuropathy
Última revisión: Agosto de 2026
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Acerca de Beatriz
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

