L&S.- El sistema nervioso central es una de las dos grandes divisiones del sistema nervioso y está formado por el encéfalo y la médula espinal. Recibe información procedente del cuerpo y del entorno, la integra y genera respuestas que después se transmiten hacia músculos, órganos y tejidos.
Para situarlo dentro del conjunto: por encima está el sistema nervioso como totalidad; a su mismo nivel se encuentra el sistema nervioso periférico; y por debajo del sistema nervioso central se encuentran sus dos grandes componentes: el encéfalo y la médula espinal. Esta organización permite distinguir el gran centro de integración de la red de nervios que lo comunica con el resto del organismo.
Dónde está el sistema nervioso central dentro del sistema nervioso
Contenidos
• Médula espinal
• Autónomo
– Parasimpático
– Entérico
¿Quieres ver cómo encaja dentro del conjunto? En nuestro artículo principal sobre Sistema nervioso explicaremos el mapa completo y cómo se relacionan todas sus divisiones.
Qué es el sistema nervioso central
El sistema nervioso central es el gran centro de integración del sistema nervioso. Está constituido por el encéfalo, situado dentro del cráneo, y la médula espinal, protegida en el interior de la columna vertebral. Juntos reciben información, la procesan, comparan diferentes señales y participan en la elaboración de respuestas que permiten al organismo adaptarse continuamente.
La Cleveland Clinic resume sus tres grandes funciones en recibir información sensorial, procesarla o integrarla y generar respuestas motoras. La anatomía actual mantiene igualmente esta división básica: sistema nervioso central formado por encéfalo y médula espinal, frente al sistema nervioso periférico formado por las estructuras nerviosas situadas fuera de ellos.
De qué está formado el sistema nervioso central
Sus dos grandes componentes son el encéfalo y la médula espinal. Ambos forman una unidad funcional, aunque realizan tareas diferentes y serán tratados por separado en sus propios artículos.
Encéfalo
El encéfalo contiene estructuras responsables de funciones tan diversas como percepción, movimiento, memoria, aprendizaje, lenguaje, emociones, regulación hormonal, sueño y coordinación de numerosas funciones automáticas. Dentro de él encontramos el cerebro, el cerebelo, el tronco encefálico y otras estructuras especializadas.
No conviene identificar encéfalo y cerebro como si fueran exactamente lo mismo. El cerebro es una parte del encéfalo, aunque en el lenguaje cotidiano ambos términos se utilicen muchas veces como sinónimos. Más adelante desarrollaremos el encéfalo como artículo independiente.
Médula espinal
La médula espinal constituye la gran vía de comunicación entre el encéfalo y buena parte del organismo. Por ella ascienden señales sensitivas y descienden órdenes motoras, pero no funciona como un simple cable. También contiene circuitos capaces de integrar respuestas locales, como ocurre en numerosos reflejos.
Por eso algunas respuestas pueden iniciarse en la médula antes de que seamos plenamente conscientes de lo ocurrido. La Cleveland Clinic destaca precisamente sus funciones de transporte de señales, control de movimientos y participación en reflejos.
Qué funciones tiene el sistema nervioso central
Las funciones del sistema nervioso central son extraordinariamente amplias porque interviene en prácticamente todos los aspectos de nuestra relación con el mundo y con nuestro propio organismo. Entre sus funciones principales se encuentran:
- recibir información sensorial;
- integrar y procesar esa información;
- generar respuestas motoras;
- coordinar movimientos;
- participar en la memoria y el aprendizaje;
- regular emociones y conducta;
- participar en lenguaje y pensamiento;
- coordinar funciones autonómicas;
- regular sueño y vigilia;
- y contribuir al mantenimiento de la homeostasis.
Esto no significa que todas esas funciones se realicen en una única zona. El sistema nervioso central está formado por numerosas estructuras especializadas que trabajan de manera coordinada.
El sistema nervioso central recibe información constantemente
El cerebro y la médula espinal reciben continuamente señales procedentes de receptores distribuidos por todo el cuerpo. Algunas llegan desde la piel y nos informan de presión, temperatura o dolor; otras proceden de músculos y articulaciones y describen nuestra posición corporal, mientras numerosas señales internas informan sobre presión arterial, niveles de gases en sangre, distensión de órganos o estado del aparato digestivo.
Gran parte de esta información llega a través del sistema nervioso periférico. Central y periférico, por tanto, no son dos sistemas independientes: forman dos partes de una misma red de comunicación.
Integrar información: mucho más que recibir señales
Recibir datos no sería suficiente. Una de las tareas esenciales del sistema nervioso central consiste en integrarlos, es decir, comparar distintas señales y utilizarlas para decidir qué respuesta resulta adecuada.
Imaginemos que caminamos por una calle y escuchamos el sonido de un coche aproximándose. El sistema nervioso recibe información auditiva, visual y propioceptiva, interpreta nuestra posición, calcula el riesgo y organiza los movimientos necesarios para apartarnos. Todo ello ocurre en una fracción de tiempo y mediante la colaboración de numerosas áreas nerviosas.
El gran centro de mando… con límites
Podemos considerar al sistema nervioso central como el gran centro de integración del sistema nervioso, pero eso no significa que nuestra conciencia controle cada función corporal. Podemos decidir dejar de comer durante unas horas, pero no podemos ordenar al aparato digestivo que deje indefinidamente de realizar sus movimientos; podemos contener voluntariamente la respiración durante un tiempo, pero llegará un momento en que los mecanismos automáticos impondrán de nuevo la necesidad de respirar.
Esta aparente contradicción ayuda a comprender la organización del sistema nervioso. El cerebro coordina muchísimo, pero una gran cantidad de funciones se regulan mediante circuitos automáticos situados en el tronco encefálico, la médula espinal y el sistema nervioso periférico. El propio sistema nervioso entérico puede organizar muchas respuestas digestivas con un elevado grado de autonomía.
El sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico
La relación entre ambos puede entenderse como un intercambio continuo. El periférico lleva señales desde la piel, músculos, articulaciones y vísceras hacia el central; el central procesa gran parte de esa información y envía respuestas que vuelven al organismo a través de nervios periféricos.
El sistema nervioso periférico se divide a su vez en sistema somático y autónomo. El primero participa especialmente en sensibilidad y movimiento voluntario, mientras el segundo regula numerosas funciones involuntarias.
Sistema nervioso central y movimiento
Los movimientos voluntarios comienzan en redes del sistema nervioso central, pero necesitan al periférico para llegar finalmente a los músculos. Las señales motoras originadas e integradas en diferentes áreas encefálicas descienden hacia la médula espinal y desde allí alcanzan las neuronas motoras periféricas que activan la musculatura.
Al mismo tiempo, los músculos y las articulaciones envían constantemente información en sentido contrario. Gracias a este intercambio podemos corregir la postura, ajustar la fuerza y realizar movimientos precisos.
Sistema nervioso central y sensibilidad
Cuando tocamos algo caliente, sentimos presión sobre la piel o experimentamos dolor, los receptores periféricos generan señales que viajan hacia la médula y el encéfalo. El sistema nervioso central utiliza esa información para generar percepción consciente, localizar el estímulo y decidir una respuesta apropiada.
Sin embargo, algunas respuestas protectoras pueden comenzar antes de que la información llegue plenamente a la conciencia. Un ejemplo son los reflejos medulares, en los que determinados circuitos de la médula generan una respuesta rápida para proteger al organismo.
El papel del sistema nervioso central en las funciones automáticas
El sistema nervioso central participa también en la regulación de funciones que no controlamos conscientemente. El hipotálamo y diferentes regiones del tronco encefálico intervienen en temperatura corporal, hambre, sed, presión arterial, respiración, frecuencia cardíaca, sueño y numerosas respuestas hormonales y autonómicas.
Estas estructuras mantienen una estrecha relación con el sistema nervioso autónomo, que transmite buena parte de las respuestas hacia los órganos. De él dependen las ramas simpática, parasimpática y entérica.
El cerebro no trabaja solo
La imagen popular del cerebro como un ordenador que envía órdenes unidireccionales al cuerpo se queda corta. El sistema nervioso funciona mediante circuitos de ida y vuelta en los que el cerebro modifica el cuerpo y el cuerpo modifica constantemente la información que recibe el cerebro.
Un ejemplo especialmente interesante es el eje intestino-cerebro. El intestino posee su propia red neuronal, produce y responde a numerosas señales químicas y mantiene una comunicación constante con el sistema nervioso central. Puedes ampliar esta relación en El intestino es el segundo cerebro.
Cómo está protegido el sistema nervioso central
El tejido nervioso es extremadamente delicado, por lo que el organismo dispone de varias capas de protección. El encéfalo se encuentra dentro del cráneo y la médula espinal discurre protegida por la columna vertebral. Además, ambos están rodeados por las meninges y por líquido cefalorraquídeo, que ayuda a amortiguar movimientos y golpes.
La anatomía médica describe precisamente al cráneo, las meninges y el líquido cefalorraquídeo como elementos fundamentales de protección del encéfalo, mientras la columna vertebral protege la médula espinal. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Qué son las meninges
Las meninges son tres membranas que rodean el encéfalo y la médula espinal: dura madre, aracnoides y piamadre. Además de aportar protección física, delimitan espacios por los que circula el líquido cefalorraquídeo y por los que discurren numerosos vasos sanguíneos.
La inflamación de estas membranas recibe el nombre de meningitis y puede tener diferentes causas, entre ellas infecciones bacterianas o víricas.
Qué es el líquido cefalorraquídeo
El líquido cefalorraquídeo es un líquido transparente que circula alrededor del encéfalo y la médula espinal y también por cavidades internas del cerebro llamadas ventrículos. Actúa como amortiguador, ayuda a mantener un entorno químico adecuado y participa en el transporte y eliminación de determinadas sustancias.
Junto con las estructuras óseas y las meninges, constituye una parte esencial del sistema de protección del tejido nervioso central.
Qué ocurre cuando se lesiona el sistema nervioso central
Las consecuencias dependen enormemente de la zona afectada. Una lesión cerebral puede alterar movimiento, lenguaje, memoria, visión, conducta o sensibilidad, mientras una lesión de la médula espinal puede interrumpir la comunicación entre el encéfalo y regiones situadas por debajo del daño.
Entre las enfermedades y lesiones que pueden afectar al sistema nervioso central se encuentran los accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares, tumores, enfermedades neurodegenerativas, infecciones y procesos inflamatorios. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Por qué el sistema nervioso central es tan importante
El sistema nervioso central hace posible que información procedente de miles de lugares diferentes pueda convertirse en una respuesta coordinada. Nos permite interpretar el entorno, aprender, recordar, movernos, hablar y adaptarnos, al mismo tiempo que participa silenciosamente en funciones necesarias para mantenernos vivos.
Su importancia no reside en “mandar” sobre cada célula del cuerpo, sino en integrar información y coordinar sistemas que a su vez disponen de distintos grados de autonomía. Esa combinación entre centralización y regulación local es precisamente una de las características más fascinantes del sistema nervioso.
En resumen
El sistema nervioso central es una de las dos grandes divisiones del sistema nervioso. Por encima se encuentra el sistema nervioso como conjunto, a su mismo nivel está el sistema nervioso periférico y, por debajo, lo forman el encéfalo y la médula espinal.
Su función principal consiste en recibir información, integrarla y coordinar respuestas. El encéfalo participa en procesos como pensamiento, memoria, emociones, movimiento y regulación interna, mientras la médula espinal conecta gran parte de esas funciones con el resto del organismo y contiene circuitos capaces de organizar respuestas propias.
En definitiva, podemos considerarlo el gran centro de integración del sistema nervioso, pero no un controlador consciente de cada función corporal. El organismo funciona porque existe una conversación permanente entre cerebro, médula, nervios periféricos, órganos y sistemas capaces de resolver muchas tareas por sí mismos.
Referencias
Cleveland Clinic. Central Nervous System: What It Is & Function
StatPearls. Anatomy, Central Nervous System
Cleveland Clinic. Spinal Cord: Anatomy, Function & Structure
Cleveland Clinic. Brain: Parts, Function & How It Works
Última revisión: Agosto de 2026
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Acerca de Beatriz
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

