L&S.- Cuando se habla de nutrientes para la salud sexual suele hacerse una separación enorme entre hombres y mujeres. Sin embargo, la base nutricional y hormonal del organismo es mucho más parecida de lo que sugiere el marketing: ambos sexos necesitan los mismos minerales, aminoácidos, grasas, proteínas y vitaminas, y ambos producen testosterona, estrógenos y otras hormonas, aunque en cantidades y proporciones diferentes.
Por eso no existen nutrientes exclusivamente “masculinos” o “femeninos” para la libido. Lo que sí existen son nutrientes que participan en procesos importantes para la respuesta sexual, como la producción hormonal, el funcionamiento nervioso o la circulación sanguínea.
Entre ellos destacan tres que tradicionalmente han despertado especial interés: zinc, magnesio y L-arginina.
Tres nutrientes relacionados con la salud sexual
Contenidos
Zinc
El zinc interviene en numerosos procesos celulares y es especialmente importante para la función reproductiva.
En los hombres participa en la producción de espermatozoides y en el funcionamiento normal del sistema hormonal. Una deficiencia importante de zinc puede asociarse a alteraciones de la función reproductiva y hormonal, pero eso no significa que tomar zinc por encima de las necesidades aumente automáticamente la testosterona o el deseo sexual.
En las mujeres también es necesario para la función hormonal, inmunitaria y reproductiva. Por tanto, no es un “mineral para hombres”: es un nutriente esencial para ambos sexos.
Entre sus fuentes alimentarias se encuentran las ostras y otros mariscos, carnes, huevos, legumbres, frutos secos y semillas, incluidas las semillas de calabaza.
L-arginina y óxido nítrico
La L-arginina es un aminoácido que el organismo utiliza para fabricar óxido nítrico, una molécula que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y favorece el flujo de sangre.
Ese mecanismo es importante en la respuesta sexual de ambos sexos. En el hombre, el óxido nítrico participa de forma fundamental en el llenado sanguíneo de los cuerpos cavernosos durante la erección. Puede ampliarse esta relación en nuestro artículo sobre óxido nítrico y erección.
En la mujer, la vascularización genital también forma parte de la respuesta de excitación. Por eso se ha investigado la L-arginina en ambos sexos, aunque la evidencia clínica disponible no permite considerarla un afrodisíaco universal.
Algunos ensayos en hombres con disfunción eréctil han encontrado mejorías con dosis elevadas de L-arginina en determinados pacientes, mientras que los resultados en mujeres siguen siendo más preliminares.
Magnesio
El magnesio participa en cientos de reacciones del organismo relacionadas con el sistema nervioso, la producción de energía, los músculos y el metabolismo.
También existe relación entre el estado del magnesio y diferentes aspectos de la función hormonal. Algunos estudios han observado asociaciones entre magnesio y testosterona en hombres, pero eso no convierte al magnesio en un suplemento capaz de aumentar la libido por sí solo.
Cuando existe una carencia, corregirla puede contribuir al funcionamiento normal del organismo. Cuando no existe déficit, tomar cantidades adicionales no garantiza una mejora de la respuesta sexual.
Las principales fuentes alimentarias son frutos secos, semillas, legumbres, cacao, cereales integrales y verduras de hoja verde.
¿Son distintos los nutrientes para hombres y mujeres?
Mucho menos de lo que suele presentarse en publicidad. Hombres y mujeres comparten la mayoría de los mecanismos metabólicos y la misma familia de hormonas sexuales. Lo que cambia son principalmente las concentraciones hormonales, sus variaciones a lo largo de la vida y la respuesta de los diferentes tejidos.
Por ejemplo, la circulación sanguínea interviene tanto en la erección masculina como en la congestión y sensibilidad genital femenina. La testosterona existe en ambos sexos y participa en el deseo sexual, aunque los niveles habituales sean muy diferentes. Los estrógenos también están presentes en ambos organismos, aunque desempeñen un papel mucho más visible en la fisiología femenina.
Por eso tiene más sentido hablar de nutrientes para la salud sexual que dividirlos artificialmente en suplementos “para él” y “para ella”.
¿Y los alimentos afrodisíacos?
La fama de muchos alimentos afrodisíacos mezcla tradición, experiencia popular y composición nutricional.
Un alimento puede aportar zinc, magnesio, arginina, grasas saludables o antioxidantes y contribuir a una buena salud general, pero ningún alimento convierte por sí solo a una persona en más deseosa o mejora automáticamente su rendimiento sexual.
La función sexual depende además del sistema cardiovascular, las hormonas, el sistema nervioso, el sueño, el estado emocional, la relación de pareja, los medicamentos y muchas enfermedades.
¿Es mejor obtenerlos de la dieta o tomar suplementos?
Siempre que sea posible, una alimentación variada puede proporcionar cantidades suficientes de estos nutrientes. Los suplementos pueden ser útiles cuando existe una deficiencia, una necesidad aumentada o una indicación concreta, pero más cantidad no significa necesariamente mayor beneficio.
Esto es especialmente importante con minerales como el zinc y el magnesio, porque tomar dosis elevadas durante periodos prolongados puede producir efectos adversos o desequilibrios con otros nutrientes.
En resumen
Zinc, magnesio y L-arginina participan en mecanismos relacionados con la reproducción, la circulación, el sistema nervioso y la función hormonal, y por eso resultan interesantes al hablar de salud sexual.
Pero no son tres nutrientes mágicos para aumentar la libido. Su utilidad depende sobre todo de que la dieta cubra las necesidades del organismo y de si existe o no una carencia concreta.
Y, sobre todo, no hay una nutrición sexual completamente distinta para hombres y mujeres: la base es compartida; cambian las cantidades hormonales y la manera en que cada organismo expresa la respuesta sexual.
Referencias
- Chen J et al. Effect of oral administration of high-dose nitric oxide donor L-arginine in men with organic erectile dysfunction.
- Effect of L-arginine compared with placebo on sexual function in women: randomized controlled trial.
- Maggio M et al. The Interplay between Magnesium and Testosterone in Modulating Physical Function in Men.
- Maggi M et al. Testosterone and sexual function in men.
Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica o nutricional individual.
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.


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